Confían en un buen clima para la segunda noche de Carnaval

La comparsa de San Antonio se presentó con Mariela, su tradicional pasista

Villa Nueva – En la 32º edición de los Carnavales Gigantes

En la primera jornada del tradicional evento las comparsas locales engalanaron la Carranza con enormes y vistosos trajes, en los cuales trabajaron durante todo el año. Marí Marí cerró con toda su jerarquía a disposición de las miles de personas que disfrutaron el espectáculo

Las primeras comparsas comenzaron a pasar más tarde de lo previsto

Hubo historia, batallas, diferentes escenarios, muchísimo color y trajes a los cuales la palabra “disfraces” les queda muy chica. Así comenzó la 32º edición de los Carnavales Gigantes de Villa Nueva, que tuvo su apertura anoche, pasadas las 23. No hizo falta esperar mucho para observar un cambio rotundo con respecto a ediciones anteriores. Visualmente, el salto de calidad que dieron las cuatro comparsas locales protagonistas de la primera noche quedó en evidencia. Cada una se encargó de transmitir más allá de la música y la danza, ofreciendo un show diferente el tiempo que les tocó tomar el protagonismo sobre la Carranza.

Los trajes fueron de lo más comentado en la primera noche

Lo primero que se vio fue una caricia al alma. Es que por primera vez la apertura del evento estuvo a cargo del grupo de 18 jóvenes que forman parte de la Dirección de Discapacidad del municipio. “Es un sueño cumplido para muchos”, resumieron quienes los acompañaron. Harán lo mismo hoy y el domingo.

La música llegó por detrás de ellos. El primer barrio en pisar la Carranza fue el Sarmiento, que representó a “los conquistadores”. “Es una alegría muy grande estar acá, incorporamos nuevos chicos, se sumó gente a la comisión, tenemos trajes nuevos”, expresó desde la batucada Joaquín Fernández, segundos antes de comenzar a golpear los parches.

Por detrás, al ritmo de los tambores llegaron los pueblos originarios en la piel de la formación del barrio Malvinas Argentina. “Con coreografía, ritmo y mucha onda, así representamos a los aborígenes”, contó Federico Secchino, integrante del grupo quien lleva en la piel una frase tatuada que resume la pasión suya, y de muchos: “Sin carnaval la alegría dura poco”.

“Hemos intentado profesionalizar todo, y por eso trabajamos durante todo el año”, contó el joven. Sin dudas que el trabajo de capacitación que hicieron los cuatro barrios durante todo el año dio sus frutos y se pudo apreciar durante los casi 30 minutos que estuvieron sobre el corsódromo.

El San Antonio convirtió la calle en un mar. Representaron el mundo acuático. Algas, caballos marinos, estrellas, elementos que transportaron a los espectadores a un escenario totalmente diferente.

Ellos destacaron el trabajo en conjunto para lograr la puesta en escena. “Son muchos los que hay detrás de esto. Somos más de cien personas en la comparsa, pero tantos más detrás que hacen esto posible”, destacó el bailarín Gustavo Ruiz.

“Cada año apostamos más para que la gente se vaya conforme, que pague la entrada y le guste lo que ve, que se refleje el año de trabajo”, enfatizó.

Todos, sin importar el barrio que representen, expresaron el sentido de pertenencia que les genera el evento. Dos, tres y hasta cuatro generaciones se suelen aunar detrás de un tambor o escondidas tras un puñado de lentejuelas. “El carnaval se lleva en la sangre, te tiene que gustar para dedicar el tiempo que se le dedica. Hay gente a la que esto le pone la piel de gallina”, opinó, y aseguró: “Acá tenemos nenes que apenas están empezando a caminar, pero ya hace rato que le dan al redoblante”.

“Esto es muy de Villa Nueva”, fue la frase más común entre los cuatro barrios. Noches sin dormir, horas de ensayo, muchas más de preparación de trajes. Les fue imposible cuantificar la dedicación que hay detrás de cada grupo.

La lucha entre el bien y el mal llegó de la mano del barrio Los Olmos. Los de blanco y los de negro se batieron a duelo en cada ritmo, interpretando a cada paso una contienda que finalmente ganó el bien, frente a los cinco miembros del jurado.

“Como en la vida, hay una lucha cotidiana entre el bien y el mal. A veces triunfa uno o el otro. Acá batallamos simbólicamente, donde de la mano va la música, el baile y hay mucho de actuación también”, describió el histórico Héctor Tulián. El cierre de la primera jornada fue todo de Marí Marí. La reconocida comparsa de Gualeguaychú puso el punto final con unas 70 personas haciendo lo que mejor saben hacer: bailar, tocar y contagiar la pasión por esta disciplina.

 

Hoy, todos juntos

Para esta noche, la segunda jornada mostrará a todas las comparsas en acción. Es que a las cuatro locales se le suma el certamen regional, que contará con ocho formaciones llegadas desde distintos puntos del territorio cordobés: Justiniano Posse, Arroyito, Laguna Larga, Río Segundo, Dalamacio Vélez, Bell Ville, Manfredi y Berrotarán. Se eligirá a la embajadora cultural de la región y nuevamente estará Marí Marí.

 

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