El Diario del centro del país

Construcciones que son mojones de la historia

Plaza Centenario

Un recorrido turístico (y fotográfico) para que el visitante se lleve imágenes de las dos Villas

Para todas aquellas personas que se encuentran por estos días de visita en la ciudad, disfrutando del recorrido peñero y a la espera del Festival de Festivales… Para quienes llegarán con motivo del Festival de Adultos Mayores, en definitiva, para todos quienes nos visitan, armamos hoy tres circuitos que les permitirá conocer y retratarse en edificaciones históricas de Villa María y Villa Nueva

Si bien la elección de las construcciones de los tres recorridos que proponemos es aleatoria, hemos tratado de tomar aquellas que, por diferentes motivos, fueron materia de análisis por profesionales en nuestro suplemento.

Además, los tours ideados no incluyen museos, que serán materia de una propuesta similar que publicará El Diario en los próximos días.

 

Primer recorrido

Nos situamos en la céntrica plaza Centenario, que en el segundo plano de los tiempos fundacionales era uno de los extremos de una cruz conformada con otros tres espacios verdes que en la actualidad también ocupan una manzana (plaza Independencia, la de la Municipalidad; plaza San Martín, la de la Catedral, y Plaza Ocampo, el estadio municipal de fútbol).

En el solar que ahora ocupa la plaza Centenario, sin embargo, funcionó el Mercado Colón, hasta que en 1928 fue demolido.

Plaza Centenario

A los pocos años, el intendente Eugenio Parajón Ortiz concretó el proyecto de dotar a la ciudad de “una de las mejores plazas de Sudamérica” (así nos la presentaban nuestros mayores cuando nos llevaban a conocerla). Para tal fin, convocó al afamado arquitecto Francisco Salamone, quien la construyó con su particular e imponente estilo (ejemplo de lo que decimos es que con las fuentes de agua reprodujo, con bastante precisión, las imágenes del film futurista “Metrópolis”, del alemán Fritz Lang, estrenado en nuestro país en 1927).

Uno de los atractivos del emblemático espacio público es el retoño del árbol de Guernica, hijo del legendario roble del pueblo vasco arrasado por un ataque de la aviación alemana durante la Guerra Civil Española y de cuya devastación solo quedara en pie aquel árbol que sintetiza la memoria y la identidad vasca.

El retoño fue plantado en la Plaza Centenario por esa colectividad, en septiembre de 1959.

Chalé Scopinaro

Desde la plaza, partimos por calle Santa Fe, tan solo una cuadra, para luego tomar Lisandro de la Torre y transitar 200 metros hasta la esquina de San Juan. Así llegamos al Chalé Scopinaro, el punto 2 del primer recorrido. Hoy en venta, fue en los últimos tiempos un resto bar, un hostel, sede de una empresa…

La mansión nació del antojo del empresario del cemento Juan Minetti, pero fue el arquitecto Dante Ortolani quien gestó la estructura. Minetti quería que el regalo de bodas de su hija María, futura esposa del doctor Scopinaro, fuera exuberante. Y así se hizo. Ortolani comenzó a trabajar los planos en el año 1930, delineando la magia que luego se corporizaría con marcado estilo normando.

En 1943, el Chalé fue adquirido por Ana Travel Santos, quien se mantuvo ausente de la ciudad por un largo período, en el que la construcción comenzó a tener los más variados usos hasta su fallecimiento en el año 2000 y aún después, hasta nuestros días.

Chalé Dellamaggiore

Cruzando luego al otro lado del centro de la ciudad por el paso a nivel de la misma calle San Juan, girando apenas una cuadra por Sabattini hasta Catamarca, estamos frente al Chalé Dellamaggiore, el punto 3.

Construido poco tiempo después que el anterior, es una versión algo diferenciada e igualmente señorial, en el mismo estilo normando.

Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio

El punto 4 comienza frente al mismo, en uno de los galpones ubicados en los terrenos que pertenecían al ferrocarril, y que fue totalmente restaurado en la década pasada, se erige el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio. Y a modo de paseo por su parte posterior, denominada Parque de la Vida, se llega a otros dos galpones igualmente recuperados, donde se desempeñan la Tecnoteca y la Medioteca, que también son espacios donde se promueve y disfruta la cultura. Desde el último espacio se puede aprovechar para cruzar la calle y conocer la Usina Cultural, que funciona en la que fue la casona de Sobral, el educador por excelencia que tuvo la ciudad.

Iglesia Catedral

Y entonces sí, con solamente hacer dos cuadras por Buenos Aires, se encontrará frente a plaza San Martín, sobre la calle Estados Unidos, con la Catedral Santuario, que es el punto 5.

La comisión de vecinos que promovió su construcción fue creada en 1884 y el templo fue inaugurado diez años más tarde, en diciembre de 1894, aunque fue escenario de varias remodelaciones, la primera de las cuales tuvo lugar en 1925 y 1927.

Balneario Municipal “
Anfiteatro Centenario

Pasada esa visita, queda avanzar 150 metros por la misma calle hasta Catamarca, y desde allí girar hacia la izquierda para “bajar” hasta el río.

Allí el visitante tendrá ante sus ojos (y su cámara) un espejo de agua creado en 1963 (punto 6) y, a la derecha, el Anfiteatro (punto 7) inaugurado para el centenario de la ciudad, convertido en sede de la fiesta mayor de la ciudad que transcurre por estos días.

Y es el final del primer recorrido.

Dirección de Patrimonio Histórico

Segundo recorrido

A pocas cuadras del final del recorrido inicial, tiene lugar el comienzo de este segundo. Es precisamente en la esquina de bulevar Italia y Dante Alighieri. Allí se encuentra el punto 1 que proponemos, que no es otro que el antiguo Hotel de los Hacendados (donde funcionó por muchos años del siglo pasado la Escuela de Bellas Artes y donde actualmente se encuentra la Dirección de Patrimonio Histórico).

En ese espacio, mientras el ganado abrevaba en las aguas del Ctalamochita al cuidado de algún peón, los ganaderos transaban los precios de los animales.

Concejo Deliberante

Una vez apreciada su particular arquitectura, la propuesta es continuar luego por la calle Corrientes hasta su esquina con Sabattini, para llegar a la actual sede del Concejo Deliberante.

Es el punto 2 y se trata de la que los villamarienses conocemos como Casona de Pereira y Domínguez, que data de los tiempos fundacionales, ya que perteneció a una familia con un apellido íntimamente ligado al nacimiento de la Villa, casi tanto como el de Ocampo.

Municipalidad de Villa María (ex-Palace Hotel)

A muy pocos metros de allí, cruzando dos plazas o transitando cuatro calles en vehículo, tomando por Garibaldi y Mendoza hasta Sobral, se erige el punto número 3, el ex-Palace Hotel, actual sede de la Municipalidad.

El monumental inmueble se construyó entre 1928 y 1930. En virtud de su valor histórico-arquitectónico, fue Declarado Patrimonio Villamariense en 1998.

En 2017, los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes Emiliano Gómez Clara Feliciano Barrera y Florencia Gonzáles lo denominaron “Maravilla Arquitectónica”, mientras que Sofía Cardozo y Lucía Cañas lo definieron como “El Soberano Patrimonial”, tras investigar su arquitectura.

Los estudiantes consideraron que se enmarca dentro de un eclecticismo europeo que armoniza el “pináculo gótico” (siglos XII-XIV), el “estuco barroco” (siglos XVII-XVIII), la “columna corintia” (siglo IV), la “pilastra barroca” (siglos XVI-XVII), el “pedestal renacentista” (siglos XV-XVI), la “columna barroca” (siglos XVII-XVIII), el “arco romano” (siglos II-IV), la “balaustra barroca” (siglos XVII-XVIII) y el “coquille rococó” (siglos XVIII-XIX).

En cambio, la Comisión de Patrimonio Histórico ubicó el estilo en el Neo Plateresco (una tendencia arquitectónica española que se desenvolvió en un contexto atravesado por la “decadencia imperial”).

Teatro Verdi

Y, en frente, al otro lado de las vías por la misma calle Mendoza, el punto número 4, el Teatro Verdi, una construcción realizada por la Societá Italiana di Mutuo Socorro e inaugurada el 5 de junio de 1915.

La sala cultural, que ocupa la planta baja del inmueble y parte de la planta alta, es la síntesis del Capitol, Odeón, Gran Splendid y el Broadway, cines que antecedieron al teatro. “Los duendes de generaciones habitan en cada butaca; la risa, la emoción, la sorpresa, el llanto y por qué no el primer beso de muchas generaciones quedaron plasmados en la sala”, expresan sus actuales propietarios, de Italia SA, también titulares del Café del teatro, situado en la misma esquina.

Cristo Redentor

La propuesta para el punto número 5 es regresar a la costanera y llegar al Cristo Redentor, en inmediaciones del puente Isidro Fernández Núñez, por ser una de las obras ideadas por un intendente mítico de la ciudad, Salomón Deiver.

Deiver es quien puso a Villa María a mirar hacia el río, con esa y otras obras, como la Gruta de la Virgen de Pompeya y un Parque Zoológico que ya no existe. Es que, hasta su llegada a la Intendencia, la ciudad vivía de espaldas al río, que en muchos de sus tramos era usado como basural.

Matadero Municipal

Y desde ese monumento, continuamos por la costanera bordenado el barrio Santa Ana, cruzamos por el subnivel desde avenida Savio hasta Yrigoyen y desde allí atravesamos el barrio Rivadavia, para tomar prolongación Alvear y llegar hasta el Matadero Municipal. Se trata de otra obra del reconocido arquitecto Salamone, y es el punto 6 y final de este recorrido.

Además de plaza Centenario y el Matadero, Francisco Salamone tiene realizada en la ciudad la entrada principal al Cementerio La Piedad y alguna otra obra inconclusa.

Salamone fue un arquitecto e ingeniero ítalo-argentino. Emigró de Italia a la Argentina siendo un niño . Luego de graduarse, en apenas cuatro años, entre 1936 y 1940, construyó más de 60 edificios en 25 municipios de las provincias de Buenos Aires y Córdoba, muchos de ellos similares entre sí. En la actualidad es uno de esos profesionales conocidos como “de culto”.

Y con la visita a otra de sus obras finalizamos el segundo recorrido para quienes visitan la ciudad en estos días de peñas.

Junto a estas líneas, la vista de esa obra suya del Matadero, y las otras dos que no le pertenecen, pero que forman parte del segundo recorrido ofrecido: el Teatro Verdi y el Cristo Redentor.

 

Nota de la Redacción: existe en Villa María una casa trazada por el ingeniero civil Alexandre Gustave Eiffel, el mismo que diseñó la célebre torre que en París lleva su nombre, pero esta se encuentra prácticamente en estado de abandono.

 

Construcciones en Villa Nueva

Quien visita estas tierras con motivo de las peñas y del Festival, también podrá disfrutar de un tercer recorrido, en este caso por la vecina ciudad de Villa Nueva, “la hermana mayor de Villa María”, que ya vivió su gran fiesta de Carnavales

Monolito Paso de Ferreyra (Villa Nueva)

Y el paseo sugerido, que también puede dejar muy lindas imágenes grabadas en la retina de los visitantes y ser captadas por sus cámaras, comienza en el Parque Hipólito Yrigoyen que es, en realidad, el punto donde comenzó todo: allí se encuentra el monolito que señala el punto en el que se hallaba el Paso de Ferreyra para vadear (la Posta de Ferreyra), que daría origen al poblado fundado el 7 de octubre de 1826, cuando Córdoba era gobernada por Juan Bautista Bustos.

El visitante podrá inclusive recorrer el Parque, cuyas calles principales han sido recientemente adoquinadas, y en donde se encuentra un Salón Municipal de Usos Múltiples, además de un Polideportivo, todo a la vera del río Ctalamochita.

Catedral de Nuestra Señora del Rosario

Ya adentrándose hacia el centro de la localidad, se podrá apreciar la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, ubicada sobre la calle San Martín, enfrente de la plaza Capitán de los Andes, donde descansa una particular estatua de José de San Martín, de las pocas (¿la única?) no ecuestre de las que se tenga conocimiento.

Casona de los Pereyra (Casa de la Cultura)

Un par de cuadras más allá, por la calle Deán Funes, antes de llegar a la avenida Libertad, se levanta majestuosa la Casa de la Cultura, en la restaurada Casona de los Pereyra.

Y otra particularidad que en este país posiblemente solo se pueda encontrar en Villa Nueva, son las “misteriosas” tumbas “de pie”, ubicadas al fondo a la izquierda de la parte vieja del cementerio San José.

Cementerio San José (tumbas “de pie”)

 

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