Cultivos de cobertura, una alternativa

Una de las disertaciones de las Jornadas de Agricultura de Conservación que se realizaron en Villa María fue la de Azul Cánepa. La especialista habló con EL DIARIO Rural sobre el manejo de las malezas

Azul Cánepa (foto), de Summit Agro, dijo que “al problema de las malezas hay que abordarlo desde muchas aristas”. Tras su disertación en las jornadas que se realizaron en Villa María, expresó que cuando se habla de malezas, lo primero que le viene a la mente al productor son los productos agroquímicos. “Pero la respuesta no está solo en los productos preemergentes, sino más bien en un manejo integral, que incluye esos productos, pero también se necesita monitoreo, evaluación de las distancias entre hileras, limpiezas de las maquinarias y algo que se está empezando a aplicar, como son los cultivos de cobertura”, dijo.

“Esta propuesta consiste en sembrar un cultivo cuyo nacimiento es de antes que el de las malezas, para que compita con éstas por el uso de la luz y el agua. Además, se produce un efecto alelopático (capacidad de algunas plantas de influir en otras) que resulta en un mayor control de las malezas”, planteó.

“Para nuestra zona, los cultivos de cobertura más recomendables son el centeno y la avena; si nos vamos más para el área de Marcos Juárez, se están usando más las vicias, que si bien comienzan su proceso un poco más lento, garantiza una mayor cobertura en el tiempo y tienen un beneficio extra que es el mejor aprovechamiento del nitrógeno en los suelos”, agregó.

 

¿Son rentables?

Al ser consultado sobre la rentabilidad para el productor que decida utilizar los cultivos de cobertura como técnica de manejo de malezas, Cánepa planteó en primer lugar “que se ahorra una aplicación de un fitosanitario, lo que en principio ayuda a la rentabilidad”.

“No se trata de cultivos que sean rentables en sí, pero sí son importantes en la estrategia de manejo integral de los lotes. Yo sé que el productor no ve la ventaja al inicio, cuando afronta los gastos de siembra, pero tiene que saber que va a generar un ahorro apostando a esos cultivos de cobertura”.

Agregó que no son importantes solo por el manejo de malezas, sino también “porque en los casos donde padecen inundaciones o tienen el agua muy cerca del suelo, sirven para absorber los excesos hídricos”.

Asegura que lentamente van creciendo las áreas sembradas con estas alternativas.

Al ser consultada sobre cómo se llegó a una situación como la actual, con malezas resistentes al glifosato, Azul Cánepa planteó que “a partir de la soja RR (resistente al herbicida), se generalizó la idea de que con el químico se controlaba todo. No había que pensar en monitorear, ni en controlar cada lote. Además, las empresas dejaron de desarrollar productos preemergentes”.

“Hoy, se retomó ese trabajo y el productor va revalorizando el rol del ingeniero agrónomo y apuesta a estas estrategias de manejo que se complementan con productos”, concluyó.

 

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