Calidad, seguridad y salud visual

Evelina Gabetta, técnica óptica y contactóloga, durante la entrevista con EL DIARIO

Los rayos UV son uno de los peores enemigos de los ojos. Para protegerlos lo mejor es comprar las gafas oscuras en ópticas y no en otros locales comerciales

Evelina Gabetta, técnica óptica y contactóloga, durante la entrevista con EL DIARIO

Los ojos, la vista ha sido desde tiempos inmemoriales un tema de preocupación en diversas culturas porque el hecho de ver ha tenido y tiene múltiples significados.

“Ver bien”, “ver más allá”, “saber ver”, “verlo todo claro” son frases que encierran un profundo sentir.

Así, ya en culturas antiquísimas aparecían algunos dioses con anteojos, como el caso de Tlaloc en Teotihuacán, Make-Make en la Isla de Pascua o las estatuillas Dogu halladas en Tokomai, Japón, por poner solo algunos ejemplos.

Porque ver es cosa seria. De lo que se desprende sin más que hay que cuidar los ojos y dejarlos en manos de profesionales en caso de necesidad.

Del calentamiento global y el agujero de la capa de ozono, que aumenta preocupantemente el poder de los rayos ultravioletas (UV), se habla mucho, pero para la mayoría de las personas parece ser un asunto tan lejano como los dioses antiguos que usaban anteojos. Sin embargo, impacta directamente en la vida cotidiana y en algo tan sencillo como la elección de unos anteojos para el sol.

Es que la exposición prolongada a los rayos UV y a la luz infrarroja puede causar efectos muy dañinos en los ojos.

Por eso “es importantísimo adquirir los anteojos para sol en las ópticas habilitadas y no en la calle, en un supermercado, un quiosco o en una farmacia, ya que no se conoce la procedencia de esos anteojos y pueden no haber pasado los controles de calidad a los que sí son sometidos, por ley de salubridad, los que se venden en las ópticas, que son lugares habilitados”, explica la técnica óptica y contactóloga Evelina Gabetta.

“Por eso trabajamos constantemente en campañas de concientización y luchamos contra la venta ilegal de estos anteojos, que solo traen efectos negativos para la salud de los ojos”, agrega la profesional.

Y es que la libre importación y el contrabando inundan el mercado de anteojos de plástico que no son sometidos a ningún control y dañan la vista.

“La pupila reacciona natural de forma refleja ante el estímulo de la luz. Cuando se le coloca delante al ojo un pedazo de plástico que no ha sido debidamente tratado por la tecnología específica y que no cuenta con ningún tipo de filtro apropiado, la pupila se dilata y se agranda para ver y queda expuesta a los rayos UV, que son muy malos. Entonces sufre daños que pueden ser severos”, explica a su vez Ana María Pagani de Moretti, integrante del Círculo de Opticos de la Provincia de Córdoba.

Pagani de Moretti agrega que “las ópticas cuentan hoy con nuevas tecnologías muy eficaces y nuevos materiales que brindan protección adecuada contra los rayos UV y la luz azul de alta frecuencia que tienen las computadoras, los celulares, las pantallas”.

 

El ojo y los ultravioletas

Es importante saber que el ojo humano responde visualmente al espectro electromagnético que va de una longitud de onda desde 380 hasta 780 nanómetros. Este tipo de luz es la que se puede observar al hacer pasar un haz de luz blanca por un prisma, el cual se descompone en sus diferentes radiaciones o longitudes de onda. Las longitudes de onda que se encuentren fuera de estos parámetros se conocen como luz infrarroja y luz ultravioleta al espectro localizado entre los 200 y 380.

El ojo no tiene ninguna respuesta visual a estas radiaciones debido a lo cortas que son las longitudes de sus ondas, sin embargo, este tipo de luz puede penetrar en nuestros ojos y causar quemaduras por un aumento de temperatura en los tejidos y también los denominados daños fotobiológicos.

El espectro de los rayos UV está a su vez divido en tres partes basándose en el potencial de efectos biológicos que tienen. Los rayos UV-A son los que se encuentran relacionados con la aparición de cataratas, pinguécula y alteraciones en la retina como la degeneración macular. Estos rayos son los que provocan el envejecimiento prematuro de las células en los tejidos del cuerpo.

Los rayos UV-B suelen provocar alteraciones como fotoqueratitis, cataratas corticales y eritema. La exposición prolongada a este espectro de los rayos UV provoca quemaduras en los tejidos. A pesar de que los rayos UV-C generalmente no alcanzan la superficie de la Tierra, son los que más daño podrían causar a los tejidos del cuerpo humano.

Es gracias a la capa de ozono localizada en la estratósfera que los rayos UV-C no causan el daño que deberían, sin embargo, como se sabe, la capa de ozono se ha ido debilitando con el paso de los años por el uso desmedido de elementos que contienen bromo, cloro y óxido nítrico (clorofluorocarbonos).

 

¿Cómo daña la luz a nuestros ojos?

Debido a que los tejidos contienen moléculas que absorben la luz (cromóforos), el daño se puede dar en cualquier célula del cuerpo. Este daño puede ocurrir a través de dos vías: la ruptura en la unión de las cadenas moleculares o la formación de radicales libres.

Sin embargo, existen moléculas en el cuerpo que constantemente se encuentran en búsqueda de estos radicales libres para destruirlos, es decir, actúan como un medio de defensa. Algunas de estas moléculas son la vitamina C, E, glutation peroxidasa y caroteno.

 

Grupos más vulnerables

Existe cierta cantidad de personas que son más vulnerables a un daño ocular por radiaciones solares: en edad senil, personas con poca pigmentación, pacientes áfacos, usuarios de fármacos fotosensibilizantes.

Pacientes seniles: el cuerpo cuenta con moléculas protectoras que llegan de alguna manera a filtrar la radiación dañina o destruyen los fotometabolitos dañinos. Con el paso de los años, la concentración de algunas de estas moléculas puede disminuir. La degeneración macular senil y la formación de cataratas pueden estar relacionadas a una combinación de exposición excesiva a la luz y la coincidente disminución de bioquímicos.

Personas con problemas de melanina: algunos estudios realizados en pacientes con iris de color azul han demostrado que hay una relación significativamente alta en la aparición de degeneración macular senil en comparación a pacientes con iris de color oscuro, por lo que ahora se explica la causa de por qué este tipo de patología es casi desconocida en pacientes de color en Africa.

 

Ana María Pagani de Moretti, integrante del Círculo de Opticos de la Provincia de Córdoba

Pacientes áfacos: algunos estudios sugieren que la esclerosis nuclear en los ancianos protege a la retina de una posible degeneración macular y esto ha venido a demostrar, una vez más, lo eficiente que es el cristalino en la filtración contra rayos UV y la luz azul. Esto nos lleva a pensar la importancia de una protección extra contra rayos UV en pacientes operados de cataratas.

 

Protección

El ojo del ser humano es por naturaleza resistente a los daños causados por la luz. Sin embargo, la edad, el grado de pigmentación de la piel, la nutrición y el estado bioquímico genético pueden provocar vulnerabilidad. En ciertas situaciones de iluminación el usar lentes con características absorbentes o de protección puede mejorar la función visual.

 

Una ordenanza protectora

Todo lo expuesto hasta ahora no hace más que abonar la idea de que la vista es cosa seria y hay que cuidarla. Y la primera medida preventiva que hay que adoptar es la de acudir siempre al consejo de un profesional. “En Villa María y Villa Nueva existen sendas ordenanzas que regulan la venta de anteojos. En esta ciudad la norma es la número 4.129 y fue sancionada en 1997, en la vecina localidad la ordenanza es la número 257 y fue sancionada en 1998”, señaló Pagani de Moretti.

Sin embargo, parece que no siempre se cumple la disposición.

“Pero el Colegio no tiene el poder de policía para controlar que se cumplan esas ordenanzas, por lo tanto, si no inspeccionan los que deben hacerlo, no podemos garantizar que se cumplan como debe ser”, agregó la profesional integrante del Colegio provincial.

 

El Colegio aconseja

El Colegio de Opticos de la Provincia de Córdoba aconseja que “a la hora de adquirir un anteojo de sol no solo se evalúe que sea un accesorio de moda ni el costo, sino su calidad. Este asesoramiento solo puede brindárselo un profesional óptico matriculado, que le garantiza lo que usted coloca delante de sus ojos y también lo estético, que le queda bien a su rostro.

El criterio técnico y estético es aportado por el profesional óptico, logrando de esta manera la seguridad que se requiere a la hora de adquirir un anteojo que le asegure una mejor calidad de vida.

Haga lo correcto, visite su óptica de confianza y tenga una excelente visión, clara y segura”, expresa textualmente el volante que hace circular la entidad aconsejando a los usuarios.

Una cosa queda clara después de toda la argumentación: conviene tener ojo con los ojos, porque son delicados.

 

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