Del Tirol viene esa

Por el Peregrino Impertinente

La Tirolesa es un tipo de actividad extrema que usualmente se realiza en territorios montañosos. Quienes la practican, se lanzan desde alturas considerables y, en pendiente, deslizan su humanidad aferrados por la espalda a un cable en tensión, quedando a merced del vacío. “Mmmhhh… vacío” se relame el lector en época de crisis: el último asado lo vio hace tres meses.    

También conocida como canopy o dosel, la disciplina se puede practicar en diversos parques turísticos de todo el mundo. En escenarios naturales acordes, la experiencia viene barnizada de bellos paisajes, usualmente caracterizados por frondosa vegetación, la que regalan bosques verdísimos y milenarios. “Aquí, y de acuerdo a lo que hemos investigado recientemente, resulta apropiado aclarar que los árboles tiene alta combustión y no es recomendable prenderlos fuego. Repito: no es bueno prenderle fuego a los arboles”, comenta el Rabino Bergman, quien desde que es Ministro de Ambiente ha aprendido bastante sobre la temática.

Como ya se habrá imaginado el sesudo lector (“Mmmhhh… sesos”, insiste el pobre), la tirolesa proviene justamente del Tirol. Con todo, hay quienes creen que fue inventada en Costa Rica, lo cual sería mucho menos europeo y por tanto mucho más despreciable, siempre siguiendo a pensadores de la talla de Adolf Hitler, Benito Mussolini o Mario Pereyra.

De ahí que nos quedemos con la teoría eurocentrista, imaginando que la atractiva tirolesa nació en zonas alpinas, en torno a pajaritos que cantaban “pio pio”, vaquitas que acompañaban con “muuuuu” y austríacos que gritaban “!Sieg heil!,¡Heil führer, heil führer!”, lo que en castellano podría ser traducido como “Que lindo es mi pago y las margaritas que en él habitan”.

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