El Diario del centro del país

Caribe a la holandesa

Viajeros villamarienses/Aruba

Escribe Pepo Garay
Especial para El Diario

Marianela Manias

Pasaporte
Nombre: Marianela Manias
Edad: 34 años
Profesión: agente de viajes
Lo que más me gustó: la combinación perfecta entre playas, noche, compras, clima y seguridad
Lo que menos me gustó: ¡nada!

 

¿Cómo se dio este viaje a Aruba?

-Tuvimos la suerte de ser invitados a conocer Aruba durante una convención realizada por una empresa multinacional.

Un viaje laboral, pero en el que también pudiste disfrutar de muchos lugares. ¿Qué sitios visitaron?

-Parte de nuestro trabajo en destino fue el relevamiento de hoteles y playas, así pues pudimos conocer muy bien la ciudad, la oferta de alojamiento, su historia y parte de su centro y maravillosas playas.

¿Qué te pareció el lugar?

-¡Increíble! Es la combinación perfecta entre playas, noche, compras, clima y seguridad. A diferencia de otras ciudades del Caribe “la isla feliz” está fuera de la zona de huracanes, por lo que tiene un clima privilegiado y tenés 365 días de sol. Como es una colonia holandesa, es un lugar superprolijo, ordenado, seguro. También es zona libre de impuestos, por lo que podés encontrar centros comerciales con las mejores marcas. Tiene una oferta gastronómica superamplia y su gente es muy amable y cordial.

Se cuenta que en Aruba conviven personas de casi 50 nacionalidades ¿Se ve ese crisol multicultural y multirracial en las calles?

-Totalmente. La gente de Aruba es algo para destacar. Podés encontrar de todas las nacionalidades que te imagines, muchos europeos y centroamericanos. Se hablan muchos idiomas: el oficial es el holandés, pero la lengua local es el papiamento… ¡que es una mezcla de cinco idiomas! La palabra más conocida es “bombini” que significa bienvenido. Así te reciben en todos lados. En Aruba, La calidez predomina no solo en el clima, sino también en la gente.

Hace tiempo ya, los arahuacos eran la etnia predominante en la isla. Hoy ya casi no existen, pero se dice que su cultura sigue estando muy presente. ¿En qué aspectos de la sociedad actual pudiste apreciarla?

-La cultura de la etnia local se puede observar en la gastronomía (deliciosos son los mariscos al plato o en sopa, y los estofados, muy típicos ambos), la música (mucho tambor y violín), el idioma, la forma relajada en la que se toman la vida. Igual ya los rasgos físicos se fueron perdiendo porque los pueblos nativos ya están supermezclados con los europeos, holandeses sobre todo.

Aruba es un país independiente “a medias”, pues sigue siendo parte del reino de los Países Bajos. ¿Se ve algo de cultura holandesa en el lugar?

-La cultura holandesa sin dudas es la que predomina. Se aprecia en la arquitectura, en la prolijidad y limpieza de las calles, en la seguridad, en la educación de la gente… para los que conocen el resto del Caribe, es un destino realmente llamativo porque es increíble el contraste entre “ambos mundos”. Es diferente a todo lo que hayan visto antes. Es una parte de Europa en el medio del Caribe. Bellísimo.

Finalmente, y ahora si hablando de lugares o paisajes. ¿Qué fue lo que más te gustó y por qué?

-La verdad es que no sabría por dónde empezar: ver el atardecer en el Faro California, hacer buceo en sus arrecifes, pasear por el centro y vivenciar la vida nocturna de la ciudad. Alquilar bicicletas y recorrer las playas. En ese sentido, hay tres playas que no se pueden dejar de visitar: Eagle Beach, Baby Beach y Palm Beach. Una más linda que otra. También esta Nikki Beach para los que quieren combinar playa con noche. Ahí está la famosa Discoteca Pachá. Por otro lado, podés ver la llegada y partida de los cruceros más grandes del mundo, y hacer compras en los locales de marcas internacionales libre de impuestos. Es una isla feliz realmente, recomendable a todo tipo de turistas, jóvenes, familias, parejas, grupo de amigos… a todos.

 

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