Cinco décadas en una sola noche

Nebbia, quien actuó junto a jóvenes músicos del sur, planeó por el rock, el blues, la canción y hasta el bolero

Un poco más de 150 personas apreciaron el holgado repaso por distintas etapas y estilos que navegara el artista

Nebbia, quien actuó junto a jóvenes músicos del sur, planeó por el rock, el blues, la canción y hasta el bolero

Quizás en un futuro, cuando Félix Francisco Nebbia Corbacho, más conocido como Litto Nebbia, deje el mundo terrenal, la noche del domingo 14 de mayo de 2017 sea recordada por los villamarienses como aquella donde el “padre del rock nacional” repasara holgadamente sus cinco décadas de trayectoria en la sala mayor de la ciudad.

La semblanza, seguramente elogiosa de los atributos del artista rosarino, deberá puntualizar sin embargo que solo un poco más de 150 personas asistieron a dicha velada. Ya sea por cierto desdén por parte del público hacia referentes de antaño, por desconocimiento palmario de su discografía o por el camino siempre al margen de las modas y de la hegemonía musical argentina trazado por el propio Litto, desembocó en que la convocatoria no condecía con el tamaño simbólico del hombre adherido a la etiqueta “pionero del rock en español”.

 

En “power trío”

No obstante, el cantautor desandó por los distintos estilos y las distintas etapas compositivas por las cuales tripuló, ya sea como parte de un grupo o como en sus múltiples periplos como solista. Junto a los jóvenes y destacados músicos de General Roca (Gustavo Giannini al bajo eléctrico, quien tuvo su performance individual, y Julián Cabaza en batería, presentados como “el power trío del sur”), Nebbia fue y vino por las canciones que conforman los discos “Canto de la luna” (grabado con ese formato) y “No hits”, ambas producciones editadas el año pasado por su sello Melopea, a manera de autocelebración por los 50 pirulos de abundancia sonora.

Solo y al piano interpretó “Está en tus manos” de 2000 para luego adentrarse, junto a sus músicos, en “Yo no permito”, una pieza que creara para un encuentro de la trova rosarina en 1983, cantada por primera por Baglietto con la letra terminada horas antes en mano, y que luego fuera recreada por distintos grupos vocales.

 

Desde el arcón

Entre tema y tema, Litto adornaba con referencias alusivas los distintos pasajes históricos de cada obra: rescató un personalísimo bolero escrito siendo exiliado en México; desempolvó “Lucila”, la versión de “Lucille” de Los Teen Tops que escuchaba cuando era pequeño en Rosario; “Cuando yo me transforme”, que grabara en los ochenta con los cordobeses Los Músicos del Centro; desentrañó “Canción para los inocentes”, tema que permaneciera inédito desde los setenta dado que sabía que la iban a prohibir; y regaló “No trates nunca de esconder tu pena”, una canción dedicada a su mujer en 1987.

Cuando abrevara a Los Gatos, refrendado como “el grupo de mi adolescencia”, salpicó el repertorio en diversas ocasiones con clásicos como “El rey lloró” y “Viento dile a la lluvia” y otros más selectos como “Madre escúchame” y “Mujer de carbón”. Al cierre, tras cambiar de piano a congas, guitarra acústica y eléctrica, no podía obviar “La balsa”. En el bis soltó “Quien quiera oír que oiga”.

 

Contra Sony Music

Por supuesto, que en su diálogo con la audiencia no se privó de tirar munición gruesa contra Sony Music: “Me enviaron una carta documento donde me dicen que cometí un acto criminal al publicar y remasterizar los álbumes de Los Gatos que hacía 25 años no estaban en ningún lado. Yo simplemente les pido que me muestren un contrato firmado por mí donde les cedo todos los derechos. Hasta ahora no me han mostrado nada”, concluyó con autoridad felina.

En la previa. Actuó el grupo de jazz local Renato Borghi Cuarteto, con Gastón Hernández, Facu Seppey, David Stubing y el propio Borghi.

Juan Ramón Seia

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