“Algunos personajes toman café, piensan y elucubran, nunca construyen”

Verónica Navarro lo supo un día después de que el jefe de Gabinete, Héctor Muñoz, advirtiera que la obra no estaba incluida en el Presupuesto 2017

Nació en Córdoba el 1 de junio de 1972. Es contadora, mediadora y magíster en Gestión Política. Tiene tres hijos. Creció en Santiago del Estero y a los 23 años se radicó en Villa María. Inició su etapa laboral en el ámbito de su profesión, en 1997 entró al municipio cumpliendo funciones en el Instituto Municipal de la Vivienda. En el año 2000 actuó como fiscalizadora de Rentas municipal, dos años después asumió la subdirección del área y luego se hizo cargo de la dirección. En 2008 fue designada secretaria de Economía y Finanzas de la Municipalidad durante la gestión de Eduardo Accastello, su pareja actual; en ese espacio se desempeñó hasta diciembre de 2015. Hoy es concejala del bloque del Partido Justicialista – Villa María para la Victoria

Escribe Nancy Musa
De nuestra Redacción

Se deja llevar por la vida y transita por los caminos de la fe cristiana que abrazó desde pequeña en un colegio de monjas en Santiago del Estero, una provincia gobernada, directa o indirectamente, más de medio siglo por el caudillo justicialista Carlos Juárez. Su inclinación por el trabajo social y político se fue formando al lado de una monja comunista que fue clave durante su adolescencia y juventud. Las cosas del corazón la trajeron a Villa María, aquí formó su hogar, inició su carrera ascendente en el municipio, tomó contacto directo con el peronismo y fue protagonista  de cambios, tal vez impensados, en su historia personal.

Habla en forma pausada, es de carácter fuerte y con cierta característica de “mandona” (así se define con humor) al igual que su abuela y su madre. Realista y agradecida de todo lo que la vida le dio.

Verónica Navarro Alegre se siente tranquila frente a las investigaciones judiciales y defiende con fervor al hombre con el que comparte los desafíos cotidianos con la mirada puesta en el futuro y “en el bien común”.

-¿De qué manera está viviendo todos estos acontecimientos que van ocurriendo en torno a las investigaciones judiciales sobre Eduardo Accastello?

-En realidad lo vivo con mucha serenidad y con la certeza de que vamos a ser la gestión más auditada y más investigada de toda la historia, de los 150 años de Villa María.

Porque sé cómo hemos trabajado, conozco desde adentro lo que se ha trabajado y sé la transformación que se ha hecho, cómo se la ha llevado adelante, entonces tengo la tranquilidad y la certeza de que está todo correcto y de una manera más que transparente y ejemplar.

-¿Por qué piensa que es la gestión más investigada de toda la historia de la ciudad?

-Creo que hay varias razones a las que obedece este ataque y este prejuzgamiento a la figura del exintendente Accastello. Una tiene que ver con lo político y es que ha sido capaz de llevar adelante una serie de transformaciones a lo largo de 16 años, y antes también con el impulso de la Universidad; los que gobernaron en otras esferas y no pudieron demostrar resultados en sus gestiones se ven desacreditados frente a una figura que emerge diferente.

Una figura que ha sido capaz de hacer algo, entonces como no se pueden negar ni tapar la Medioteca, el Subnivel, el ciento por ciento de agua y cloacas, las 16 escuelas, lo que hacen es desacreditarlo desde su moral, poniendo en tela de juicio cosas subjetivas y no cuestiones concretas.

De hecho, los cuestionamientos son de aquellos políticos que no lograron convencer a la gente, que no fueron capaces de ganar una elección. Y tampoco aportaron y contribuyeron a la ciudad en esos años.

Aspiro a que de acá a algunos años podamos construir una ciudad con otros valores. Nosotros hemos sido un equipo que supo dar lo mejor, no digo que hayamos sido perfectos, pero Eduardo y su equipo fuimos capaces de dar todo.

-Dijo que hubo varias razones.

-Sí, otra de las razones tiene que ver con una cuestión psicológica y perversa. Lo leí días atrás y dije “tiene que ver con esto”. A los líderes se los alaba, pero muchos lo observan con la esperanza secreta de que fracasen. Porque eso les permite a uno que es mediocre hacer cosas más fácilmente e intentar sobresalir. Apago la luz del otro, no sé si prendo la mía, pero por los menos la apago.

Y después el hecho de convertirse en los jueces morales y en los salvadores de una comunidad que no necesita de un salvador. Un proyecto político necesita de líderes que conduzcan los esfuerzos, la energía, las ganas, los proyectos de toda la comunidad.

Eduardo transformó la ciudad con su equipo, pero no es él solamente, somos toda una comunidad que trabajó en pos de articular un montón de proyectos. Podemos hablar de proyectos como el Parque Industrial, es una institución que está funcionando de manera ejemplar. De 2011 hasta 2015 se vendieron lotes y radicaron 111 empresas.

Además, desde Economía trabajamos para promover la industria, las inversiones, lograr radicaciones industriales, tenemos ACA Bio, tenemos Chiantore, tenemos más de 25 empresas que venían con promoción industrial y la continúan. Eso es el proyecto político de Accastello.

-¿Le sorprendieron los últimos movimientos que hizo la Justicia con los allanamientos?

-No, porque es el rol del fiscal. El tiene el rol de investigar y en ese sentido creo que tiene que trabajar tranquilo, de una manera imparcial y objetiva. Creo que las novelas tienen un final siempre, creo que hay gente que vive en una novela o que quisiera que fuera una, pero esto no lo es, es la vida real, donde uno se levanta todos los días y creo que a la gente no le interesa esta novela, creo que le interesa a un grupo minoritario, algunos son personajes de la novela, forman parte también, secundarios obviamente.

Y bueno, toman café, piensan, elucubran, nunca para construir. Nunca para que funcione mejor una institución, nunca para sumar, nunca para presentar un proyecto superador, nunca subir la vara.

Vos me preguntaste, trabajo en la Municipalidad y en la actividad privada desde que vine a Villa María, en 1995, no te tengo que contar cómo era la ciudad del 95, del 99. La viví y también viví la ciudad de 2001, de 2005, de 2011. 

Y por supuesto que los tiempos cambian, pero más allá de todos los inconvenientes siempre existió en Eduardo y en nuestro equipo la idea de ir por más, por eso el Festival de Peñas, por eso el aeropuerto y hoy quisieran que bajáramos la autoestima, que nos olvidáramos de todo lo que fuimos capaces de hacer, quisieran borrarlo si pudieran, quisieran dar vuelta la página y empezar de nuevo.

Y la historia no es así, la historia sigue.

-Cuando se enteró de las diversas denuncias, ¿las vio venir, las esperaba, las intuía, por así decirlo?

-Creo que uno conocía algunos movimientos o situaciones que se venían dando, en uno de los casos particulares conozco muy bien a dos personas denunciantes, conozco muy bien cuáles eran sus intereses personales, conozco muy bien el porqué del ataque furibundo a nuestras personas.

Por ahí se dieron algunas situaciones de silencio cómplice que a lo mejor no hubiera esperado o de indiferencia que a lo mejor tampoco hubiera esperado.

Pero creo que son cuestiones que se pueden dar, en buena hora si se dan, porque uno termina de conocer a las personas.

Y estamos muy tranquilos, por mí en la parte que me toca, por él en la parte que sé lo que ha hecho y es todo una gran mentira.

Es todo una gran novela que no va a llevar a nada. Creo que quisieran, tal vez hago mal en decirlo tan visceralmente, quisieran que Eduardo Accastello desapareciera.

No lo quieren ni nombrar, cosa que la gente se olvide.

-Cuando se refiere a los que quieren que Accastello desaparezca,¿alude a la oposición o también a personas de su mismo partido?

-No me refiero a nadie en particular, creo que es el interés de algunos. Vos sabrás (se ríe).

Eduardo ama a Villa María, renunció a muchas cosas personales y dio todo por un interés superior que es de la comunidad, por eso, cuando me preguntabas qué me enoja, me enoja ver que algunos opinan tan alegremente de cosas que no saben. Opiniones tan vacías, sin contenido, creyendo que las cosas se hacen mágicamente y nosotros sabemos que hubo un líder con un gran equipo atrás, con los dirigentes de los barrios, las instituciones, más allá de las diferencias, más allá de tener que acordar, pero poníamos el interés de la ciudad por encima.

-Estuvo casi 20 años en tareas ejecutivas y pasó al Concejo, ¿se acomodó a una tarea con dinámicas totalmente distintas?

-Sí, muy bien. Obviamente, como vos decís, son dinámicas totalmente diferentes, pero se puede construir desde ahí, se puede contribuir a mejorar la calidad de vida.

El lugar que hoy nos toca en el Deliberante, y a mí particularmente, es muy distinto al que tenía y tengo que guardarlo y respetarlo, jamás iría en contra de nada ni de nadie que pudiera perjudicar al proyecto político.

Recuerdo que en algún momento se me decía “vos vas a romper el bloque”. No, Eduardo Accastello lo eligió a Martín Gill para que sea el continuador de este proyecto y nosotros tenemos que trabajar todos juntos, más allá de nuestras diferencias o de las líneas internas que puede haber dentro del partido.

Nosotros somos un equipo que viene gobernando la ciudad y que aspira a seguir haciéndolo.

Por supuesto que hay que evolucionar, hay que pensar en la ciudad del futuro, en la ciudad que queremos ser. Me siento muy cómoda, me siento muy bien.

-Hay personalidades muy fuertes en el Concejo en los dos bloques. ¿A la hora de la discusión hay alto voltaje?

-(Sonríe). Una cosa fue el año pasado cuando nos estábamos conociendo; por ejemplo, en nuestro bloque todos fuimos secretarios, entonces convivimos todos juntos con estas discusiones de posicionamiento, por ahí nos costaba con los demás. Porque ellos intentaban protestar o discutir por ciertos proyectos que queríamos llevar adelante.

El año pasado se dio ese tipo de discusiones, pero ya este año nos conocemos más y ya sabemos cuándo hay que dejar pasar una ofensa, cuándo hay que dejar pasar cosas que dicen sobre lo personal; dejo pasar porque no me interesa hacer política de esa manera, no me interesa hacer política desde el odio, desde el miedo, desde la amenaza.

Trabajo de otra manera, trabajo en equipo, tratando de tener información. Y estoy tranquila porque sé que hemos trabajado con la legalidad y eso hace que no te lleguen determinadas ofensas, determinadas chicanas.

-¿Las chicanas siguen vigentes, no se ha evolucionado en ese aspecto?

-Algunas personas sí han evolucionado porque han dejado de chicanear, pero hay otras que siguen (sonríe).

-¿Le causó sorpresa la decisión de Mónica Lazos de escindir el bloque?

-No. Ella no se sintió contenida, respaldada en el bloque. Nosotras las mujeres somos amigas, compañeras de militancia, con Mónica hemos sido fiscales durante 20 años, comimos choripán, vamos al partido y seguiremos comiendo choripán toda la vida. No es que uno se aleje, su decisión respondió a motivos que ella los explicó y los respeto.

-En el contexto que estamos viviendo hoy a nivel nacional ¿cuáles son las cuestiones que le preocupan, las medidas que tienen influencia sobre la ciudad?

-A nivel de políticas públicas del Gobierno nacional creo que hay unas cuantas medidas que han repercutido directamente sobre nuestra provincia, nuestra región y nuestra ciudad.

Creo o, por lo menos, espero que este año el Gobierno nacional encuentre ese punto a partir del cual, habiendo realizado un diagnóstico de la situación, pueda tomar medidas a favor de la gente, a favor de los industriales, a favor de los jubilados.

También es cierto que existe el tema de la factibilidad, desde el punto de vista económico, legal, financiero, que son ellos los que la conocen.

Pero si uno analiza la realidad de nuestra región, ve que el sector agropecuario que exporta commodities está muy favorecido, porque tiene baja de retenciones, y están haciendo mucha diferencia.

Si uno ve el sector agropecuario que le agrega valor a la producción, entra a no convenirle por el tipo de cambio. Y además tiene un costo laboral, industrial que va creciendo por el aumento de las tarifas, por el incremento del flete, entonces ya no le queda margen.

Todos están hablando del retraso cambiario y uno se mira desde el pequeño y mediano comerciante, les pasa lo mismo. Lo mismo a los trabajadores porque la inflación sigue alta.

-El Gobierno tiene una expectativa de reducir la inflación.

-Sí, ahora, si uno mira el primer trimestre de este año tuvo un 7,1% de inflación y si hacemos una proyección anual va a superar el 20%; ellos estaban hablando de una inflación menor, de hecho, están intentando cerrar las paritarias entre un 15% y un 18%.

Entonces, los empleados están perdiendo poder adquisitivo real, lo perdieron el año pasado y lo están perdiendo este año. Lo mismo podemos decir de los jubilados.

Uno ve que las tarifas van a seguir aumentando, los combustibles, y entonces se pregunta ¿hacia dónde vamos?, ¿cómo va a vivir la gente? Se está poniendo muy difícil.

Y la clase media empieza a ver, a percibir que su poder adquisitivo va declinando y que le va quedando cada vez menos margen al ahorro.

Cada vez a las familias les va quedando menos para invertir, para gastar.

-Con sus conocimientos en materia económica, ¿usted ve que el Gobierno tiene un plan o como dicen algunos economistas “no hay plan A ni B”?

-(Pausa). Creo que tienen un plan, pero pienso que falta coordinación en ese plan. El hecho de anunciar en el año 2016 un aumento de tarifas y después tener que dar marcha atrás… Uno se pregunta ¿no hicieron simulaciones? Nosotros si tenemos que subir tarifas en el municipio se hacen las simulaciones, no puede un gobierno nacional no haber evaluado el impacto del aumento.

Esas son las cosas que no comprendo del Gobierno de los mejores, porque supuestamente era el mejor equipo de los últimos 50 años.  Si en una ciudad de 80 mil habitantes medimos el impacto de las subas, si elegimos a quién va a impactar, políticamente se decide. Pero no pueden decir que no midieron el impacto.

Veo que tienen un plan, pero no está coordinado, hay muchas marchas y contramarchas y la verdad que han pasado 15 meses, un tercio del mandato, y uno aspira a que tomemos velocidad. Porque es la gente la que queda en el camino.

-Ese plan que usted dice que el Gobierno tiene, ¿hacia dónde apunta?

-(Pausa). Es difícil decir hacia dónde apunta porque no conozco todo el plan, no tengo elementos suficientes. Sí, por lo que evalúo y leo, veo con preocupación los datos, porque la pobreza aumenta y me preocupo mucho más porque leo que la pobreza aumenta en los niños.

En el Gran Córdoba, más allá de las disputas políticas a quien le toca atenderla, está uno de los niveles más altos y ve que de los chicos que van de 0 a 14 años el 50% es pobre.

Cinco de cada 10 niños es pobre y eso se va profundizando. Hoy ser pobre no es solamente no tener comida, tiene que ver con la recreación, con la salud, con el acceso al agua potable, con la vivienda, con la protección contra la violencia.

¿Qué estamos haciendo con nuestros niños, cómo los estamos conteniendo? No alcanza sólo con la comida en las escuelas, necesitamos más. Y si uno ve que los gobernantes a nivel nacional están teniendo estos datos y no toman medidas concretas, me asusta.

Porque esos niños no van a tener oportunidades.

Me asusta ver que no se están  tomando las decisiones para poder revertir esta situación.

Por eso tenemos que cuidar lo que tenemos y Martín lo está haciendo, porque Villa María tiene un tamaño ideal, nuestros centros de apoyo contienen a más de mil niños. Villa María es la ciudad donde los chicos tienen dónde quedarse, los chicos están alfabetizados, tenemos apoyo escolar, asistimos con útiles, tenemos acceso a la cultura. Cuidemos lo que tenemos.

-Usted pasó su infancia en Santiago del Estero, ¿qué recuerdos tiene?

-Muchísimos, la verdad que tuve una infancia muy feliz. Santiago es una provincia muy cálida desde lo humano, muy amigable, vivimos escuchando música, amigos, pero también es una provincia sumamente extensa.

Y en ese momento veníamos de una provincia devastada, había sido gobernada 50 años por Juárez, de un autoritarismo importante, no se podía opinar, no se podía hacer desde lo privado.

Aun así, siempre rescato la dignidad del pobre y la dignidad humana.

Hice la primaria en una escuela de monjas y en el secundario elegí pasarme a la escuela pública.

Fue una sociedad muy integrada. No había diferencias, era otra vida, una vida de disfrutar con mis grupos de acción católica, de juventud franciscana, después en el secundario participé del centro de estudiantes.

-¿Qué hacían sus padres?

-Ambos son contadores, pero mi mamá desde que fue a vivir a Santiago fue docente, profesora de Contabilidad en la Escuela de Comercio; mi papá siempre se dedicó a la actividad agropecuaria. Mi abuelo libanés se había instalado a orillas del ferrocarril Mitre en Villa Unión y mi papá continuó la explotación familiar y el negocio, así que íbamos al campo a ver a mi abuela y después a Cosquín a ver a mis otros abuelos.

Una infancia muy de la familia, muy de amigos y la adolescencia muy de la acción católica.

-¿Era una niña tranquila, soñadora o era revoltosa?

-(Sonríe). Era una niña siempre coordinadora, siempre era la mandona. Mi abuela Alegre, la creadora del poncho coscoíno, era pura pasión, mi mamá también. Es como que somos todas de coordinar, de liderar, de conducir (sonríe).

Y soñadora no, en el sentido de idealista. Siempre fui más realista.

-Más contadora.

-(Risas). Sí, en quinto año dejo la acción católica y me voy a trabajar a la Fundación Casa de la Juventud; fui la ecónoma de la casa. Siempre fui la que tenía que poner la realidad más allá que las monjas te dicen, y creo en eso, que la providencia siempre está y que Dios nunca nos abandona. Pero nunca alcanzan los fondos y había que salir y juntar.

-¿Desde niña quiso ser contadora?

-No, en realidad quería ser dos cosas: abogada y contadora. Y mi papá me decía siempre que hiciera Relaciones Internacionales porque yo estudiaba inglés, folclore, cerámica, todo lo que había estudiaba (sonríe). Me gustaba la idea, me había averiguado todo, pero me enamoré, me casé y eso quedó, cuando cumplí los 35 dije “ya se me pasó el tiempo” (para la carrera diplomática).

-¿Su militancia en el ámbito católico fue impulsada por su familia o fue una inclinación desde lo personal?

-En realidad, en Santiago se da una devoción muy particular, hay mucha religiosidad; en la primaria iba de las hermanas franciscanas y me interesó ir a JUFRA, que es la Juventud Franciscana, y el poder canalizar desde ahí lo que uno siente.

En mi caso siento la necesidad de hacer cosas concretas por los otros. Después ya cuando me cambio a la escuela pública me oriento a lo que es la acción católica y ahí me quedé. Aprendí mucho y tuve una experiencia espiritual muy fuerte.

Recuerdo mucho mi adolescencia y mi juventud desde ahí, con la hermana Saveria Menni, porque la casa de la juventud nos enseñó a expresar lo que nos pasaba, lo que veíamos. Y formarte con espíritu crítico para poder interpelar ante determinadas situaciones.

La hermana Saveria había vivido la Segunda Guerra Mundial y militaba en el comunismo. En la época del 83 en adelante ella daba cursos y enseñaba a pensar políticamente a los jóvenes. Vengo desde ahí.

En ese momento di clases en una escuela secundaria en un barrio muy pobre, daba apoyo escolar, y ella nos enseñó que no se ama lo que no se conoce. Y amo a Santiago y a Villa María porque los conozco.

Sé de su gente.

-La hermana Saveria con militancia comunista le enseñó a pensar políticamente, ¿y el peronismo cómo llega a su vida, por convicción o por circunstancias?

-En realidad, en mi casa mi papá siempre fue un idealista, estuvo en el Cordobazo, yo le decía que era un antisistema porque él pensaba en el “deber ser” de las cosas y le decía “papá, no vas a encajar en nada” (se ríe).

Teníamos discusiones de economía, mi papá sabía mucho de economía y de política, había estudiado en profundidad sobre el Medio Oriente, mi abuelo nunca había querido volver al Líbano y siempre nos decía que nosotros teníamos que ir.

En mi casa hablábamos de eso, y mi papá era peronista, pero el peronista que quiere enseñarle a pescar a la gente, un peronista formado, con criterio propio.

Y mi abuelo Alegre era demócrata.  Recuerdo todas esas discusiones.

Uno se fue formando y creo que me terminó de hacer el click cuando llego a Villa María y conozco el grupo y me integro.

Uno que ha estudiado la doctrina social de la Iglesia conoce el tema de la tercera posición, de una manera u otra va tomando posición y yo la tomé como decís vos, casi como que la vida me fue llevando. 

Creo que la vida uno excede lo que uno quisiera. No sé exactamente por qué vine a Villa María, pero sé que Dios quiso que viniera. Me tocó casarme, tuve tres hijos, después me tocó separarme, volverme a enamorar y seguir trabajando siempre buscando el bien común.

-¿Considera que haberlo conocido a Eduardo Accastello le cambió la vida, la hizo evolucionar?

-Sí, totalmente. Eduardo es un ser muy noble, muy generoso, muy inteligente y que desafía todo permanentemente. Desafía desde lo intelectual. Vos pensá que lo conocí como mi jefe y había momentos en que le decía que técnicamente no se podía llevar adelante un proyecto y él me decía “vaya y vea cómo hacerlo”. El desafío intelectual, siempre corriéndote la línea, siempre exigiendo, demandando más, ese desafío de superación.

Sin duda, fue una evolución también conocerlo.

-¿Cuál es la modalidad de trabajo entre el Ejecutivo y el bloque del Legislativo?

-Se trabaja de manera coordinada y quienes tienen la relación son el presidente del Concejo y el presidente del bloque.

-¿Es diferente el estilo de Gill con respecto a Accastello?

-Sí. Gill se comunica a través de los presidentes del bloque y del Concejo, no tenemos reuniones conjuntas. Es un estilo diferente.

-¿Hay machismo en el Concejo, las mujeres tienen que pelear el espacio o no?

-(Sonríe). Si digo que sí, me van a matar los tres concejales varones (se ríe). Pero tristemente creo que nuestra sociedad es machista, aunque se crea superada en algunas cuestiones, y lo decimos en el discurso y expresamos que la mujer tiene igual de oportunidades, no se verifica en la realidad. A las mujeres nos cuesta mucho más, tenemos que demostrar más nuestras capacidades, creo que subyace el tema de la subestimación permanente, el hecho de que ha llegado por algo, entonces es mejor correrla, no darle lugar. Es triste eso. Son situaciones que se dan y hay que trabajar sobre eso.

-¿Tiene expectativas de que esta crispación que hoy vivimos tenga un camino de acuerdos, de consensos?

-Sí, tengo expectativas. El líder tiene que conducir y gobernar para todos. No podemos seguir creando chicanas, contrapuntos, podemos ver la realidad de manera distinta, ahora tenemos que trabajar sobre un proyecto de país basado en conceptos básicos.

Trabajar una serie mínima de políticas públicas que son políticas de Estado, como la reforma tributaria, pensar en la descentralización del país, trabajar por regiones, hay muchos cambios para hacer en materia educativa, económica, sanitaria, en ecología.

Hay determinadas políticas que nos van a trascender, deberíamos entender que no somos el centro del universo, que estamos de paso.

Estamos reproduciendo ciclos y no logramos salir de estos ciclos. Y es triste.

-¿Cuál fue el momento más triste y el más feliz de su vida?

-El más triste, cuando murió mi papá (se emociona). Y los más felices el nacimiento de mis tres hijos, el nacimiento de mi sobrino, estar todos juntos.

Mi papá me llama por teléfono la noche que se descompone, mi mamá estaba acá en Villa María, y nos ponemos hablar de la revuelta en Egipto, poco tiempo después me llaman para decirme que mi papá se sentía mal, lo llevan a la clínica y ahí hace un aneurisma y se murió. Todo en una hora y quince.

Mi mamá tenía que volver, yo estaba con los tres chicos sola, ya me había separado y viste cuando vos decís… “cómo se sigue”. Sentí que se me acabó el mundo (pausa, se escapan algunas lágrimas).

Mi papá fue muy especial siempre, él era el benefactor del pueblo, primero fue mi abuelo y después él y él se murió feliz. No sufrió, pero te falta. A mí me falta.

Y después de eso, sentir que somos familia, estamos más juntos. Son cosas que nos van fortaleciendo más allá del dolor.

-¿Cuáles son sus sueños hoy?

-Vivir unos cuantos años más (se ríe). Me siento una agradecida de la vida porque tengo muchísimas cosas, no materiales, tuve padres que me quisieron mucho, tengo a mi mamá, tengo hermanos que nos queremos mucho, primos, tengo una familia unida, tengo hijos a los que quiero mucho y soy pesada, tengo sobrinos, me volví a enamorar, me llevo bien con el padre de mis hijos, tengo amigas.

Soy muy agradecida y aspiro a ver crecer a mis hijos, ver mis nietos y disfruto mucho con la nieta de Eduardo. No puedo pedir más. En mi vida no voy buscando cosas nuevas y a medida que voy caminando el Espíritu Santo me va mostrando dónde quiere que esté.

Yo me dejo llevar.


Opiniones

Mauricio Macri
Es el presidente de nuestro país, no me siento identificada con el modelo que está llevando adelante, por lo menos hasta ahora. Pero hay que darle el tiempo y la oportunidad para que lleve adelante su mandato y espero que pueda lograr paz social, hoy hay mucha violencia urbana y espero que sea capaz de cumplir con sus promesas. En el caso de Villa María nos haría muy bien que cumpla con la obra de la circunvalación.

Juan Schiaretti
Es por segunda vez el gobernador de Córdoba, tiene un gran mérito en ese sentido, es parte del proyecto que viene gobernando Córdoba junto a De la Sota. Si bien formo parte de Córdoba podemos, nosotros respetamos al gobernador y vamos a estar siempre a disposición para sumar las propuestas que tenemos y sumarnos a trabajar en conjunto las que él está llevando adelante.

Martín Gill
Martín es el continuador de un proyecto político que se inició hace más de 20 años, que pudo ir plasmando y cumpliendo sueños comunitarios. Y creo que él está continuando con esa tarea y la está cumpliendo bien.


Me gusta
Los momentos compartidos en familia, con mis hijos, con Eduardo.

Me encanta
Leer

Me divierte
Escuchar música, cocinar con mis hijos, compartir actividades

Me entristece
La injusticia, la mentira, la pobreza, el analfabetismo

Me enoja
No soy enojosa, ni resentida. Me enoja la violencia hacia los niños y la impotencia de no poder solucionarlo.

 

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