Cinco cambios en lunares para no pasar por alto

Algunas personas tienen tendencia a presentar más lunares por cuestiones genéticas

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más común del mundo, pero también es uno de los más curables.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada tres cánceres diagnosticado cada año a nivel global es de piel -se diagnostican entre dos y tres millones de cánceres de piel en el mundo al año-. De ellos, solo el 1% son melanoma, el tipo de cáncer de piel más peligroso y responsable del 90% de las muertes por la enfermedad.

Sin embargo, la OMS advierte que la incidencia global de la enfermedad no para de crecer.

Aunque habitualmente el melanoma queda limitado a la piel, hay ocasiones en las que puede desarrollar metástasis y llegar a órganos internos.

Por eso, un diagnóstico precoz es fundamental para reducir el riesgo de metástasis y de mortalidad. La mejor forma de lograrlo es poner atención a la piel y, sobre todo, a los lunares, según los expertos.

En el Día Mundial contra el Melanoma, que se conmemora cada 23 de mayo, se recordaron los cambios que pueden experimentar los lunares y que pueden enviar una señal de alerta.

Los lunares son tumores benignos resultantes de la acumulación de melanocitos, las células que le dan color a la piel.

Algunas personas tienen tendencia a presentar más lunares por cuestiones genéticas y aunque la mayoría no presenta ningún problema y pueden aumentar de tamaño, número o pigmentación de forma natural, sí hay algunos cambios en los lunares a los que debes revisar.

Se trata de realizar una autoexploración de tu piel que puede tomarte unos minutos y ayuda a la detección temprana del cáncer de piel.

Las cinco señales de cambio que debes buscar son conocidas como la regla ABCDE:

Asimetría: un lunar que, cuando se divide a la mitad, tiene una forma irregular.

Bordes: un lunar con bordes que están poco definidos o son irregulares.

Color: cuando un lunar no presenta un color homogéneo.

Diámetro: un lunar con un diámetro superior a seis milímetros.

Evolución: cambios en la forma, color relieve o síntomas (como picor, dolor o sangrado) de un lunar.

Los expertos también recomiendan estar atentos a lesiones en la piel que cambien o crezcan rápido.

Cuando hagas la autoexploración ten en cuenta que el melanoma puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, por lo que no debes olvidarte de revisar también el cuero cabelludo, la espalda, los espacios entre los dedos y la planta de los pies con la ayuda de un espejo.

Si ves alguna de las señales de advertencia, no lo pases por alto y acude a un médico especialista en enfermedades de la piel.

Las personas de piel clara y ojos claros, los pelirrojos, las personas que se queman con facilidad, los que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel o melanoma y las personas que están mucho tiempo al sol tienen un mayor riesgo, por lo que deben visitar al dermatólogo con frecuencia para revisar los lunares.

Cerca del 90% de los cánceres de piel están asociados con la exposición a la radiación ultravioleta (UV).

Seguir unos consejos básicos de la OMS puede ayudarte a prevenirlo:

-Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16.

-Evitar los salones de bronceado.

-Utilizar un protector solar todos los días con un factor de protección solar (FPS) 15 como mínimo. Aplicarlo en todo el cuerpo 30 minutos antes de salir y volver a aplicarlo cada dos horas.

-Usar sombrero y gafas de sol con protector para rayos UV

-Mantener a los recién nacidos alejados del sol. Los protectores solares deben ser utilizados en bebés mayores de seis meses.

-Examinar la piel de cabeza a pies cada mes.

-Consultar a un médico cada año para un examen profesional de la piel.

Fuente: BBC, Londres

 

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