Cultivos y clima

El Departamento de Información Económica elaboró un informe sobre las precipitaciones y el estado de cultivos. Además, desde el INTA hablan del clima, que rompió con todos los patrones estudiados hasta ahora

Durante febrero y marzo de 2017 hay un importante descenso de las precipitaciones en todo el territorio provincial, ubicándolas a las mismas muy por debajo de los promedios históricos.

Pese a ello, los cultivos estivales continúan mostrando un estado favorable, presentando condiciones que van de excelentes a buenas y hasta muy buenas, indicaron desde el Departamento de Información Económica de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

En ese informe dan cuenta que la soja presenta un avance del 26%, mientras que el maíz, del 6%.

En la totalidad de los departamentos se han reportado situaciones de falta de agua que comienzan a afectar a los cultivos estivales, especialmente aquellos lotes de siembras más tardías o de segunda, que aún no superan el período crítico.

Al analizar las precipitaciones comparadas (tal como muestra el gráfico de ésta página) se puede observar claramente que durante 2017 hay un importante descenso de las lluvias en todo el territorio provincial, ubicándolas a las mismas muy por debajo de los promedios históricos.

La soja sembrada en diferentes fechas (39% temprana, 61% tardía) presenta un avance general del 26%, mientras que el maíz temprano (27% temprano, 73% tardío), un avance global del 6%.

 

Variabilidad

Por otra parte, desde el INTA indicaron que la particularidad del clima actual es que no sigue el patrón medio de los últimos 100 años, lo que muestra que no hay una tendencia climática marcada, sino más bien una gran variabilidad que se intensificó en los últimos años.

En este marco de incertidumbre, desde el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar aseguran que los modelos coinciden en la alta probabilidad de que ocurran lluvias por encima de lo normal a partir de julio, pero no especifican regiones ni magnitud de los eventos.

De acuerdo con Carlos Di Bella -director del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar-, “para el próximo trimestre se evidencian condiciones de fase neutral causadas por las anomalías positivas leves de la temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico Ecuatorial”.

Sin embargo, a partir de julio los modelos coinciden en una mayor probabilidad de ocurrencia de lluvias por encima de lo normal en gran parte de la región pampeana. En este sentido, Di Bella advirtió que “resulta imposible anticiparse para evitar catástrofes”, debido a que no se puede saber el lugar exacto de ocurrencia, la dirección ni mucho menos la magnitud.

“Por efecto del cambio global, tenemos una mayor variabilidad climática entre años que tiende a ser cada vez más frecuente”, adelantó el especialista, quien subrayó la importancia de “adaptarnos y aprender a convivir con esto”.

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