El Diario del centro del país

A 150 años de un comienzo, a 100 años de un final

Familia de Manuel Villasuso Pazo, 1910

Escribe: Leopoldo Salvador Oliva
Especial para El Diario

Manuel Villasuso, 1868

El diario Los Principios en un ejemplar de enero de 1918, en su página dedicada a “la campaña” daba a conocer a sus lectores que en la campaña en Villa Nueva en el año 1868, hacía ya 50 años, un gallego había comenzado con la actividad de su casa de comercio.

Por esa página hoy sabemos cómo y cuándo llegó el joven porriñés, Manuel Villasuso Pazo, a la Argentina, de no existir esta publicación y también de no haberla conservado en casa de algunos de sus hijos, hoy poco y nada conoceríamos de los primeros años de existencia de la casa de ramos generales, e incluso de la imagen del primer local, y de su fundador al llegar al Rosario.

Han pasado ya 100 años de la publicación y, en consecuencia, en el presente año se cumple el 150º aniversario del comienzo del giro comercial de la casa Villasuso. Sin duda que el artífice de aquel primer reportaje fue don Juan Manuel Pereira, quien desde el año 1902 había ingresado a la familia al casarse con María de la Paz Villasuso Areal, hija de Manuel, cuando el negocio ya estaba consolidado con 34 años de trayectoria, habiendo quedado por aquel entonces en territorio nacional solo Manuel, de los tres hermanos que habían conformado la sociedad propietaria de todo ese complejo mercantil. Ya en el año 1875, los hermanos Villasuso Pazo, Manuel, Antonio y Avelino conforman una sociedad, teniendo mayor participación económica los dos primeros, habían transcurrido para aquel entonces siete años del momento inaugural. Un cuarto hermano, Francisco, también residiría junto a los restantes, habiendo estado incorporado a los intereses comerciales familiares, de un modo no tan protagónico, ya que no se ha encontrado declaratoria de herederos, como es el caso de los restantes, habría muerto antes de finalizar el siglo XIX.

Casa de Comercio, inicial

No fueron estos hermanos los primeros en llegar, en 1864 cuando arriba Manuel a Rosario, allí residía su tío Manuel Villasuso Martínez, al menos desde 1861 cuando nace, su tercer hijo, los anteriores eran españoles. Antonia la tercera hija, en el año 1880 es testigo de la boda de Purificación, su hermana mayor, junto con Antonio Villasuso Pazo. Otros dos hermanos de los Villasuso López (los residentes en Rosario), Pío y Angel, con el pasar de los años se radicarían en Villa Nueva y su zona, el primero se casa en el año 1886 con Eulogia Carranza, y el segundo haría lo propio con Petrona González en 1890. Ambos mantendrían relación comercial, con la sociedad de sus primos.

A esta comunidad familiar se incorpora cerca del año 1879 Cándido Villasuso San Pedro, primo de los hermanos de Villa Nueva, éste, si bien tenía su asentamiento familiar en la zona de Ballesteros, mantendría estrecha relación con sus primos, trasladándose luego a la familiar Villa, muriendo en la misma en enero del año 1919, y su esposa Santos de las Casas seguiría de por vida relacionada con la familia de Manuel Villasuso Pazo.

En el mismo año que cambiaba de estado Cándido, su primo Manuel lo hacía en la Villa del Porriño, junto a Asunción Areal Giraldez, y pronto comienzan a llegar los hijos, siete allá en tierra gallega, todos en Porriño, los tres primeros: Manuel, Asunción y María de la Paz, de edad próxima entre ellos y luego los restantes cuatro, Paca, Segunda, Andrés y Paco, con igual relación cronológica entre los mismos, con la excepción de las mellizas. Esta discontinuidad en los embarazos hace suponer que Manuel habría regresado a la Argentina por un breve período, para volver en el año 1890 junto a su hijo Manuel de 9 años, dejando a su esposa Asunción con la promesa de regresar a buscarla para trasladarse, con los seis hijos que quedaron con ella, a vivir en Villa Nueva. Esto no se cumplió, la gran inundación del año 1891, impidió el viaje del padre, la madre con sus hijos se hizo a la mar, llegando al puerto de Buenos Aires, donde los esperaba Antonio Villasuso Pazo. En la tierra villanovense nacerían dos hijos más, José Américo -Pepe- en 1895 y Juana Luisa en 1897. Para ese entonces ya estaba construido el local comercial en la esquina de las calles Independencia y Comercio, con todas su dependencias, que se prolongaban por la primera, y también estaba finalizada la casa de familia, restando aún la pintura de paredes y cielo raso de su distintiva galería, pero el equipamiento de mobiliario ya se encontraba, el cual había adquirido Antonio en remate de la familia Santamarina, el juego de loza familiar aún embalado como llegó de Austria, solo restaba ponerla a funcionar, lo que se lograría con la llegada de la esposa de Manuel, sentando residencia permanente allí.

Una pieza del juego de loza familiar, cuyo monograma responde a la firma Antonio Villasuso Hermanos

Los hermanos Avelino y Antonio Villasuso Pazo, al término del siglo XIX, retornan a Porriño, el primero muere allí en el año 1905, dejando una importante herencia, la cual se compone de bienes en Argentina, propios de la participación societaria con sus hermanos, la única heredera es su esposa, Carmen Lourido Novo, pero deja por testamento una importante suma de dinero a la comunidad de Porriño, para la construcción de un hogar para ancianos, este gesto hace que años después a una de las rutas (calles) céntricas se le imponga su nombre, lo cual se mantiene hasta nuestros días. Antonio, el 25 de octubre de 1900, se casa en segundas nupcias con María Novo Alonso, en Porriño, con quien tienen dos hijos Antonio y Héctor. Al morir el 9 de noviembre de 1911, también son parte de su herencia, bienes en estas tierras cordobesas, y si bien tiene esposa e hijos, dispone en su testamento sumas de dinero para sus primos Angel Villasuso López y Cándido Villasuso.

Ochenta y dos años más tarde a aquella publicación, en La Voz del Interior del día 2 de marzo del año 2000, en la página 8 de su sección C, una entrevista al sr. Pablo Granados, reconocido historiador de Villa Nueva, aporta datos sobre la historia local y de la familia Villasuso, ya no existía ninguno de los hijos de don Manuel , ni tampoco las nietas y nietos mayores, que recordaban al abuelo compartiendo su niñez, y eran ellos los depositarios de los relatos familiares más antiguos. No se sabe cuál habrá sido la fuente de información del historiador Granados, que en aquella nota aporta datos erróneos sobre la historia familiar, que mal interpretan el accionar comercial de Manuel y sus yernos, en especial Salvador Blanco. Los del presente trabajo están comprobados por la vida misma en la familia y los relatos de los mayores, el lector interesado podrá buscar en alguna hemeroteca el ejemplar del diario La Voz del Interior y contrastar los contenidos.

De las cinco hijas, solo los esposos de dos de ellas, trabajan en la casa de comercio, el de las restantes tienen otros destinos y profesiones, uno tiene comercio en el interior de la provincia, otro es el reconocido boticario de Villa Nueva don Salustiano Carranza, el tercero y último don Manuel Reyno farmacéutico de Va. María, que llegó a ser intendente de esa localidad. Los yernos que trabajaron en la casa Villasuso, en un comienzo como empleados y al finalizar la vida comercial de la misma, en los primeros años de la década de 1930, eran socios junto a Manuel Villasuso Areal, eran Juan M. Pereira, esposo de Ma. de la Paz, cumplía funciones en el escritorio, es decir atendía asuntos administrativos, y Salvador Blanco, casado con Paca, era recibidor de granos en Arroyo Cabral. Con los años, luego de la desaparición del fundador, terminarían trabajando en el local comercial principal, y el segundo continuaría el giro comercial de manera personal, una vez finalizada la sociedad, en el local ubicado en calle Comercio 1340 (en pie aún), a la par de su casa de familia.

En lo particular de la casa de ramos generales, los datos aportados en párrafos anteriores, se avalan en documentos de archivos familiares, del archivo histórico de la provincia y publicaciones de la provincia y de Galicia, demostrando la evolución exitosa de los negocios de los hermanos Villasuso Pazo, dejando así sin lugar a dudas que el patrimonio de don Manuel, se formó antes de que sus hijas se casaran.

En el presente año, próximo a finalizar, se han cumplido los 150 años del inicio de ese emprendimiento por parte de Manuel Villasuso Pazo, que en un comienzo fue comercial y personal, para luego ser familiar, incorporando a sus hermanos, a sus primos también, a sus hijos y yernos, y confirmando este proceso, aunque forma familia en Porriño, se radica con ella , en la última década del siglo XIX, definitivamente en Villa Nueva, donde muere el 26 de diciembre del año 1918, por estos días hace 100 años atrás.

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