El Diario del centro del país

Desde el silencio ensordecedor

Opinión – Acerca de un flagelo que se sigue cobrando vidas

Escribe: Sergio Vaudagnotto. Ilustración: Raúl Olcelli

Dos accidentes, dos vidas, Yohana y Vanesa, dos muertes; hermanos, padres, hijos… “Dos jóvenes mujeres perdieron la vida en sendos accidentes”, rezaba el titular que recorría las calles por las que la madre de Damián continúa pintando y repintando estrellas amarillas, partiendo desde la de su dolor más profundo, Alem y San Juan.

¿Fue ese el último titular? No. En las pocas horas transcurridas desde la noche oscura que hizo un lazo negro con la ruta y el río, se sucedieron otros: “Una caída y dos choques con heridos”, “Motociclista herido en un choque”, “Dos colisiones y tres vuelcos con cinco heridos…”. ¿Y con cuántos otros titulares colisionamos desde la tragedia del camión regador en parque Norte hasta nuestros días? ¿Estadísticas? ¿Cómo nos acostumbramos a esto? ¿Con cuántos otros titulares chocamos desde las fiestas de fin del año pasado hasta las que se aproximan?…

En los primeros minutos posteriores al brindis de despedida de 2017, en la esquina de Salta y General Paz, ya se estaba escribiendo otra tragedia. Pero bueno, en ese mismo punto había perdido la vida tiempo antes un chico que viajaba en moto… Estrella sobre la estrella. ¿Cómo nos acostumbramos a esto? ¿Estadísticas?…

En nuestras páginas damos cuenta de este flagelo de manera cotidiana, desde hace años publicamos un aviso propio que recomienda “usá casco”… ¿Alcanza? El 12 de abril el Concejo Deliberante aprobaba declarar a la ciudad en emergencia vial: retiro del carné y obligación de hacer trabajos comunitarios complementarios a las sanciones vigentes en el Código de Faltas… “para que la ciudad no tenga que llorar un muerto todos los meses”, decía el intendente. ¿Alcanza? ¿Alcanzó? ¿Cuántos proyectos ingresaron de cualquiera de las bancadas (oficialista, opositora, ni fu ni fa) para mejorar las condiciones de circulación? ¿Fueron tres? ¿Fueron dos? ¿Uno? ¿Ninguno? ¿Alcanza? ¿Alcanzó?.

Así como en esta ciudad, en las localidades que la rodean la muerte se esconde para salir al cruce de peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas y sus acompañantes. Y tal vez allí resida el secreto: en no dejar que la muerte nos lleve por delante, para lo cual será necesario comenzar a educar/nos en la vida, en el aprecio por la vida de los nuestros; de todos nosotros. Que florezcan más diálogos entre los gobernantes de los tres poderes y de todos los partidos para consensuar una política de Estado, más charlas todavía en los colegios, más comentarios en la mesa y la sobremesa, en los vestuarios de todos los deportes por los que pasan miles de chicos y grandes…

Que las entradas a todos los partidos, a todos los espectáculos públicos nos digan al dorso que el tránsito y la imprudencia propia o ajena no son quiénes para quitarnos la vida… Que los artistas desde el escenario nos recuerden que cinco minutos más o menos “no pasa nada”, que ir en ambulancia es peor… Que nos encontremos la vida hasta “a la vuelta” del sobrecito de azúcar de cada bar, para que también nos espere a la vuelta de la esquina. ¿Alcanza? Probablemente, no. Pero al menos aprovechemos el silencio ensordecedor que nos regalan Yohana y Vanesa para pensar que juntos tenemos que ser capaces de transitar sembrando algo más que estrellas amarillas.

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