Cuando se impuso el nombre Urquiza

Angel Diego Márquez, nacido en 1923 en Buenos Aires, tuvo una destacada actuación en nuestra ciudad, antes de su despedida final el 30 de diciembre de 2001. Testimonio de ello es que una institución educativa de Nivel Superior lleva su nombre. Pero también trabajó en otros niveles del sistema educativo. Aquí dejamos registro de su paso por una escuela primaria de Villa María

Escribe: Jesús Chirino

La primera escuela nacional, creada a partir de la denominada Ley Láinez, en Villa María abrió sus puertas en 1919 cuando la generó el Consejo Nacional de Educación a partir de gestiones del municipio local y seguramente con intervención de la administración provincial, tal cual planteaba como necesario la referida norma legal, al establecer que desde la Nación se podrían crear escuelas en las provincias siempre que éstas así lo solicitaran.

Continuando con la investigación de la historia de esta escuela, nos remitimos al cuaderno donde los directivos, desde sus inicios, registraron los acontecimientos importantes para la institución. Allí figura que “el 2 de junio de 1919 fue cedida al Consejo Nacional de Educación la Escuela Municipal Nº 1, llamándose desde entonces Escuela Nº 62”.

Con fecha del 2 de julio, una anotación en el mencionado cuaderno de la escuelita, entonces ubicada en Villa Aurora, dice que ese día, a las 17, “se procedió a la instalación de la escuela en presencia de la directora de la misma” en el edificio del Sr. Francisco Orioli. Otro dato esclarecedor que surge de las referidas anotaciones es que no solo concurrían niños y niñas provenientes de la ciudad, sino que también lo hacían aquellos que vivían en “chacras y estancias” cercanas a la población. Un dato no menor, pues las instituciones educativas surgidas a partir de la referida Ley Láinez debían atender poblaciones rurales.   

La escuela fue mudada a diferentes localizaciones, así, por ejemplo, en 1925 funcionó en un edificio propiedad de Carlos Menard. Ese año fue de pocas inscripciones, solo 56 alumnos se anotaron para cursar sus estudios en el lugar. En 1928 llega a tener 111 inscriptos y en 1930 asume Manuel Ulloque como director, quien le da un nuevo impulso al establecimiento educativo. Es así que al año siguiente logra que se inscriban 203 alumnos. El 19 de noviembre de ese mismo año, a las 19, “en el local de la Escuela Nacional Nº 62, con la presencia del Sr. comisionado municipal, padres y vecinos caracterizados, se procedió al bautismo de la escuela, que por disposición del H. Consejo Nacional de Educación llevará el nombre de Justo José de Urquiza”. En 1932, el director logra que la escuela cuente con cuarto grado; hasta entonces solo tenía los tres primeros grados.

 

El maestro Márquez

Bajo la dirección de Ulloque también se consigue el edificio propio para la escuela. El cuaderno de la historia institucional señala que el 15 de enero de 1944 “se procede a tomar posesión del edificio escolar y se labra el acta de estilo que firman la inspectora Srta. Otilia Pérez Ares, el director Sr. Manuel Ulloque y los Sres. Filiberto Brazzola y Aníbal A. Chicco” . A pesar de la fecha en que se confeccionó el acta en el mismo libro, se aclara que “el traslado de la escuela al local propio tuvo lugar el día 10, en que se ocupó el personal y alumnos en el cambio de muebles y efectos”. De esta manera pasó a contar con edificio propio, adquirido por el Consejo en 28 mil pesos, en la esquina de la esquina de calle Córdoba (actual bulevar Cárcano) y Dante Alighieri. Según anotó el director en el cuaderno de la escuela, consideraba que ese edificio era “inadecuado por cuanto no ha sido planeado para este fin”.

Ulloque estuvo al frente de la escuela hasta 1947, cuando logra que la superioridad le apruebe el expediente 22316-C-1946, mediante el cual solicitaba “permuta de sus respectivas ubicaciones” con Hebe Marta Pérez, docente que ejercía la dirección de la Escuela Nacional 946 de la ciudad de Córdoba. Para entonces, la Justo José de Urquiza ya contaba con maestra de Música y desarrollaba su actividad en 10 divisiones repartidas en los dos turnos, uno matutino y otro vespertino. Fue bajo la dirección de Pérez que en el año 1948, “con el objeto de vincular el hogar y la escuela e interesar a los padres sobre la educación y el porvenir de sus hijos, se efectúan cursos de pedagogía familiar”. La primera disertación en ese programa de actividades fue dictada por Angel Diego Márquez, quien habló acerca de “la familia y la educación de los hijos”. Esta es la primera vez que Márquez aparece en los registros de la escuela, pero en 1949 ya figuró a cargo de tercer grado “B”, que entonces contaba con 16 alumnos. Por entonces, quien luego fuera un pedagogo reconocido internacionalmente y creador del Inescer contaba con 25 años de edad y dentro de sus titulaciones poseía la de maestro normal. Por la época que cumplió actividades en la Escuela Urquiza seguramente participó, durante 1950, en el Censo de analfabetos y semianalfabetos realizado el 20 de mayo “de acuerdo a las instrucciones recibidas de la superioridad”. Durante ese período lectivo, Márquez estuvo a cargo de sexto grado y habló en el acto de cierre del ciclo escolar. Al año siguiente lo encontramos haciendo uso de la palabra en el acto conmemorativo realizado el 16 de agosto, en honor al general José de San Martín. El 27 de mayo de 1952, cumpliendo con las directivas de la superioridad, dictó una clase especial en el turno de la mañana acerca del “Plan económico para las escuelas primarias”. Un par de meses después, según la letra del cuaderno de la escuela, Márquez “explicó en breves palabras la obra de realización efectiva de nuestro gobierno en sus primeros seis años de gobierno (sic). Dichas palabras se fundamentaron en los conceptos vertidos por el Excmo. presidente en su discurso del 1 de Mayo 1952 ante la Asamblea Legislativa, teniendo como base los conceptos medulares: independencia económica, independencia nacional y justicia social, entrelazando estos conceptos con la gran obra benéfica que realiza en la Nación y el mundo la Fundación Eva Perón, destacando su ayuda a los necesitados”. Esta es la última referencia al gran pedagogo que se encuentra en la escuela. Recordemos que durante ese año el Gobierno nacional, liderado por Juan Domingo Perón, intervino la Biblioteca Bernardino Rivadavia y sus Anexos, lugar donde trabajaba Márquez, quien fuera exonerado del cargo.

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