El Diario del centro del país

Carlos Diez, comunismo y represión durante el terrorismo de Estado, 1976-1983

Don Carlos Diez y de fondo la vieja cancha de Alem

Escribe Luciano Pereyra

Parque de Villa Nueva década de 1980

Siempre lo vimos desde lejos, con miedo, con recelo, con temor a lo desconocido, porque a los niños que nacimos en la década del 70´nos educaron en un contexto donde se dudaba de todos, el miedo se disfrazaba de ignorancia y muchas veces en conductas discriminatorias hacia lo diverso o hacia el que pensaba diferente, incluso entre vecinos. Don Diez vivía en la esquina de 25 de Mayo y General Paz en el barrio Residencial América. Su casa estaba flanqueada por un gran ombú que todavía está en pie.

Al frente, la vieja cancha de Alem, “La Leonera”. Hacia el norte la casa de los González y los Fenoglio, hacia el ocaso el cañaveral, y la canchita del bar San Lorenzo, donde los Cornejo se disputaban los campeonatos de “barrio” con los Godoy. Las cunetas llenas de agua casi siempre, allí se juntaba el agua de las lluvias y los renacuajos.

Los años, la lucha de clases, dejaron marcas y cicatrices. Don Diez buscaba ser sociable, pero muchos lo esquivaban, incluso se burlaban, lo tildaban de “loco”, “comunista”, “extremista”. Muchas veces, lo escuchamos desde la boca de nuestros mayores… ¿qué era ser comunista?

Principios de los años 80

El Partido Comunista se fundó en la Argentina en enero de 1918, un año después de la revolución bolchevique y en plena Primera Guerra Mundial, en la provincia de Córdoba echó sus raíces dentro del movimiento obrero en 1920. Se ve marcado por el conflicto de ideas, el enfrentamiento entre dirigentes y las repercusiones desde Moscú.

El año 1927 fue un año de inflexión en el Partido Comunista de Córdoba. Se conformó un comité para la conmemoración del 1 de Mayo, también para lograr la unidad de la clase obrera y realizar la revolución del proletariado.

La evolución de la vida democrática nos permitió, aprender, leer, informarnos y saber cuál fue el pecado de don Carlos Diez. Haber luchado por un mundo más justo, más equitativo, menos desigual y con una ideología clara y precisa, por esta razón fue perseguido, torturado y desaparecido durante el año 1978. Lo fueron a buscar a 01.00 de la mañana, fue enviado a la cárcel de Villa María y luego a “La Perla” donde estuvo detenido clandestinamente un mes junto a otros dirigentes del partido, como Pedro Pujol y los hermanos Mignola, estuvo atado con alambres, prácticamente sin comer y sometido a la picana eléctrica. Su hija, Fanny Diez, nos brinda un testimonio único. El sentimiento de tristeza y dolor perdura cuarenta años después.

Ciudad de Córdoba en 1972

“…el nombre de mi papá era Carlos Diez, tenía un solo nombre. El nació el 10 de noviembre de 1915 y falleció en 2007, el 8 de junio a los 91 años. Nació en El Salto cerca de Almafuerte. Se criaron en las quintas, porque mi abuelo cultivaba su propia verdura que después salían a vender y él hizo toda la vida eso, con sus hermanos. Porque eran diez hermanos ocho varones y dos mujeres…”

“…La idea política la adquirió de mis abuelos, el papá de él, don Serapio Diez, empezó a ir a la casa de ellos un señor de apellido Villarroel y ahí empieza a tener su idea política que era comunista y bueno y ahí empezó toda la familia…este señor Villarruel, era comunista estudiaba Abogacía y en esa época eran muy perseguidos, entonces mi abuelo le brindaba la casa y ahí comían, se quedaban y se resguardaban y estudiaban…ahí empezaron todos…”

“…A mi papá no lo mandaron de chico a la escuela, él lo hizo de grande, fue al colegio para adultos, al Nacional, cuando ya estaba casado y nos tenía a nosotros, lo hizo junto con mi mamá, hicieron el nocturno…la verdad que era una persona que si bien no tuvo estudio porque antes no los mandaban al colegio, pero el leía mucho, leía sobre todo historia sabía un montón de todo, lo que le preguntaras…es triste recordar esto la verdad que a la vez me emociona y me da mucha tristeza porque yo era la que vivía con él en el momento que lo vinieron a buscar. Cuando los militares empiezan a hacer los allanamientos en los hogares a él le avisan y él se va al campo de mi hermano, a Sanabria, mi hermano estaba en un tambo…”

 

“…Lo último que supimos, es que estuvo un día en Villa María y se los llevaron a Córdoba a ese lugar, La Perla, ese lugar donde los torturaban y estuvo alrededor de un mes y medio secuestrado que nosotros no supimos absolutamente nada más. Junto con él lo habían detenido al señor Pujol de acá de Villa Nueva, a Antonio Mignola con el hermano, Omar Mignola, tenían la panadería donde ahora está Mansilla, eran afiliados al Partido Comunista…otro que yo conocí fue Armando Torres que eran camaradas que venían a mi casa, iban y venían, se reunían en distintos lugares, mi mamá también era militante por eso lo fuimos a buscar a mi papá porque a mi mamá la iban a detener…”

“…Lo apartaron cuando se desvaneció porque estaba sin comer, a los otros los llevaron a La Plata, estuvieron bastante tiempo allá…A mi mamá le tuvimos que contar porque empezó a preguntar por mi papá, le tuvimos que contar y la verdad que en vez de hacerle mal…esa noticia la revivió empezó a ponerse cada vez mejor, le dieron el alta se vino a mi casa y pobre vieja empezó a golpear puerta por puerta, a taconear a ver quién le podía dar alguna información junto con los familiares de los otros y nunca supimos nada en ese mes…”

 

“…Hubo que llevarlo al médico para reponerlo porque la verdad que quedó muy mal psicológicamente, la verdad que lo pasamos mal, hasta que él más o menos se fue mejorando… nos contaba que estaban durmiendo a la noche…ellos imaginaban que era la noche porque siempre todo el tiempo estaba atado con alambre y siempre con los ojos vendados… las mujeres gritaban porque hacían los partos ahí… porque les llevaban los chicos… por ahí sentían los gritos de los otros que los torturaban y después se sentían tiros como que los mataban se sentían cuerpos que llevaban a la rastra…”

“…Un día estábamos en casa tomando mate a las 5 de la tarde nunca me voy a olvidar por eso te digo que más o menos debe haber sido entre marzo y abril porque era una tarde así de mucho sol estaba fresco todavía, pero de sol, lo bajó una chata frente a la calle San Lorenzo frente de los Pereyra, del mozo Pereyra, ahí lo bajo la chata y él cruzó en el campito y nosotros vimos por la ventana uno que venía y se cae acostado en el campito y bueno fuimos a socorrer sin saber quién era y era mi papá, prácticamente era la piel y los huesos solamente, pálido y la marca de la picana eléctrica en todo el cuerpo los tobillos y las muñecas todas marcadas con la atadura del alambre, venía muy mareado porque había estado siempre con los ojos vendados…”

 

Carlos Diez fue liberado en el otoño de 1978, lo bajó una camioneta sobre calle San Lorenzo, su familia pudo acudir en su ayuda y curar sus heridas, pero no borrar las cicatrices de la picana, volvió a alimentarse, recuperar su peso normal, pero no olvidar el hambre y el terror de “La Perla”. El retorno de la democracia en 1983 permitió recuperar las libertades partidarias, pero no borró el estigma del que pensaba distinto, del “zurdo”, el “bolche”, mientras tanto en medio de tanta ignorancia y miedo, Don Diez continuó ayudando a los más pobres, luchando y pregonando la igualdad de las clases sociales.

 

­ “…Recuerdo, como si fuese hoy, te juro esa tarde agarramos nos fuimos con el “Checho” (su esposo) a Sanabria a buscarlo y cuando llegamos allá al campo le dijimos: … Mira papá, lamentablemente te vas a tener que ir a casa y presentarte porque te van a venir a buscar, porque si no le van a hacer arresto domiciliario a la mami y ella está muy mal y no queríamos que ella se enterara, porque estaba pasando por un estado de salud muy delicado, la operaron y se complicó…me acuerdo que se puso tan nervioso le empezó a salir sangre de la nariz… ese día la fue a ver a mi mamá al sanatorio de la UOM, volvimos a la noche y a la madrugada lo vinieron a buscar y se lo llevaron, yo lloraba tanto, lo abrazaba, te juro que fue algo duro porque vos no sabías si lo ibas a volver a ver y bueno, así ocurrió, se lo llevaron…”

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