Cuatro años de prisión por robar en un campo cercano a Tío Pujio

Claudio Morales dijo que era inocente, pero las pruebas terminaron por condenarlo

Claudio Morales fue declarado culpable del hecho perpetrado en la estancia “El Galpón”, el 29 de febrero de 2016. Primero declararon dos testigos y luego alegaron el fiscal de Cámara (pidió seis años) y el abogado defensor (la absolución)

Claudio Morales dijo que era inocente, pero las pruebas terminaron por condenarlo

El camarista Félix Martínez le impuso ayer una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, con declaración de reincidencia, al villamariense Claudio Alberto Morales (45), quien fue juzgado por un cuantioso robo perpetrado en una estancia ubicada entre Tío Pujio y Colonia Santa Rita.

Morales fue declarado autor de “robo calificado” de maquinaria agrícola, un delito que es castigado con cárcel de tres a 10 años, y estará en el Establecimiento Penitenciario Nº 5 hasta fines de agosto de 2019, ya que por tratarse de un convicto reincidente sólo podrá obtener la “libertad asistida” seis meses antes del cumplimiento total de la condena.

Detenido desde el 29 de febrero de 2016, este vendedor de zapatos y chacaritero domiciliado en barrio La Calera tendrá que completar al menos tres años y medio “a la sombra” para, recién entonces y observando buena conducta, poder acceder al citado beneficio excarcelatorio.

En la segunda y definitiva audiencia de debate, comparecieron dos testigos, posteriormente alegaron el fiscal Francisco Márquez y el abogado defensor Eduardo Luis Rodríguez y, luego de escuchar la “última palabra” del acusado, el presidente del tribunal dio a conocer su veredicto.

 

El testigo Carranza ratificó lo que había declarado durante la instrucción de la causa. Mercado hizo lo mismo

Ultimos testigos

Durante la etapa de recepción de pruebas, declararon Víctor Mercado (encargado de la estancia y denunciante) y Juan José Carranza (empleado del predio rural) y ratificaron todo lo que habían dicho durante la instrucción de la causa.

Tanto Mercado como Carranza fueron testigos presenciales de los hechos, ya que aquel último día de febrero del año pasado (bisiesto) vieron ingresar al campo una camioneta Ford, propiedad de Morales, que luego reconocieron.

Cabe señalar que, en su veredicto, el juez Martínez también ordenó el decomiso del rodado en cuestión, una vieja pick up Ford F-100 con motor Perkins, y de las herramientas que se encontraban en dicho rodado.

Claudio Morales fue condenado por la sustracción de 11 motores de un equipo de riego, valuados en 2.500 dólares cada uno (alrededor de 440 mil pesos en total, al cambio actual), además de una pieza de acople que se utiliza para sujetar cada motor a la estructura metálica.

Diez de esos motores fueron encontrados al día siguiente, escondidos entre un sembradío de soja, dentro del predio que ocupa la estancia, y el restante fue hallado tiempo después. En tanto, la pieza que se utiliza para sujetarlos al equipo de riego fue encontrada en poder de Morales, aunque éste dijo en su defensa que la había encontrado tirada y que la levantó para venderla a raíz de su labor como chacaritero.

 

Los alegatos

A la hora de los alegatos, el fiscal Márquez dio por acreditado que el acusado había perpetrado el robo y desestimó la pesquisa realizada por el polémico investigador privado Vicente Luis Oscar Díaz, quien declaró el lunes, durante la primera audiencia del juicio oral.

Díaz, quien había sido contratado por familiares de Morales para intentar demostrar que el robo nunca existió, grabó en sendas cámaras ocultas a los testigos Mercado y Carranza, quienes pese a ser inducidos a declarar de manera confusa, en la víspera ratificaron las declaraciones que originalmente prestaron en la Fiscalía donde se instruyó la causa.

Sobre el final de sus conclusiones, el acusador público solicitó una pena de seis años de prisión para Morales, de quien recordó que tiene un antecedente por un hecho similar, por el que la Cámara del Crimen de Bell Ville le impuso una sanción de tres años y seis meses que cumplió en 2015, es decir, pocos meses del robo en la estancia “El Galpón”.

Por su parte, el abogado Eduardo Rodríguez pidió la absolución de su defendido por entender que no había pruebas directas que lo incriminaran.

Previo a que se dictara la sentencia, Morales hizo uso de la “última palabra”, oportunidad en la que dijo que era inocente y que aquella noche había estado junto a su hermano en Colonia Santa Rita.

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