Comunión perfecta entre naturaleza e historia

Escribe: Pepo Garay

ESPECIAL PARA EL DIARIO

 

  1. Copioso patrimonio natural: realmente, impresiona y sorprende gratamente el patrimonio que atesora San Francisco del Monte de Oro, localidad tranquila y bella del norte de San Luis. Al respecto, destaca sobremanera el portfolio de joyas en las que los protagonistas son el agua y las sierras, baluartes por excelencia de la vecina provincia.

Los nombres se multiplican por montones, quedando en primera plana lugares como La Costanera del Río Claro (de 600 metros de extensión, con sus piletas naturales), el Balneario Laguna Las Palmas (ubicado a orillas del Río San Francisco, igual que el camping), la preciosa Quebrada de López (universo de verdes laderas, piedras, cascadas y ollas naturales), las lagunas Las Cortaderas y Azud (más cascadas y sierras para el viajero), y los diques Las Palmeras y Las Chacras, el Salto Escondido (de 70 metros de altura, llegar demanda un par de horas de caminata), y los ríos Socoscora y Curtiembre (además del ya citado San Francisco). Copioso, muy copioso, el asunto. 

 

  1. Turismo minero: también, a diestra y siniestra, brilla de veras la historia. En ese sentido, y mezclándose con la naturaleza, hay que subrayar la diversidad de minas que rodean al pueblo, y que reflejan la importancia que la actividad ha jugado en la construcción de la identidad local.

Son referentes de aquella larga tradición, lugares como la minas de oro El Pilón y El Rincón, la mina de litio Géminis, la cantera de cuarzo El Rincón, la mina de cal El Vallecito  y la Mina Negra de manganeso. Rincones todos habitados por quebradas, cavernas y túneles aptos para la exploración, aunque se recomienda realizar las excursiones con la asistencia de un guía (hay varios en la aldea que prestan servicio).  

  1. Donde el profesor Domingo Faustino Sarmiento dio sus primeros pasos: siguen silbando las anécdotas de tiempos idos, y en esas aparece un humilde ranchito que allá por el año 1825, hizo las veces de escuela. La primera en la que un tal Domingo Faustino Sarmiento dio clases, con apenas 15 primaveras en el lomo.

Hoy, la humilde construcción de paredes de adobe se encuentra protegida con un sobretecho, y está acompañada por un pequeño museo y tienda de recuerdos.  Orgullo de los paisanos, fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1941.

 

  1. Semblante antiguo, por doquier: la escuela está ubicada en lo que se conoce como Banda Sud, al sur del centro. Ayer médula urbana de San Francisco del Monte de Oro, el área respira barnizada de construcciones antiguas y deliciosas, en un ambiente siglo XIX que resplandece con luz propia.

En realidad, buena parte del pueblo disfruta de semblante antiguo, de la mano  de arcaicas casonas, varias calles de tierra y sitios célebres. En esa línea,  sobresalen la Iglesia San Francisco de Asís (que data del año 1722), el Museo Rosenda Quiroga (donde residiera la reconocida educadora), el Museo Rincón del Recuerdo, las plazas Sarmiento y Pringles, la iglesia Sagrada Familia, la Capilla Punta del Agua (según los anales erigida hacia el 1600), la Biblioteca Popular y varias hosterías con sabor a época.

 

  1. Huellas de los primeros habitantes, en forma de arte: para el final, se vuelven a cruzar las preseas naturales e históricas del municipio. En este caso, a través de las pinturas rupestres, realizadas hace varios siglos por los comechingones, primero habitantes de la región.

Son varios los sectores de los alrededores que alojan las obras maestras de las tribus nativas, aunque podría decirse que las imprescindibles son cuatro: Rodeo de Cadenas (caracterizada por sus enormes laderas, a las que se accede caminata mediante, atravesando primero un bosque de palmeras caranday), Piedra Blanca, Piedra del Indio y  Piedra del Santo.

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