Construcciones en la Costa Atlántica adaptadas al entorno

Los terrenos se destacan por un variado relieve que se intercala entre sectores de médanos, llanos y acantilados, bosques de pinos o áreas que casi no tienen vegetación
Los terrenos se destacan por un variado relieve que se intercala entre sectores de médanos, llanos y acantilados, bosques de pinos o áreas que casi no tienen vegetación

 

Las construcciones, además de responder a las necesidades de sus ocupantes, se deben ajustar a las condiciones del lugar donde se inserten. El paisaje predominante de la Costa Atlántica es el de amplias playas vírgenes, con imponentes médanos y bosques que se extienden por kilómetros y que dieron lugar a pequeñas localidades balnearias de carácter único.

Dominado por la inmensidad de las costas, se destaca por un variado relieve que se intercala entre sectores de médanos, llanos y acantilados, bosques de pinos o áreas que casi no tienen vegetación.

El clima también es muy variado, enfrentándonos a temperaturas muy altas en verano, con tardes más frescas e inviernos muy fríos, húmedos y lluviosos, con algunas sudestadas de vientos muy fuertes.

Las variaciones estacionales también dan lugar a flujos de ocupación muy distintos. En época de verano el paisaje se transforma por la llegada de miles de turistas, mientras que en invierno algunos sectores cuentan con escasa población.

Como respuesta a estos condicionantes se desarrollan tipologías muy características. Se destacan los complejos de cabañas, los pequeños hoteles y las viviendas unifamiliares de veraneo, aunque las hay de uso permanente, sobre todo en las áreas más urbanizadas.

Se destaca el respeto hacia el entorno y se establece una integración con el paisaje. En general se trata de lotes amplios en los que las casas se desarrollan de perímetro libre, lo que permite jugar libremente con el diseño de todas sus fachadas. Así se orientan de manera de ganar visuales pero a su vez protegerse de los vientos. A menudo se materializan las cubiertas como un espacio más, generando terrazas y expansiones, integrándose al bosque y al paisaje.

Se desarrollan geometrías simples y juegos de volúmenes que generan distintas situaciones espaciales, sucesiones de llenos y vacíos. En las áreas boscosas, estos se entrecruzan para adaptarse a la topografía y los desniveles para interrelacionarse con el paisaje, los médanos y el bosque; las construcciones se abren paso entre los árboles. En las áreas costeras o con escasa vegetación las edificaciones se abren hacia las mejores vistas sin dejar de tener en cuenta la necesidad de protegerse del clima riguroso. Aparecen como recortadas en el paisaje, destacándose.

Funcionalmente las casas se sectorizan, privatizando las áreas más íntimas e integrando las áreas sociales. Los espacios exteriores aparecen relacionados al interior, desprendiéndose de ellos como extensiones, controlados y protegidos, apropiándolos, integrándolos con el entorno manteniendo la privacidad, creando una continuidad espacial y una fuerte vinculación entre el interior y el exterior.

Se utilizan grandes superficies vidriadas controladas por medio de parasoles móviles, ganando luz natural controlada, semicubiertos, pérgolas, aleros, los cuales permiten gran permeabilidad pero protegen del sol excesivo, de los vientos o las lluvias y generan áreas intermedias privadas.

Es común el uso de materiales en armonía con la naturaleza, combinando lo rústico y lo moderno. Se utiliza fundamentalmente el hormigón, madera, piedra y los planos y volúmenes revocados.

Una de las premisas fundamentales es la de lograr estructuras de poco mantenimiento, debido al carácter estacional y a la degradación propia de ambientes marítimos. Por eso el hormigón visto es un sistema constructivo recurrente, ya que mediante el uso de aditivos y mezclas de poca agua, que hacen que al fraguar se vuelva muy resistente e impermeable, se unifique estructura y terminación. Se logra así un abaratamiento en los costos de ejecución de terminaciones y una necesidad nula de mantenimiento a futuro.

Para controlar las temperaturas se utilizan ventilaciones cruzadas, revestimientos con placas o incluso dobles tabiques con aislación térmica en el espacio interior, contrapisos alivianados en cubiertas, decks y doble vidriado hermético en carpinterías. La importancia del diálogo entre la arquitectura y su entorno se ve reflejada en estas construcciones.

 

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