Comenzaron las actividades por la Semana de la Memoria Nacional

Los conferencistas fueron el profesor de Historia Giuliano Albo y la abogada Edelveis Almada, hermana de un desaparecido de la ciudad de San Francisco

“Tener un hermano desaparecido es un duelo eterno”. Así lo expresó Edelveis Almada al contar su historia en el acto inaugural

Los conferencistas fueron el profesor de Historia Giuliano Albo y la abogada Edelveis Almada, hermana de un desaparecido de la ciudad de San Francisco

En el Centro Cultural Leonardo Favio se dio inicio ayer a la Semana de la Memoria Nacional.

Dos fueron los conferencistas disertantes. Por un lado, el profesor Giuliano Albo dio una charla sobre las “Consideraciones históricas del proceso”.

Por el otro, Edelveis Almada, hermana de Elvio Almada, desaparecido en 1975, contó en primera persona cómo se vivió la represión militar durante la dictadura.

 

“Hay que hablar sobre lo que pasó”

“El genocidio no solo suprime vidas, sino que arrasa con las raíces culturales, que son los cimientos de la condición humana. La última dictadura no solamente exterminó miles, sino que hizo que la línea de las generaciones se deshaga y se desuna”, expresó Albo al inicio de su exposición.

Además recalcó la importancia de seguir hablando sobre lo que pasó, tener memoria: “Algunos dicen que esto ya cansó, que es de mal gusto seguir hablando sobre la dictadura cívico militar, como si no hablar del pasado generara que esto no vuelva a ocurrir. De lo horroroso nadie quiere hablar, más cuando supera nuestra ingenua percepción de lo que es la perversión”.

“Sin el control de la palabra, entendida como la posibilidad de nombrar y de significar, no se puede entender lo que pasa hoy en nuestro país y en el mundo”, manifestó.

Antes de darle la palabra a Almada, se abrió un espacio de preguntas del público, generando un pequeño debate sobre los temas expuestos por el profesor.

 

Partida en dos

“Tengo una historia que se parte en dos a partir de la desaparición de mi hermano”.

Así empezó Edelveis Almada a contar su historia.

Elvio Alberto Almada fue secuestrado por las fuerzas militares y paramilitares el 30 de diciembre de 1975 en la ciudad de San Francisco. Tenía 21 años y trabajaba en la Asociación de Trabajadores de la Sanidad, que recién comenzaba a funcionar como sindicato.

Junto con dos amigos, Eduardo Scocco y Osvaldo Mesagli, se encontraban en el lugar de residencia de uno de ellos, cuando entraron más de 20 personas armados y los llevaron detenidos a los tres.

En la habitación quedó el tablero de ajedrez tirado en el piso, con las piezas desparramadas junto con su guitarra rota. Sobre la mesa, dejaron sus documentos. Ninguno superaba los 21 años.

Entre muertos y desaparecidos durante la última dictadura militar, en la ciudad de San Francisco hay contabilizados 34.

“Yo tenía 20 años y estaba estudiando abogacía en la ciudad de Córdoba”, contó su hermana.

“Mi papá murió sin saber que había pasado con él. Siempre nos preguntamos que habrá pensado esos tres meses, que según pudimos averiguar, estuvo preso. ¿Habrá pensado que lo abandonamos? Y justamente eso era lo que querían los militares, que nosotros no sólo lo perdamos a él, sino que nos perdiéramos a nosotros mismos para siempre. Pero eso fue lo único que no lograron, plantaron una semilla que continúa con todos nosotros”, expresó.

“Nunca lo encontré. La historia no termina porque cuando una persona tiene alguien desaparecido el duelo es eterno, pero creo que no me voy a morir sin saber al menos a dónde está o qué fue lo último que le sucedió”, contó al ser consultada sobre si alguna vez pudo averiguar que pasó con su hermano.

“La gente que mataron era valiosa, pensante, solidaria. Ellos no dieron su vida, se las quitaron”, finalizó.

Antes de terminar la charla inaugural, los chicos de la Quijotada regalaron un momento muy emotivo cuando realizaron una intervención artística, cantando en coro la canción de María Elena Walsh “En el país de Nomeacuerdo”.

 

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