Carta abierta de un exconcejal y candidato a intendente de Villa Nueva

Los lectores también escriben I – Osvaldo Soberbio hace una fuerte crítica de la dirigencia política

No puedo dejar de ver, ignorar, analizar, pensar, en lo que todos los días tenemos como noticias en todos los medios de difusión.

Quizás la prensa lo mediatiza, prepara y edita para que parezcan rimbombantes, pero veo dinero, dólares, autos de lujo, casas de sueños, departamentos, barcos, aviones. A algunos los llevan presos, otros quedan imputados, otros se esconden, los acusan de ladrones y demás.

También me llama la atención que se trata de personas que fueron importantes funcionarios de nuestro país, otros aún lo son y muchos son sindicalistas… que dicen ser peronistas.

Esperé hasta hoy que alguien diga algo, pero nadie dice nada, nadie explica nada. Digo, estamos todos en la misma bolsa, todos estamos sucios o saben que el pueblo olvida y cobardemente especulan escondidos soñando con volver.

Hace más de treinta años fui concejal por la minoría con mucho honor, conduje una agrupación denominada “La Jorge Roque Cabrera”, a la que representé como candidato a intendente. Perdí… sí, perdí, tan solo hoy soy justicialista, no soy de ninguna corriente interna, soy de lo más justicialista.

No se interprete mal… con orgullo, pasión, sentimientos, compromiso, al legado de su fundador, el compañero Juan Domingo Perón y de la abandera de los trabajadores y pobres, la compañera Evita.

En este mensaje, con vergüenza pido perdón a todos los argentinos por esta banda de corruptos y ladrones que le quitaron el presente y futuro a todos, en especial a nuestros niños, nietos, trabajadores y ancianos.

Somos un movimiento que abraza desde la izquierda a la derecha, democráticos, pluralistas, compañeros gremialistas que interpretaran a Rucci y a Ubaldini, comprometidos a dejar la vida en función y no como aquellos que no les importó nada la vida de todo un pueblo en beneficio propio.

Me pregunto a dónde están nuestros dirigentes, los que hace años ejercen la función, que ya no están o aquellos que todavía ejercen, no hablan, no explican, que al lado mío tienen una gran carrera política para exhibir. ¿No hay nada para decir?

Es cierto que la Justicia despertó luego de dormir mucho tiempo. Meten presos a un montón, hay quienes están con pena efectiva, la mayoría se encuentra imputado, pero empezaron por lo más alto y uno ve fotos y hace memoria y encontramos a varios que están muy cerca nuestro aún viviendo en barrios privados, que dejaron la función, y hay otros que todavía están… currando quizás.

A veces digo… será cierto, no tanto, será mentira… y cuando el río suena tan fuerte es porque viene la creciente.

Pero como creo en Dios, creo en la Justicia a pesar de todo y tengo fe, aunque veo pasearse a los sicarios por mi ciudad, aquellos contratados por un compañerito para apretarme y hacerme todo lo que se conoce.

Todos sabemos que el tiempo llegó. La pena es que cuando llega la Justicia pasaron muchos años, donde muchos siguen despilfarrando y destruyendo el sueño, el futuro de todos.

Hoy tan solo con lo más importante en mi currículum, el ser justicialista, siento la necesidad de gritar hasta quedar sin voz, que esto no es el justicialismo, fueron los falsos profetas, que no solo traicionan a los feligreses sino al Dios mismo.

Esos que hoy están escondidos, los que no tienen nada que decir de lo que está pasando, esos que ya tienen miedo que el pueblo los identifique, los que se llevaban todo por delante, sí llevaron… se sentían dueños de la Tierra y del cielo, no eran tan machos…

Acepto el arrepentimiento, el equivocarse, el ser distinto, el pensar diferente, pero no tenemos que soportar a los que se burlaron de la confianza de un pueblo, de su futuro y sueños.

Aprendimos (y nos costó caro) que las sonrisas, la simpatía, los abrazos, las frases armadas… ya no nos sirven, por todo esto digo “estos muchachos no son justicialistas, a punto que solos se fueron”.

Ya no estamos en el mismo barco, los de abajo, los descamisados, los humildes, los trabajadores… nos quedamos, les pedimos a los que se quedaron que se sumen a la cola, como decía Perón, ya no está para echarlos, pero lo haremos nosotros democráticamente. Den internas, dejen el dedo, muestren estar a la altura de las circunstancias. Dejen sus mezquindades, vamos como Partido Justicialista.

Sé que esto que estoy expresando causará en la minoría el enviarme a apretar, en la gran mayoría solicito comprensión y quizás alguien de fuste salga a explicar, a decir lo que un pueblo justicialista espera desde hace ya un tiempo.

A mis compañeros, fe, pasión, sentimiento, esperanza, desafío, a militar… Dios y la Justicia nos darán nuevos desafíos.

Un abrazo justicialista.

Osvaldo Soberbio
DNI 11.311.896

 

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