Cebichazo

Por el Peregrino Impertinente

Perú, Chile, Colombia, Ecuador, México, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Puerto Rico… no es la lista de países que tranquilamente le podrían meter cinco a Argentina, mientras Romero pone su clásica cara de ñandú que ha sido abusado sexualmente, y dice: “¿Y para qué me convocan si después no se la bancan?”. No. El inventario en cuestión viene a dar el detalle de las naciones donde el cebiche es un plato popular.

Se trata de una joya gastronómica que encuentra sus orígenes en el imperio incaico y que con el tiempo se ha convertido en ícono de muchos de los territorios antes citados. Un platillo delicioso, elaborado a base de cebolla morada, cilantro, jugos cítricos y, fundamentalmente, distintos tipos de pescado. “¿Me llamaron?”, salta Diego Leuco, excepcional periodista.

Tal es la fama y el peso simbólico del cebiche, que en algunos países hasta se lo considera patrimonio cultural. Es el caso de Perú, donde la creación culinaria ha sido oficialmente condecorada con ese título. Al respecto, Mario Vargas Llosa, referente del partido Propuesta Republicana Peruana (PRO-P), comenta: “Así es. Ocurre que en mi país el cebiche no distingue estratos sociales: puede ser disfrutado tanto en restaurantes de categoría como en lúgubres fondas, donde el gentío pobre y carente de los principios éticos y morales más básicos lo consume entre odas a la ignorancia, estrépitos de suciedad y pinceladas de sutil pero evidente barbarie. Es maravilloso”.

Lo cierto es que no todas son buenas para el célebre manjar. Y es que al ser el pescado prácticamente crudo uno de sus elementos distintivos, puede llegar a provocar anisakiasis. Una parasitosis producida por larvas alojadas en el aparato digestivo de cualquier espécimen marino, sobre todo los de mayor tamaño. “¿Me llamaron?” Dice Ortigoza, otro que anda medio confundido, pero no tanto.

 

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