Cacho, el de siempre

El humorista volvió al Teatro Verdi

Actuó el sábado ante más de 500 personas

 

Así como a los músicos consagrados se les pide desde la tribuna que interpreten sus temas más conocidos, algunas veces de manera sutil y otras explícitamente, un capocómico de dilatada trayectoria como Cacho Buenaventura conoce que sus cartas predilectas e infalibles (“La Cansadora”, el tío Britos, sus suegros “alemanes”, los amigos borrachos del bar), serán bienvenidas por su público seguidor.

Al mismo tiempo, esa entronización al olimpo de los clásicos del humor le puede restar convocatoria en aquellos que buscan propuestas más frescas o renovadas. De todos modos, el increíble carisma, el indudable manejo de escenario, la manera de mechar consejos sobre ser prudente a la hora de conducir en medio de un cuento de humor blanco y algunos detalles distintivos (cuatro músicos acompañantes, referencias jocosas a hechos contemporáneos como el Mundial de Fútbol), le otorgan esa chispa mágica que nunca falla.

 J. R. S.

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