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Colegio para varones, según los psicólogos

Opinión – Un tema de nuestros días

La Delegación Regional Villa María del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, en oportunidad de tomar conocimiento del proyecto de creación de una escuela sólo para varones; como entidad deontológica y consciente de su rol social en relación a aportar un punto de vista científico en el cuidado y promoción de la salud de la población en general y de la población adolescente, puntualmente en este caso, se manifiesta por medio del análisis de una de las profesionales matriculadas

Escribe: Susana Amblard de Elía (*)
Especial para El Diario

Ante el proyecto de creación de una escuela sólo para varones propongo analizar dos aspectos, uno psicológico y otro social, en defensa de la escuela mixta.

Como sabemos, la adolescencia es un tránsito hacia la construcción de la identidad adulta. La misma será más sólida y segura si se construye en ámbitos heterogéneos en general y en convivencia con los dos sexos en particular, pues el gran trabajo adolescente es incorporar a la representación de sí mismo el desarrollo genital que en la infancia no tenía y en la que las referencias sobre sí mismo y su ser venían de los padres y ahora por identificación con sus pares.

La sexualidad tiene que ver con la identidad y es parte importante de la misma. La autoestima depende de quién se es sexualmente, ¿gusto?, ¿no gusto?, ¿qué le atrae al otro/a de mí?, ¿con quién puedo? ¿con quién no puedo?… se pregunta el adolescente. Esta construcción es frágil sin el otro género presente. Hoy más que nunca la escuela es ese lugar puente entre la familia y el mundo, en el que confluyen (o debieran confluir) todas las diferencias: niñas, varones, pobres, ricos, altos , bajos, sociables, antisociables, con problemas de aprendizaje o sin ellos. En este contexto, la escuela mixta sirve para que en un ambiente des-erotizado se puedan afianzar características de género por vías de la identificación (teniendo la misma edad y estando en un mismo curso surge la pregunta: ¿ quién soy?, ¿cómo soy?, ¿como él?, ¿como ella?, ¿qué me gusta de él?, ¿qué me gusta de ella?, etcétera).

¿A qué me refiero con el concepto de deserotización? Todos en general, pero los adolescentes en particular, estamos inmersos en una cultura sobre erotizada. El placer/confort en el cuerpo, el consumo de alcohol y droga, la perentoriedad que caracteriza ese consumo incluyendo la sexualidad, dificulta, entre otras cosas, el pensarse, reflexionar, considerar al otro como prójimo más allá de las diferencias y renunciar a tener placer ya.

En este sentido, la escuela, por el valor simbólico que la caracteriza, forma, hace lugar, habilita la modalidad de vínculos éticos entre ambos géneros, que las escuelas no mixtas no ofrecen. Un ejemplo de ello es que la ESI (desde la orientación que cada escuela quiera darle) es más eficaz en el contexto de encuentro de ambos sexos dentro de la escuela que fuera del mismo. Cuanto más se estimula el vínculo de amistad y compañerismo entre ambos sexos, más se desarrolla el cuidado de sí mismo y del otro y mejor se sublima el “acting” conductual.

Por otro lado y más allá de las buenas intenciones de quienes piensan una escuela sólo para varones, simbólicamente toma una connotación descalificadora respecto de las metas y espacios de ciencia y cultura a los que debe acceder la mujer, porque activa remembranzas de caminos de lucha ya transitados en tiempos de la posguerra, con el surgimiento de las escuelas mixtas con miras a formar hombres y mujeres en igualdad de condiciones para acceder a un mundo laboral con los mismos derechos.

No obstante, como profesionales tenemos la obligación de aportar un punto de vista científico, sin que esto signifique desmedro a posturas diferentes.

 

(*) Psicóloga MP 077 y ME 441-451 especialista en clínica de niños y adolescentes, docente de la Universidad Nacional de Villa María de los Seminarios en Psicopedagogía en la Niñez y Adolescencia

 

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