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Bienvenidos al tren

LA CARLOTA – Recuperando patrimonio

Existen dos estaciones de trenes en la ciudad de La Carlota. Una de la línea Buenos Aires al Pacífico, en el tramo Rufino-Villa María, hoy en desuso, y la otra del Ferrocarril Mitre, operada actualmente por Nuevo Central Argentino (dos formaciones semanales llevan la cosecha de la región hacia el puerto de Rosario). Esta última está siendo escenario de una gran obra de recuperación del patrimonio. Aunque el último tren de pasajeros pasó a mediados de los años 70, los andenes se preparan para un nuevo viaje que comienza

La obra realizada sobre un paredón cedido a un taller local de mosaiquismo

Las mismas maderas de las aberturas “de toda la vida” han salido “a la luz” luego de estar ocultas bajo reiteradas manos de pintura. El fogón y la chimenea que calentaba la boletería ya han sido restaurados… La sala de espera de hombres, la sala de espera de mujeres, sus sanitarios y hasta el bebedero situado al final del andén, las escaleras que llevan a la planta superior… todo fue recuperando su línea y su sentido. A lo sumo, alguna madera podrida, algún pasamanos, algún tirante del techo, fueron remplazados con buen criterio estético, buscando la semejanza…

La vieja estación de trenes del Ferrocarril Mitre, en la zona sur de la ciudad, alejada del centro, está recobrando su fisonomía histórica para recibir dependencias municipales, fundamentalmente las ligadas al área de cultura.

Los vecinos lo saben y se enorgullecen y te conducen hasta el lugar y los albañiles se convierten en improvisados guías turísticos que te dicen “por acá”, “por ahí todavía no”… También se los ve orgullosos de “su” obra.

La arquitecta Marcela Tomicich, había señalado desde la Municipalidad al portal SurCordobés, en los comienzos de la obra, que la estación tiene dimensiones muy extensas, lo que va a permitir que muchas dependencias municipales y otras puedan instalarse en el lugar.

“Por ejemplo, en el ala este se va a instalar una parte de cultura con extensiones áulicas, además esta misma área se va a encargar del museo que también se va a ubicar allí, y donde se van a exhibir elementos de la vieja estación del ferrocarril”, explicaba, y agregaba que “además se habilitará un SUM (salón de usos múltiples) de 6×10 metros, para eventos públicos”.

Señalaba, por otra parte, que “además, habrá un punto de encuentro “y para eso vamos a utilizar uno de los vagones para construir un escenario que pueda ser utilizado por quien lo necesite”.

En la recorrida por la obra, el visitante mira los vagones estacionados junto al andén, en una “vía muerta”, y enseguida da rienda suelta a la imaginación: “Qué lindo sería montar también una sala de proyecciones en otro de estos vagones”. “¿Por qué no?”, responden los vecinos, orgullosos de haberlo conducido hasta el lugar. La visita transcurre en compañía de obreros que allí se desempeñan, convertidos voluntariamente en guías turísticos que invitan “por aquí, pasen por aquí” y advierten “por ahí todavía no”.

La cuestión cultural no solo que se puede respirar al recorrer diferentes espacios -que son ideales para ello- sino porque se ha cedido un paredón a un taller de mosaiquismo que existe en la ciudad para la realización de un extraordinario trabajo con la visual dominada por una locomotora, así como la rotonda de ingreso está presidida por una escultura en metal de una pareja de viajeros.

Los trabajos comenzaron en agosto de 2016 (en un edificio sumamente deteriorado, en virtual estado de abandono). Y se estima que antes de fin de año estarán concluidos.

Estado del edificio al comienzo de las obras

El desarrollo de todo un sector

Dada las dimensiones del edificio, desde el Ejecutivo se baraja desde el comienzo la posibilidad de trasladar también a su interior otras áreas, como la Dirección de Viviendas, el Servicio Municipal de Agua y Saneamiento y hasta el Concejo Deliberante (muchos de estos organismos e instituciones están instalados en distintos sectores de la ciudad y la Municipalidad debe pagar un alquiler para que puedan funcionar, por lo que la inversión en la recuperación del inmueble se recuperará luego en alquileres).

Pero también está contemplado ofrecer espacios a instituciones arraigadas en el quehacer local, como Los Jinetes Mancheros para que instalen su museo.

Las oficinas de la obra social de la provincia (Apross) también irían a establecerse a la remozada estación de trenes.

Con todo el movimiento que supone esa especie de centro cívico que se mudará al nuevo predio ferrourbanístico, no es descabellado pensar que la zona sur de La Carlota, de las menos desarrolladas, cobrará un fuerte impulso.

Más cuando la avenida por la que se llega a la estación acaba de ser adoquinada. Y cuando ya se ha realizado la primera parte de una bicisenda que parte desde allí para conectar con otras ya existentes, en la idea de “avanzar hacia un cinturón verde de parquización que rodee toda la ciudad”.

Para imitar

Estaciones en uso o desuso que presentan un virtual estado de abandono, hay en muchos de nuestros pueblos y ciudades. Recuperarlos como parate de nuestra historia y ponerlos al servicio del presente, es una buena idea.

La tuvieron en La Carlota, como en algunos otros centros urbanos. Y no solo que las ideas “no se matan”, sino que “si son buenas, se pueden tomar prestadas”, como dijo alguna vez un consagrado locutor y conductor villamariense.

 

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