Cultura y sentimiento
El latido profundo del folclore
Juan Saavedra, "El bailarín de los Montes", reflexionó sobre la cultura originaria y la juventud en la Marcha de los BombosEl reconocido bailarín y emblema del folclore santiagueño, Juan Saavedra, conocido como “El bailarín de los Montes”, compartió con elDiario una emotiva reflexión sobre la importancia de los eventos culturales que conectan con la esencia de la tierra y la tradición.
En el marco de la reciente 23ª Marcha de los Bombos, una iniciativa impulsada por el músico Eduardo Mizoguchi en conmemoración del 450º aniversario de Santiago del Estero, Saavedra subrayó el valor espiritual y social de estas manifestaciones.
“Son eventos muy especiales porque están muy ligados al sentimiento originario, al latido de la tierra, al latido del universo, al latido del corazón”, expresó Saavedra, haciendo hincapié en la profunda conexión que el folclore establece con la identidad y el presente de la gente.

El bombo y su ritmo
Saavedra, un virtuoso también en el manejo del bombo dedicó un momento a describir la nobleza de este instrumento icónico.
De esta manera, explicó que cada elemento de este instrumento es una “reivindicación de la naturaleza” y de las culturas ancestrales: “Con el cuerpo de ceibo (la ‘planta nacional’, muy valorada en Santiago), los parches de cabra, el aro de quebracho blanco y los cientos de lonjas de cuero”.
“Hay una materia viviente ahí. No solo resuena porque lo tocan, sino porque la materia está viva, transformada en sentimiento, en emociones”, afirmó.
Esta construcción material es también una profunda reivindicación cultural. En esta línea, resaltó que la técnica y el espíritu del bombo provienen de las raíces afrodescendientes y originarias que tuvieron un fuerte asentamiento en Santiago del Estero y en gran parte de la Argentina. Estos ritmos se han fusionado con los sonidos nativos, y el resultado final “expresa la idiosincrasia y el carácter de un pueblo, que es muy fuerte”.
La juventud y el presente folclórico
Sobre la participación de las nuevas generaciones, el artista se mostró optimista, destacando que “el folclore siempre fue de jóvenes” y para reflejarlo, hizo referencia a la cantidad de personas de este grupo etario que formaron parte de las capacitaciones, charlas y la Marcha: “Alrededor del 80% de los presentes son jóvenes”.
Esto, para “El bailarín de los Montes” es “un testimonio de vida maravillo”: “Creo en el renacer, creo en el presente de lucha, de actividad y creo en un mañana luminoso”.
Asimismo, habló de la juventud santiagueña, quienes, tras formarse en ciudades como Villa María, Córdoba, Buenos Aires y Rosario, enriquecen la cultura local con sus saberes, pero “mantienen viva la memoria del canto, de la copla y de los instrumentos”.
“Enriquecer esta cultura habla de una fe, un presente permanente y una esperanza de que tengamos un mundo más solidario, mucho más en paz, de confianza entre nosotros. Que se vaya el miedo, que se vaya la injusticia, el manipuleo, la mentira y el engaño”, reflexionó.
El legado de “El bailarín de los Montes”
Juan Saavedra dedicó su vida a enaltecer y proyectar la cultura santiagueña a nivel nacional e internacional.
Su amor por la danza lo llevó a recorrer los cinco continentes y, junto a la legendaria Mercedes Sosa, tuvo la oportunidad de llevar la danza folclórica argentina a diversos países, mostrando al mundo la riqueza cultural del país.
Además, formó “Los Diablos de la Danza” junto a El Guaso Sosa, una etapa de su vida que marcó un hito en la danza popular. Años más tarde, viajó a Europa, donde formó “Los Indianos en París” con la francesa Silvie Thomas y la belga Mijou Meugens, para luego regresar a la Argentina con “Los Nuevos Indianos”, reafirmando su compromiso con sus raíces.
Fue en su tierra natal, Santiago del Estero, donde continuó su camino artístico formando parte del exitoso proyecto “Los Santiagueños” junto a Peteco Carabajal y Jacinto Piedra, logrando éxitos que consolidaron su legado como uno de los mayores exponentes del folclore argentino.
