Detuvieron a Osvaldo Varela por el femicidio de Olga Moyano

Olga Inés Moyano en una selfie reciente

Al verse acorralado, el acusado de “homicidio calificado por haber mediado violencia de género” abordó un ómnibus en la Terminal de Villa María, pero a poco de llegar a San Francisco cayó en las redes policiales tendidas bajo supervisión de la fiscal Silvia Maldonado

Olga Inés Moyano en una selfie reciente

Quedan algunos cabos sueltos por atar, algunos pocos capítulos en blanco en una historia manchada de alevosía que narra el cuarto femicidio ocurrido en Villa María y Villa Nueva en lo que va del año. Pero los investigadores tienen en claro que cuando a las 17 del jueves último Olga Inés Moyano (46) llamó a su hijo Denis Barrionuevo (20) estaba “en presencia, en poder, en manos” de Osvaldo Alfredo Varela (54), un plomero y albañil que residía en una lúgubre pieza de alquiler, hacia los fondos de una propiedad ubicada a la altura del 1900 de la calle La Rioja de esta ciudad.

Al menos, así se desprende del sistema de rastreo de llamadas utilizado por el equipo que conformó la fiscal Silvia Maldonado con investigadores y peritos especializados del Gabinete de Criminalística de la Policía Judicial, personal de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) de la fuerza de seguridad provincial y especialistas de la División Homicidios, todos de la ciudad de Córdoba, más los efectivos de la División Investigaciones de la Departamental San Martín.

En esa llamada, Olga le dijo a Denis que se encontraba en un control policial, sobre la ruta 158, y que le iban a retener la moto. Pero el que le quería retener la moto por algún motivo era Varela. Al menos, de su morada provenía la llamada.

En una segunda comunicación desde el mismo punto, la madre, llorando, le comunicó al hijo que se iba hacia el Hospital Regional Pasteur y le pidió que fuera a su encuentro. Los investigadores creen que a esa altura el hombre ya había descargado su furia sobre ella.

El joven fue al centro asistencia ubicado en la salida hacia Tío Pujio, pero no encontró a su madre.

Los pesquisas sostienen que Varela enfureció y emprendió una golpiza que terminó con la vida de Olga. Luego comenzó a diseñar el plan para deshacerse del cadáver. Caminó por el barrio. Una cuadra más allá, en La Rioja al 1800, vio el contenedor frente al complejo de departamentos en construcción. Regresó a su casa y más tarde volvió a salir; anduvo unas cuadras hasta comprar las bolsas plásticas más grandes que consiguió, del tipo de consorcio. Regresó y con una frialdad tremenda le seccionó al cuerpo los miembros inferiores y utilizó tres bolsas para llevarlo ya de noche hasta el contenedor.

Luego llevó la motocicleta de color rojo perteneciente a la víctima hasta la calle López y Planes, a la vuelta del lugar donde abandonó los restos de Moyano. Este pasaje de la trama urdida estaría grabado por cámaras que tiene ubicada en ese sector de barrio Ameghino la Empresa Provincial de Energía Eléctrica.

La mujer que se convirtió en víctima fatal del cuarto caso de violencia machista en lo que va del año en Villa María y Villa Nueva

El hallazgo

Como narramos en nuestra edición de ayer, una calificada fuente policial precisó que frente al complejo de departamentos que se están construyendo en calle La Rioja al 1800, entre López y Planes y Parajón Ortiz, se encontraron las tres bolsas de consorcio de color negro. Dos estaban adentro de un contenedor que la empresa constructora ubicó frente a la obra para descargar escombros y el tercero afuera, en el suelo.

El encargado del lugar llegó alrededor de las 7.30 y vio las bolsas, pero pensó que tenían basura. Sin embargo, cuando quiso abrir el portón para ingresar, corrió con el pie la que estaba en la calle, lo que provocó que se abriera parcialmente. Y fue allí que advirtió que en su interior había restos humanos, por lo que se asustó.

Como no tenía teléfono celular, se acercó hasta un vecino que salía de su casa y fue este último quien avisó a la Policía.

Cuando efectivos de la Patrulla Preventiva llegaron al lugar y abrieron el bulto más grande, encontraron la mayor parte del cadáver (torso, cabeza y miembros superiores, pero no estaban seccionados), mientras que en las otras dos bolsas hallaron las piernas de la víctima.

También pudo saberse en esos primeros momentos -tal y como se informó ayer- que de los primeros peritajes no surgió que la mujer haya sido asesinada de un balazo, con arma blanca o a golpes. Los indicios llevan a sospechar que fue estrangulada manualmente.

Sobre la medianoche, la fiscal Maldonado y su equipo tuvieron “la sábana telefónica y sus marcas geográficas”, elementos con los cuales centraron las pericias en La Rioja 1951. Minutos antes de la 1 llegó allí un móvil con la inscripción “Secretaría Científica – Poder Judicial”, con algunos agentes. Desde hacía unos minutos había a unos metros dos autos particulares también con agentes en su interior.

A la 1 arribó una Unidad de Rescate de Bomberos, que ingresó por un portón y se dirigió hacia los fondos, para iluminar con un enorme reflector las cuatro piezas que son alquiladas a diferentes personas, entre ellas, Varela. Un agente dijo a EL DIARIO que se iba a realizar “un relevamiento” del lugar.

Uno de los cronistas de este medio vio a agentes caminar iluminando con linternas desde ese inmueble hasta la obra en construcción donde fueron encontrados los restos de Olga Moyano. Según se dijo, “se estarían buscando gotas de sangre” en las veredas o en la calzada.

Es que en el interior de la pieza hubo elementos que reaccionaron cuando se les hizo la prueba de sangre (se aplica un producto llamado Luminol): alguien había lavado telas que hasta no hacía mucho tiempo habían estado manchadas de sangre.

Otro cronista vio a dos policías revisar la bolsa de residuos de esa casa y también incautaron una de esas bolsas.

El operativo duró exactamente dos horas y cuarto (al menos al cabo de ese tiempo se apagó el reflector y se fue la unidad de Bomberos, aunque permaneció mucho tiempo más el móvil de la Secretaría Científica.

A los vecinos que se interrogaba se les preguntaba por un hombre de unos 45 o 50 años, plomero y albañil; si no lo habían visto, si era de ausentarse, ya que no había retornado durante todo el viernes a ese, su domicilio.

El inquilino de otra de las habitaciones, en tanto, fue trasladado hasta la sede policial de General Paz 317, pero “solamente para realizarle una entrevista más exhaustiva”, según se supo de fuentes allegadas al caso.

Poco después, regresaría a su habitación en los fondos de la propiedad de La Rioja 1951. 

Los dueños del inmueble dijeron (por supuesto que fuera de micrófono) descreer completamente que la persona que buscan pueda haber cometido el crimen. Tampoco les parecía sospechoso que durante el día no haya retornado al lugar, porque solía estar ausente varias jornadas por trabajo.

Se trabajó toda la noche en La Rioja al 1951, donde residía Varela, y se repitió en varias ocasiones el recorrido hasta la cuadra anterior, donde se encuentra el contenedor en el que apareció el cuerpo de Moyano

De viaje

Ayer, la bicicleta en la que se desplazaba habitualmente el albañil Varela apareció en inmediaciones de la Estación Terminal de Omnibus. Enseguida se dispuso un operativo dirigido a las terminales hacia las que habían partido servicios en las últimas horas.

Y ayer, a las 19, la Policía de San Francisco se anotaba lo suyo en el caso, al informar de manera oficial y textualmente lo que sigue:

Detenido por homicidio

Personal de investigaciones de la ciudad de Córdoba, Crio. Diego Fernández, junto a personal de Investigaciones de Villa María, y con colaboración de Personal del Comando de Acción Preventiva de esta ciudad, procedieron a la detención en la Terminal de Omnibus de esta ciudad del llamado Osvaldo Alfredo Varela, de 54 años, domiciliado en la ciudad de Villa María, P.S.A. (por supuesto autor) de homicidio en perjuicio de la llamada Olga Inés Moyano, de 46 años, hecho ocurrido en jurisdicción de la ciudad de Villa María”.

Poco después, la fiscal Maldonado confirmó el hecho a este medio y quiso agradecer especialmente “a todo el personal que trabajó literalmente sin descansar hasta dar con el paradero del buscado”, a quien imputó por “homicidio calificado por haber mediado violencia de género”, lo que conocemos como femicidio, figura para la cual la nueva legislación vigente, en su artículo 80 inciso 11, establece una única pena: prisión perpetua.

Más allá de los puntos de esta durísima historia que aún se deben esclarecer, hay una madre de cuatro hijos que ya no está entre nosotros.

El próximo jueves 22 iba a cumplir 47 años. Iba, dicen, “siempre con la sonrisa por delante”.

Olga ya no está entre nosotros, como María Luján, como Alicia, como Tamara, las otras víctimas fatales de este flagelo que nos avergüenza y al que no encontramos respuesta.

En la calle General Paz, de cara a San Juan, integrantes del colectivo #NiUnaMenos realizaron una sentada para protestar por el cuarto femicidio del año en Villa María y Villa Nueva… Por una problemática que no encuentra una respuesta desde las instituciones

Los participantes destacaron el “trabajo en equipo”

Investigadores y peritos especializados del Gabinete de Criminalística de la Policía Judicial, personal de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) de la fuerza de seguridad provincial y especialistas de la División Homicidios, todos de la ciudad de Córdoba, más efectivos de la División Investigaciones de la Departamental San Martín y agentes de la Departamental San Justo con asiento en San Francisco, intervinieron en el caso bajo las órdenes de la fiscal Silvia Maldonado, para dar con el paradero del sospechoso y proceder a su detención.

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