El Diario del centro del país

A 20 años de la primera ablación múltiple de órganos en la ciudad

NOTA Nº 564, escribe Jesús Chirino

Hoy, domingo 14, se cumplen 20 años de la que fue anunciada como “la primera ablación de órganos”. El 15 de abril de 1999, El Diario, en su tapa, informó este acontecimiento ilustrando con una fotografía que mostraba la ambulancia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios estacionada frente a la puerta del Sanatorio Hernández, sobre calle Santa Fe 761, donde actualmente se encuentra Asociación Mutual Maradona Salud. A los pocos días se realizó otra ablación en el Hospital Pasteur, entonces situado en su antiguo edificio de la calle Mendoza. La generosidad de dos familias de la región, expresada en un momento de mucho dolor, concretaba la posibilidad de mejorar las situaciones de pacientes que estaban en la lista de espera del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

 

Ablación en clínica privada

En la edición de El Diario del 15 de abril se informó que la ablación se produjo el día anterior en el referido sanatorio “sobre el cuerpo del hombre de  Arroyo Cabral, de 52 años, que el domingo se disparó un balazo en la cabeza”. Según el informe periodístico más de 20 “integrantes del Incucai y profesionales locales concretaron” la “primera ablación de órganos de este tipo que se realiza en la ciudad. Corazón, hígado, riñones y córneas fueron extraídos para ser trasplantados en Córdoba”.

Todo había iniciado durante la tarde del día lunes 12 de abril cuando Raúl Rodolfo Rodríguez atentó contra su vida. Encontrándose en grave estado, primero fue trasladado al Hospital Regional Pasteur y posteriormente al Sanatorio Hernández. Ante la difícil situación, ya declarada la muerte cerebral del paciente, los familiares hicieron conocer que donarían los órganos. Los médicos Fernando Ferreyra y Héctor Pardo, que participaron en el complejo operativo, hicieron declaraciones a la prensa. Señalaron que “se trataba de un paciente sano, sin ningún antecedente importante lo que facilitó y permitió ser un potencial donante. Los primeros pasos los tomaron los familiares cuando les informamos del cuadro irreversible”. Desde ese momento iniciaron las comunicaciones con el Incucai en Córdoba. El martes, cerca del mediodía, llegó parte del equipo de esa organización. Según los facultativos “el aspecto de la papelería fue bastante engorroso… a las 24 horas del martes ya estábamos en condiciones de ablacionar, pero el avión que traía a los médicos especialistas no podía aterrizar por falta de iluminación en la pista del Aeroclub”, por tal motivo los médicos arribaron a las 8 de la mañana.

Héctor Pardo destacó que “es la primera vez que se hace una ablación completa en nuestra ciudad. En otras ocasiones se comenzó con todos los preparativos y por motivos diversos no se logró concretar”. A las 9.15 de esa mañana, en un avión, partió el corazón hacia el Hospital Privado de la ciudad de Córdoba. Todos los otros órganos fueron trasladados en ambulancia. Más allá de los especialistas del Incucai que participaron del operativo, colaboró personal de la Policía provincial y del Cuerpo de Bomberos de la ciudad. Los médicos locales que participaron del equipo interviniente fueron los ya referidos Pardo y Ferreyra junto a Gabriela Genero y Mariana Damia. La operación en sí se extendió a lo largo de tres horas y media y según las declaraciones públicas de los médicos “vinieron especialistas en riñones, hígado, corazón…”, en tanto que “las córneas fueron extraídas por un médico del Instituto de Oftalmología local”.

 

También en el Hospital Pasteur

Durante el mismo mes de abril de 1999, el día 24, se produjo otra ablación de órganos en la ciudad. Nuevamente El Diario dio a conocer la importante información mediante nota de tapa.  “Fue la primera en el Hospital Pasteur y se realizó ayer a la mañana (por el día 23 de abril). La donante fue una mujer de 48 años, oriunda de Oliva”.

Durante la madrugada del miércoles 19, los empleados públicos del Hospital dieron ingreso a la paciente donante que presentaba un severo cuadro clínico y, luego de los análisis de rigor, le diagnosticaron un “aneurisma cerebral roto”. Sin posibilidades de realizarle una cirugía, a las pocas horas se la declaró con muerte cerebral. Ante tal situación, el entonces director del Hospital público, el médico Juan Zazzetti, se entrevistó  con los familiares que, respetando la voluntad que la mujer había manifestado en vida, decidieron donar los órganos. La nota periodística señala que “a las tres de la tarde…” del 22 de abril, “un grueso grupo de profesionales, enfermeras y telefonistas del Pasteur iniciaron un largo periplo que tuvo como corolario la salida de los órganos donados recién a las 11.30 de la mañana…” del día 23. Se informó que trabajaron “agentes que revisten en la delegación Córdoba del Incucai, es decir Cadaic, y el Cuerpo de Bomberos”.

El Diario informó que al atardecer del 22 “un grupo de 20 profesionales (siete personas por equipo), entre los que se contaba al doctor Enrique Cerutti como encargado de ablación y hasta el propio Zazzetti, con la participación, a manera de apoyo del personal del Hospital, Bomberos, policías y la Guardia de EPEC que garantizaba el suministro eléctrico durante la intervención, dieron comienzo a la ablación del corazón, el hígado, los riñones y las córneas finalizando a media mañana” del 23. También sumaron su esfuerzo al buen logro de la intervención la médica Lilián Rodríguez y los neurólogos Gabriel Pauletti y Eraldo Pares. Luego de la ablación de los órganos, algunos fueron trasladados a Buenos Aires y otros a la ciudad de Córdoba.

El entonces director del Hospital Pasteur, Juan Zazzetti, volvió a llamar la atención acerca de la necesidad de contar con iluminación en el aeródromo para que, los aviones encargados de trasladar los órganos, pudieran operar de noche. También declaró que “…todo el personal del Hospital, estamos muy satisfechos con lo realizado y nos causó una gran alegría saber que estos órganos fueron receptados por otros pacientes que tanto los necesitaban”, a lo que, referido al éxito de la intervención y la participación de quienes trabajaban en el lugar, agregó que “esto habla muy bien de que la complejidad con que cuenta hoy por hoy el Hospital”.

De esta manera la medicina villamariense, con la ayuda del equipo del Incucai, concretó dos ablaciones múltiples de órganos.

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