Ayuda para volver a empezar

Claudia Arias y Helga Caminos hablaron sobre los programas que hay en la Municipalidad para contener a las víctimas de violencia

Claudia Arias y Helga Caminos

“Lo primero que tenemos que hacer es aprender a escuchar, saber lo que padecen muchas mujeres de todas las clases”, dijo Claudia Arias, secretaria de Inclusión Social de la Municipalidad.

“Muchas no se animan a hablar. Tenemos casos de mujeres que después de 15 o 20 años desde que sufrieron un abuso sexual se animan a contarlo”, agregó Helga Caminos, responsable del Centro de Asistencia a la Víctima (CAV).

En el lugar cuentan con equipos técnicos para contener y asistir a las víctimas de violencia familiar y de abusos sexuales.

“Siempre se pueden recuperar las víctimas, pero hay que saber que son procesos que llevan tiempo y que dependen mucho de cada uno. Hemos visto a mujeres que han padecido violencia emocional toda la vida a las que les cuesta salir adelante mucho más que a otras que han sufrido golpes físicos”, apuntó Caminos.

Llegan al lugar buscando respuesta, muchas veces, no para ellas. “Tenemos casos de mujeres que cuando ven que sus hijos son víctimas se acercan. Al ahondar en la situación, advertimos que ellas también sufren la violencia, pero la dejan pasar o la naturalizan”, agregó.

Las funcionarias indicaron que están trabajando para ampliar la tarea del CAV hacia la prevención. “Es muy difícil porque se naturalizan tipos de violencia que son señales, advertencias que al detectarlas, pueden evitar que llegue la violencia física”, dijo Arias. “Queremos hacer fuertes campañas para señalar que si te llama cinco veces en una hora o si te controla el teléfono o si te dice qué ropa te tenés que poner, no es amor”, planteó.

“Esto pasa en todas las clases sociales, pero notamos que en los sectores con mayor poder adquisitivo lo tratan de ocultar, lo que es aun peor para la víctima”, agregó.

“Queremos que esas campañas no nos dejen como última palabra a la violencia, sino más bien que se pueda abordar desde los valores que nos ayudan a una convivencia sana y con respeto”, agregó la funcionaria.

 

Asistencia

A la hora de hablar de la asistencia que brindan desde las áreas específicas de la Municipalidad, informaron que trabajan en programas para colaborar en la emergencia y para empoderar a la mujer.

“Cuando les preguntás ‘qué sabés hacer’, muchas te dicen ‘nada’. Pero resulta que tienen un montón de saberes que no los valorizan porque su estima está por el suelo. Por eso nos ponemos en contacto con la oficina de empleo, para tender puentes con el sector privado y también colaboramos para que inicien emprendimientos económicos, ya sea haciendo panes, alfajores, canelones o lo que puedan realizar”, informó.

Uno de los temas centrales es el de la vivienda. Cuando una mujer golpeada se va de la casa, no tiene adónde ir. “Ahora contamos con la Casa de la Mujer, que hasta el momento no ha sido estrenada. Cabe señalar que sólo llegarán allí por disposición judicial los casos de extrema necesidad”, informó.

“Pero el año pasado, de los 470 desalojos que tuvimos que asistir (no todos por violencia de género, pero en todos había mujeres con hijos), colaboramos en el alojamiento temporario de 300”, señaló.

“Estamos trabajando sabiendo que la problemática es amplia. Parece que no alcanza, pero vamos avanzando: ampliamos el horario de atención del CAV, tenemos guardia permanente y contamos ahora con el refugio”, concluyó la funcionaria.

 


 

El Centro de Asistencia a la Víctima de la Municipalidad de Villa María funciona en la esquina de Sarmiento y San Martín, en horario ampliado, de 8 a 20.

Tiene, además, una guardia permanente a la que se pueden comunicar llamando al 154294215.

Cuenta con asesoramiento legal, psicológico y trabajadoras sociales para contener a víctimas de violencia familiar y a niños y niñas abusadas sexualmente.

Actualmente están asistiendo a 55 personas.

En lo que va del año ingresaron, vía admisión, 37 personas para recibir información.

También funciona en esta ciudad una delegación del servicio que presta a las víctimas el Gobierno provincial.

Cuenta con profesionales que trabajan en la sede que está en la calle Walt Disney, en el barrio Santa Ana.

144 es el número de alcance nacional al que todas las mujeres víctimas de violencia pueden llamar para recibir asesoramiento.

 

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