Con la permanencia, esperan una renovación en Alumni

Flordelmundo, de lo mejor que trajo Alumni, se eleva en el festejo de su gol

Muy pocos en el club sostuvieron sobre el final un barco que prácticamente se hundía. La imagen de la institución se deterioró y necesita de una apertura dirigencial importante

Flordelmundo, de lo mejor que trajo Alumni, se eleva en el festejo de su gol

“Es un desahogo”, dijo Hugo Mattea cuando terminó el partido del domingo en Plaza Ocampo. Y la frase prácticamente explica todo.

El entrenador de Alumni no hizo más que pintar un panorama de cierre complicado, que se basó en el esfuerzo del plantel, el cuerpo técnico y un par de dirigentes, sobre todo Aureliano Sánchez, que sostuvieron el barco en medio del océano hasta encallarlo nuevamente en el Federal B, a pesar que amenazó con hundirse rápidamente.

El sufrimiento de Mattea, de Sánchez y los futbolistas habían finalizado, aunque todos dejaron en claro que Alumni deberá hacer más de la cuenta para sortear sus propios padecimientos.

En una temporada irregular, donde el equipo terminó sexto, el club tuvo inconvenientes desde el principio, cuando dirigentes nuevos se hicieron cargo del fútbol y otros, los de la comisión directiva, siguieron trabajando en otros menesteres, aunque todos tenían como asumido que debía existir un compromiso por el Federal B. Sin embargo, mientras el resto de los clubes armaba su plantel, acá todavía no llegaba siquiera el técnico, tras la abrupta decisión de prescindir de Luciano Theiler, quien alcanzó a dirigir sólo un entrenamiento. De ahí en adelante todo siguió convulsionado.

La llegada de Hugo Mattea permitió incorporar algunos jugadores de relieve, que se sumaron a ciertos regresos auspiciosos como el arquero Jonathan Scalzo (volvió a la ciudad por una cuestión personal) y, finalmente, el delantero Leandro Martínez.

De todas maneras, el armado del plantel fue tardío y complicado porque muchos futbolistas no quisieron venir a Alumni.

“No me hablaron bien del club por el tema del pago de sueldos”, fueron una de las frases más repetidas que tuvieron que escuchar los nuevos directivos (entre ellos, Pablo Maccarini y Juan Jacca) de boca de los jugadores apuntados, cuando requerían sus servicios. De hecho, un delantero cordobés que terminó de suplente en un equipo rival del Federal B hasta mintió sobre su futuro para no decir que desechaba por completo su llegada al club villamariense. Conclusión: La mala imagen que arrastraba la entidad conspiraba contra los nuevos que querían hacer algo distinto. Y en medio de todo, los que arrimaban por primera vez sus intenciones por colaborar se encontraban con grandes deudas por pagar.

A pesar de la situación terrorífica, se armó un grupo interesante para afrontar el torneo, Mattea impuso su estilo y el equipo anduvo como era lógico, con buenas y malas. No obstante, mientras corrían las fechas, algunos nuevos directivos se alejaban por cuestiones internas, incluso casi resignados por no poder cambiar lo que era necesario.

 

Cobrar uno o dos meses atrasados no fue el único problema que afrontaron los jugadores. La postura de Mattea por afrontar la crisis fue clave.

 

Casi en soledad siguió Aureliano Sánchez, quien discutió con Mattea sobre cómo continuar y se comprometieron darle “con todo lo que se pueda” hasta el final.

Antes de esto, Mattea mostró ganas de irse, pero luego él mismo afirmó que no podía fallarle a los jugadores que había llevado, entre los que se destacaban Jeremías Flordelmundo y Agustín Martellotto, cuya lesión influyó también en la merma futbolística del equipo.

 

De todo

Cobrar uno o dos meses después fueron algunas de las cuestiones que padecieron los jugadores. También vivieron la incertidumbre por la desorganización directiva y hasta hubo uno, Leonel Butter, que viajaba todos los días 300 kilómetros para venir a entrenar.

Todo fue desgastando al plantel, pero a pesar de todo, el descenso no abrió la puerta.

“Creo que la inmensa responsabilidad de sostener a Alumni en la categoría ha sido de los jugadores y del cuerpo técnico porque son los que entran a la cancha, y nos brindaron este alivio; además, no se guardaron nada”, reconoció el domingo Pelé Sánchez.

“Además, que Hugo (Mattea) se haya mantenido hasta el último partido cuando a esta altura, en otra circunstancia, hubiera sido muy difícil… Tengo que agradecerle mucho a él, por la mano que nos dio y no abandonar el barco en un momento muy difícil”, agregó el directivo, en FM Sport.

Consultado sobre por qué resolvió quedarse hasta el final, soportando una situación muy complicada, Sánchez fue claro: “Lo hice porque soy hincha del club. No soy dirigente, ni me interesa ser presidente, ni nada. Me interesa que a Alumni le vaya bien. Soy un hincha más que en algún momento del club he dado una mano, me tocó estar ahora, y estoy contento por los jugadores y el cuerpo técnico que han sostenido al club en la categoría y de muy buena manera”.

Además, bregó para seguir participando a nivel nacional:

“El que quiere a Alumni, quiere que el club esté en el Federal y que, en lo posible, pueda ascender a un Federal A. El que piensa lo contrario se equivoca y seguramente en algún momento se lo va a replantear y va a entender que sin Alumni en un campeonato nacional es imposible mantener al club”.

En ese sentido, el futuro es incierto y, en el club, necesitan imperiosamente una reunión -con autocrítica incluida- que permita encontrar una salida a los problemas.

“Hay que ser sincero y decir que las cosas que se dicen del club, son verdaderas. Corresponde ahora que nosotros le cambiemos la cara al club, estamos obligados a hacerlo por los jugadores que vienen a ponerse la camiseta”, remarcó Sánchez.

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