Contribución a la memoria desde el cine

Días pasados, la película argentina “Sinfonía para Ana” resultó ganadora del Premio de la Crítica, en Moscú, durante la 39º edición del Festival Internacional de Cine que se realiza en esa ciudad. Se trata del máximo reconocimiento otorgado por la Asociación de Críticos de Cine de Rusia. La obra también se ubicó entre las tres más votadas por el público, que la ovacionó al momento de su proyección en la mítica sala Oktiabr (Octubre), que para la ocasión colmó su capacidad de 1.300 espectadores. La película está basada en la novela homónima, cuya autora es la escritora y psicoanalista Gaby Meik, de fuertes lazos con nuestra ciudad de Villa María.

Regreso del Cine Argentino al Festival de Moscú

El flamante filme “Sinfonía para Ana” es la ópera prima de ficción de los documentalistas argentinos Ernesto Ardito y Virna Molina, experimentados realizadores que entre sus antecedentes cuentan documentales como “Raymundo”, “Corazón de fábrica” y “Ataque de pánico”. El primero versa sobre el cineasta Raymundo Gleyzer, desaparecido por la dictadura cívico-militar iniciada en 1976. Largometraje que obtuvo 18 premios internacionales, de allí que se lo reconozca como el documental argentino más premiado. En tanto que “Corazón de fábrica” fue un trabajo que les demandó vivir durante un año en la fábrica Zanón de Neuquén, registrando los conflictos humanos y políticos que se desarrollaron en ese tiempo dentro la unidad productiva recuperada por los trabajadores. Ardito y Molina también cuentan en su historial de realizaciones el haber sido los directores del documental “El futuro es nuestro”, que trata acerca de la vida de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires que, entre 1974 y 1976, vivieron su adolescencia con pasión por la vida y la militancia y el amor propio de esa edad de descubrimientos, hasta que el terrorismo de Estado tiñó todo de violencia. En ese documental recogen testimonios de varios exalumnos del referido colegio, entre ellos el de Gaby Meik, hija del villamariense y reconocido doctor en Derecho Laboral Moisés Meik.

Ahora, con su primer trabajo de ficción, estos realizadores han interrumpido 13 años sin presencia argentina en la competencia principal del festival donde se les galardonó. Es oportuno recordar que “Sinfonía para Ana” fue apoyado desde el inicio por el INCAA otorgándoles el premio Opera Prima para hacer posible su producción, cuestión que habla de los frutos de una política que venía llevándose adelante en el sector.

 

El festival

Ahora “Sinfonía para Ana” brilló en Moscú, que, según la consideración de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Filmes, es uno de los festivales más prestigiosos del mundo. Se lo considera a la altura de los de Berlín, Cannes, San Sebastián, Karlovy Vary y Venecia. Se trata del único festival cinematográfico ruso de larga historia. Desde el año 2000 se celebra anualmente en junio y es considerado el segundo más antiguo del mundo, luego del de Venecia. Su primera edición tuvo lugar en 1935 y fue encabezado por el ilustre cineasta ruso Serguéi Eizenstéin. Pero recién en 1959 se produjo la segunda edición, a partir de allí pasó a realizarse, de manera regular, cada dos años hasta que se adquiriera la tradición de realizarlo anualmente. En la edición del año pasado participó la actriz uruguaya Natalia Oreiro, quien llegó a presentar su documental “Nasha Natasha” y en la apertura del festival brindó un show musical. Este año, en el cual mediante “Sinfonía para Ana” regresó el cine argentino a la competencia, se ofreció una retrospectiva de nuestro cine que incluyó “Hombre mirando al sudeste” y “El lado oscuro del corazón”, ambas de Eliseo Subiela. También se pudieron ver dos, “El exilio de Gardel” y “Sur”, de Pino Solanas, como así también “Juan Moreira” de Leonardo Favio.

Este año la cinta “Crested Ibis” (Yuan Shang), del director chino Liang Qiao, consiguió el San Jorge de Oro a la Mejor Película, máximo galardón del festival. El jurado estuvo presidido por el cineasta iraní Reza Mirkarimi, cuyo filme “Hija” ganó la pasada edición del certamen.

En competencia entraron 13 largometrajes internacionales, entre los cuales se encontró “Sinfonía para Ana”, que será estrenado en salas comerciales de todo el país el 19 de octubre.

 

La película

El largometraje “Sinfonía para Ana” se basa en hechos reales descritos en la novela de Gaby Meik. Cuenta la historia de amor y amistad de un grupo de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, poco tiempo antes del golpe de Estado que dio inicio a la terrible dictadura cívico-militar en 1976. Se narra el ingreso a la institución educativa, el compromiso político, el contacto con quienes pasarían a ser amigos, el descubrimiento del amor y el despertar sexual, la rebeldía ante las normas impuestas por los padres. Todo ello entrelazado con el desarrollo de un tiempo determinado por la efervescencia revolucionaria. La historia que permite contar todo esto es la de Ana e Isa (a cargo de Isadora Ardito y Rocío Palacín), adolescentes amigas inseparables que comparten la vida escolar. El filme cuenta con la participación especial de Rodrigo Noya, Vera Fogwill, Mora Recalde, Manuel Vicente, Sergio Boris y Fede Marrale, entre otros. Alternados a su vez con no actores como Javier Urondo, hijo del escritor desaparecido Paco Urondo.

 

El libro

El libro de Gaby Meik fue incluido por el villamariense, entonces colaborador de EL DIARIO, Carlos Gazzera en sus estudios acerca de la literatura sobre los años trágicos de la dictadura desaparecedora de personas. Como ya dijimos, la novela cuenta las vivencias de alumnos de Colegio Nacional de Buenos Aires en ese tiempo. Pero la obra también ha tenido un recorrido en nuestra ciudad, primero fue presentada por su autora en el Inescer Dr. Angel Diego Márquez. En aquella oportunidad participaron numerosos jóvenes estudiantes de los niveles Medio y Superior. Pero Meik no se quedó con esto y desde su interés por dialogar con jóvenes para acercarles información y charlar sobre la realidad de aquellos años, también visitó la Escuela Rosario Vera Peñaloza de Villa María. Allí, junto al docente Ricardo Carballo realizó una charla abierta con los alumnos del lugar. Años después, por propuesta del profesor Eduardo Zucón, Gaby repitió la experiencia con alumnos del Colegio Nacional de la calle Santiago del Estero de esta ciudad. En esa ocasión tuvo lugar un interesante intercambio entre los jóvenes, que fueron avanzando con sus preguntas e intervenciones hasta pedir la opinión de los padres de la autora que estaban en la sala. Fue así que la novela histórica, que desde la ficción aborda hechos reales, llevó a que los adolescentes preguntaran cómo habían vivido los padres la militancia de aquellos jóvenes que soñaban un mundo mejor.

El libro continúa siendo material de lectura en escuelas de la ciudad, trabajando en la construcción de la memoria. Ahora la novela llegó a la pantalla grande y, a juzgar por la premiación, lo hizo con calidad. Otro aporte a la tan necesaria construcción de memoria histórica y la posibilidad de abrir debates en las generaciones más jóvenes.

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