El Diario del centro del país

Claro reparto en el Prado

Apretado y sin espacios, Pérez intenta alejarse de la doble marca de los volantes de Rivadavia. En un cotejo discreto, Gallegos y Verdes igualaron en la soleada tarde villanovense

LVF – APERTURA – Zona Sur – 2da. fecha

Española y Rivadavia igualaron 1 a 1 con goles en ambos tiempos y continúan compartiendo el liderazgo junto a Ticino

Escribe: Juan Pablo Morre

Un inobjetable empate (1-1) animaron ayer en el Prado el local Española y Rivadavia que, de este modo, se sostuvieron en la cima de la Zona Sur, junto a Atlético Ticino (empató con Colón).

En un trámite con más carencias que elogios, Jonathan Zabala abrió el marcador para el visitante en la parte final del primer tiempo, pero en el amanecer del complemento, Marco Mancilla estampó el 1 a 1 que resultó definitivo.

Española, por lo pronto, le dio valor al punto. Porque sumó cuatro de las seis unidades posibles ante los siempre difíciles equipos cabralenses; porque ayer, con bajas importantes (su dupla de ataque titular -Cativelli y Pedraza, además de Giordano), se repuso de un 0 a 1 parcial y después se sostuvo con entereza en inferioridad numérica por las rojas de Pérez y Mancilla.

En Rivadavia, a su vez, quedó esa intriga de que le faltó lucidez para romper la paridad en el Prado y así usufructuar las cuestiones favorables que ayer le brindó el partido, como abrir el marcador y jugar los últimos 20 minutos con superioridad numérica.

Sin embargo, más allá de las impresiones de uno y otro, el 1 a 1 es justo por lo que ofreció el partido, donde en gran parte primaron las fortalezas defensivas a las intenciones ofensivas.

En la primera media hora, el encuentro no ofreció nada para el espectáculo. Previsibles, bien cerrados, concentrados en plano defensivo y en las coberturas, hizo que fuera nula la posibilidad de observar cierta fluidez en el juego, concentrándose el desarrollo del trámite lejos de las áreas.

De igual modo, ambos utilizaron su banda derecha para, al menos, aproximarse a los arcos. En esa variable, el Gallego estuvo cerca cuando Moreno desbordó por dicho sector, envió el centro y por atrás de todos apareció muy exigido Francisco Pérez, quien no logró conectar con precisión. Luego de los 30 minutos, un par de fallas defensivas del local le permitió al Verde adelantar líneas y apareció en tres oportunidades Leandro Aris, quien en las primeras dos intervenciones se mostró apurado e indeciso, pero en la tercera, a los 37’, recibió detrás de la línea media gallega y, con tiempo y precisión, le dio una gran habilitación a Jonathan Zabala, quien en velocidad entró al área y definió cruzado para el 1 a 0.

Así, con una de las vías que más buscó, Rivadavia encontró la ventaja y se fue al entretiempo victorioso.

En el reinicio, los dirigidos por Chacho Peñaloza imponían una leve mejoría, circulando con criterio y seguridad el esférico, y casi amplió el marcador con un tiro de Ripa desde el borde del área grande que alcanzó a desviar Ignacio Perón.

Sin embargo, extrañamente mostró un lapso de desconcentración en el fondo, perdió marcas, no presionó sobre los ejecutantes y lo pagó caro. A los 8’, Marco Mancilla pivoteó para Pérez, quien sin oposición alguna, se tomó los segundos claves y envió el centro para el “Gordo” quien, en dos tiempos, estableció el 1 a 1.

Después del grito se vio lo mejor del Gallego, que creció en confianza, sostenía mayor tiempo la pelota y generó otra chance propicia en otro envió de Pérez para el recién ingresado Lorenzo Ferreyra, pero esta vez Berardo se mostró muy atento.

Hasta que, a los 25’, Pérez pecó de imprudente y vio la roja por doble amarilla y ello obligó a Española a plantarse en su campo en un rol que, a priori, cumplió con creces, comandados por la seguridad de sus centrales, Faidutti y el propio Ferreyra (remplazó a Perón).

En el último cuarto, Rivadavia, con Gozzerino, Bustos y Bolobanich en cancha para oxigenar la ofensiva, contó con la iniciativa y la posesión de la pelota. De todos modos, no supo ni pudo inquietar con peligrosidad el arco de Facundo Vega, que solo se vio complicado con un tiro sorpresivo de lejos de Gozzerino.

Muy impreciso y sin gravitar ni individual (vía Bustos o Zabala) como colectivamente, Rivadavia no encontró la manera de tener la oportunidad del triunfo en un cierre de partidos donde sobresalieron más expulsiones (Mancilla también se fue a las duchas y, minutos después, lo acompañó Lorca).

En definitiva, la paridad fue absoluta en Villa Nueva. Así las cosas, el Gallego salió airoso ante los cabralenses con un saldo bastante caro (varios lesionados y dos expulsados) aunque en la cima de la tabla, como un Rivadavia que, mientras está puliendo y reordenando sus ideas a raíz del rearmado de su plantel y el cambio de cuerpo técnico, lo realiza con un dato muy apreciable: con resultados.

 

La figura: Guillermo Faidutti: compacto trabajo del joven zaguero central gallego. Se las arregló con un delantero con oficio como Bendazzi y fue un baluarte cuando su equipo quedó en inferioridad numérica. Cada vez más afianzado a la Primera división.

El árbitro: Alvaro Carranza: sin objeciones en las expulsiones, aunque obvió una clara falta a Zabala dentro del área, en el primer tiempo. Mantuvo en eje el trámite con sapiencia, ante la aparición de algunas rispideces propias de un encuentro muy cerrado. Atento trabajo de sus asistentes, Córdoba y Ríos.

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