Casas que aprovechan todos los materiales

Reducir el consumo de materiales y los residuos generados en obra pasa inevitablemente por la industrialización, lo que se da a la perfección con las casas prefabricadas
Reducir el consumo de materiales y los residuos generados en obra pasa inevitablemente por la industrialización, lo que se da a la perfección con las casas prefabricadas

La industria tradicional extrae materias de manera continua para generar productos. Lo extraño es que casi un 90% de esos materiales no llega nunca al usuario final, sino que se pierde en elementos intermedios o residuos de fabricación.

De los productos que usamos, la mayoría los habremos tirado después de solo un año y lo más alarmante es que una vez transcurridos cinco años tan solo el 5% de esos materiales sigue aún en servicio. ¿Es lógico extraer tantos materiales para usarlos tan poco? ¿Existen alternativas? Son cuestiones sobre las que reflexionar.

Frente al insostenible modelo lineal, la economía circular salta al ruedo para ofrecer soluciones. A finales de 2015, la Unión Europea puso en vigor un paquete de normativas que promoverá nuevas reglas enfocadas a la eficacia ambiental y económica del siglo XXI.

Según las estadísticas, la construcción y rehabilitación de las casas donde vivimos consume cada año dos mil millones de toneladas de materiales e indirectamente es uno de los principales responsables del dióxido de carbono emitido.

Inyectar valor a los desechos implica rediseñar los productos y los materiales para que sigan siendo valiosos al final de su vida

Según diversos especialistas, incorporar los principios de la economía circular al sector contribuirá a ahorrar un 40% de energía, un 35% en emisiones, un 30% de agua y más de la mitad de materiales.

Teniendo en cuenta que actualmente en Europa se tiran a la basura más del 60% de los residuos que se generan y que la nueva legislación solo permite un máximo del 10% de los residuos para 2030, está claro que las cosas van a cambiar y mucho. Hasta ahora, el reciclaje de la mayor parte de materias ha sido problemático por la dificultad de obtener materiales con propiedades comparables a los vírgenes a unos costes razonables.

Por el contrario, la economía circular apuesta por reforzar la competitividad de la sociedad. Y para eso, lo principal es corregir los errores arrastrados y que en gran parte están basados en el mal diseño de los productos. Inyectar valor a los deshechos implica rediseñar los productos y los materiales para que una vez llegados al final de su vida continúen siendo valiosos. En el Viejo Continente, las nuevas casas, muebles o móviles están incorporando las nuevas reglas del juego y acercándose cada vez más a la nueva realidad.

La idea primordial es que el residuo que producimos pueda convertirse en materia prima para otra cosa que pueda ser útil en nuestra casa

El reciclaje es importante, pero lo que verdaderamente caracteriza a una sociedad circular es que los mal llamados consumidores pasen a considerarse usuarios, es decir, los que usan. Esto implica que la “posesión” de los productos será cíclica y la responsabilidad última de los mismos será de los fabricantes, bien sea a través de modelos de alquiler -como ya ocurre con los vehículos- o bien de depósito y devolución, como en el caso de los envases.

De esta manera, reparación, reutilización, remanufactura, rehabilitación y tantas “r” como podamos incluir en nuestro lenguaje serán conceptos habituales y viables que nos permitirán disfrutar de los placeres de la novedad de una manera eficaz, alargando la vida útil de los materiales y reduciendo residuos.

Reducir el consumo de materiales en la arquitectura y los residuos generados en obra pasa inevitablemente por la industrialización. Cuando las viviendas estén completamente hechas en fábricas como si fueran sillas o cafeteras será posible maximizar la eficiencia en el uso de materiales, ya que al estar todo el proceso localizado en centros industriales los residuos se generarán en el mismo lugar, en cantidades suficientes, en el mínimo tiempo posible y, lo más importante, los flujos serán del mismo material.

Incorporar los principios de la economía circular al sector contribuirá a ahorrar un 40% de energía, un 35% en emisiones, un 30% de agua y más de la mitad de materiales

En cambio, en la construcción in situ la realidad es justo la contraria debido a la dispersión y la baja tecnificación de los medios, lo que provoca que no sea ni rentable ni viable el reciclaje de los residuos.

Reutilizar a gran escala significa fundamentalmente poder aprovechar piezas de productos fuera de uso como recambios de otros nuevos o, incluso, que el fabricante pueda recuperar su producto “desfasado” para poder actualizarlo en uno completamente nuevo, pero aprovechando la mayor parte del antiguo.

Por otro lado, en mobiliario también se refiere a una corriente de diseño muy interesante que consiste en utilizar productos descartados y transformarlos en otros nuevos mediante tantos arreglos como sea necesario. Aprovechar lo que otros tiran es una oportunidad creativa y por qué no también económica para muchos, tanto para quien produce como para quien compra.

 

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