El Diario del centro del país

Crónica lunes

Damián Córdoba

En la previa, Palito Sánchez rompió el hielo interpretando grandes canciones de la música cordobesa. Lo iba a acompañar Juanito Ninci del grupo La Monada, pero no llegó por cuestiones técnicas.

También habló “del referente más grande”: pidió un grito para La Mona y entonó “La Pupera”, además de pedir respeto para “el mandamás”.

Más tarde, también hizo un homenaje al conocido cantante tropical, Leo Mattioli, interpretando un enganchado de “Si te agarran las ganas” y “Con él no soportas” (también le agregó algo del Potro Rodrigo: Fuego y Pasión).

“Estoy agradecido por el respeto. Sé que es un lugar muy privilegiado y es un honor para mí”, confesó el cantante entre tema y tema. “Este escenario se merece que yo esté agitado” agregó.

“Me tocó perder”, en su momento, fue uno de los adelantos que expuso también sobre el escenario. Así ratificó su meteórico ascenso este adolescente con menos de un año sobre los escenarios, quien frecuentemente visita las Villas por tener parentesco.

Facu también tiene un solo material discográfico que da vuelta por las distintas plataformas de la web.

Con el público coreando y saltando “Disfruto” y “Vete” -sus mayores éxitos- la noche levantó la temperatura, tan necesaria en la fría noche veraniega (valga la pena la contradicción). El espectáculo cerró con “Nada quedará”, pieza de Damián Córdoba, que llegaría más tarde.

Las historias cantadas

La gente no dejaba de ingresar y, ya casi sobre un lleno total, era el turno de Ulises Bueno, sin dudas una de las explosiones de la noche.

Bajo una lluvia de papelitos y lookeado con gorra y una camiseta, “El Uli” inició su paso por el Hernán Figueroa Reyes con “Las alas de mi amante”. Otras canciones que acompañaron el repertorio del cordobés, que ya es una parte cotidiana de la cuarta noche, fueron, “Que será”, “Astutos” -que seguramente llegará en su próximo álbum- y “Amada mía”, que fue cantada al unísono y generó una atmósfera romántica.

“Pasajeros” y “Te llevaste todo” ya lo encontraron con una remera negra, en lo que fue su cambio de vestuario.

Con “7 días”, “Lucecita” e “Intento” generaron un estallido que vio todo el país. Y nos referimos a la cuestión federal porque la TV Pública también se encargó de transmitir esta noche de alegría en su horario central -así también lo hizo Canal 10 de Córdoba-.

Dueño de un presente magnífico, “El Barba”, como le dicen algunos de sus fans, aprovechó su tiempo para adueñarse del escenario con “Infiel”, otro momento que llenó de emociones a los fans que habían llegado desde todos los puntos cardinales.

Ya, en un ida y vuelta con su público, Ulises aseguró: “Sigo cantando y sigo feliz; le agradezco a todos por el cariño y aguante de siempre”.

Más allá de que a la noche del lunes le quedaba mucho más, los jóvenes (y no tan jóvenes presentes) saltaban como eyectados de sus butacas en un marco en el que el espacio VIP o el Dorado fueron eliminados para convertirse en una gran pista de bailes.

Obviamente, el hit no podría faltar: “Dale vieja dale” generó un pogo generalizado. El Coloso ubicado a la vera del Ctalamochita parecía temblar, pero no: latía.

Así, recorriendo todos sus discos, desde “Historias Cantadas” I y II, pasando por “No me pidan que baje el volumen” y, obviamente, de “Creo”, creación discográfica que ya tuvo un Tour propio por diferentes puntos del país.

Su desempeño tuvo broche de oro con “Ahora mírame”. Desde el año 2011, el cantante, que ya conoce bien su público, dejó lo mejor para el final, como plato fuerte o una suerte de postre: es que a “Ahora…” le agregó “Gabriela”, su versión propia “Jiji” de los Redonditos de Ricota y “Soy”. No solo eso, también desempolvó “Humillate”, glorioso tema con el que en sus principios pudo ponerse en el oído, y luego en la voz, de todos los amantes del ritmo.

Así fue el paso del “Bueno” de Ulises, con la gente como un coro de lujo, algo que no muchos artistas pueden lograr y un desenvolvimiento total sobre un escenario que ya conoce desde hace tiempo: es su séptima actuación consecutiva en la ciudad. “Nos llenan el alma y somos capaces de dar la vida por todos ustedes. Tratemos de valorarnos, muchas gracias y que Dios los bendiga”, expresó el virtuoso antes de cerrar su actuación.

Así, la primera parte noche aglutinó los contrastes de dos artistas totalmente distintos. En primer caso, Facu y la Fuerza con los nervios del debutante y a Ulises Bueno con la comodidad de sentirse como en su casa.

Como el viento comenzó a levantarse en las inmediaciones del predio, así se levantaron las manos de cada uno de los fans de la música cordobesa en “su noche´”. Hablamos de esta pertenencia porque no hay precedente que otros espacios, o festivales del país, tengan una noche completa dedicada al género y que reúna a tanta cantidad de artistas en el mejor momento de su carrera. Desde Tucumán hasta el Chaco, desde Buenos Aires hasta La Pampa, la ciudad se convirtió en el epicentro del fernet, el chori y la música popular. Aquella melodía que los invitaba a bailar y que tanto escucharon por radio, ahora pudieron verla en vivo (algunos por primera vez) y llevarse el mejor recuerdo de un lugar colmado y con toda la gente parada sobre los asientos. Y aun le faltaba más a esta explosión alegre, cuartetera y bien de Córdoba.

 

Inflación cuartetera: tal como sucede en cada noche en la que suena la música de Córdoba, el fernet aumenta: esta vez trepó de $200 a $250.

 

Asistencia perfecta: es la séptima vez consecutiva que Ulises Bueno se presentó en el Festival Internacional de Peñas.

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