Deuda externa argentina: el siglo XIX y los antecedentes

Es más antigua, incluso, que nuestro país. Para encontrar las raíces de este hecho hay que remontarse a 1824

Bernardino Rivadavia fue quien gestionó el primer empréstito

Escribe Alfredo Koncurat
Especial para EL DIARIO

A lo largo de nuestra historia encontramos repetitivos y lamentables acontecimientos en torno a la deuda externa argentina, circunstancia que ha ido oprimiendo las perspectivas de desarrollo de nuestro país.

Sin lugar a dudas, el lastre de la deuda externa es uno de los factores condicionantes del crecimiento y evolución de la economía argentina de mayor importancia.

Hoy el tema es un ítem destacado en la agenda de nuestros legisladores, que lejos de consensuar un plan a futuro continúan priorizando sus urgencias sobre lo necesario e importante que requiere nuestra Patria.

Ignorar la historia nos condena a repetirla, el análisis y estudio de los acontecimientos históricos de nuestra Nación indudablemente deben servir para dotar de sabiduría a nuestro pueblo y poder construir un mejor proyecto futuro.

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La deuda externa nacional es incluso más antigua que nuestro país. El primer empréstito fue tomado antes de nuestra génesis. Después de la descolonización, el 17 de diciembre de 1824 las autoridades del Gobierno de Buenos Aires aprobaron un empréstito de un 1.000.000 de libras esterlinas.

El famoso empréstito de la Baring Brothers gestionado por el entonces ministro Bernardino Rivadavia debía de servir entre otras a dotar de un moderno puerto y aguas corrientes a Buenos Aires, a demás de consolidar la frontera con los indios fundando varios pueblos.

La deuda fue colocada en Londres al 70% de su valor, y como el prestamista comenzó reteniendo el servicio de dos anualidades, a Buenos Aires llego poco más de la mitad del empréstito acordado. Pero por si esto no bastase, la Baring Brothers no mandó oro, sino órdenes de pago contra comerciantes ingleses de Buenos Aires.

Como era previsible, a los dos años los servicios del empréstito dejaron de abonarse. El entonces gobernador Manuel Dorrego no cumplió con las obligaciones y Rosas, más tarde se lamentaba pero tampoco pagaba. Ante la presión de la Baring, Rosas encomendó 1843 al diplomático Manuel Insiarte que tantease la posibilidad de canjear la deuda por las Islas Malvinas (ya en poder de la corona Inglesa desde 1833).

Como era de esperar el gobierno Inglés desecha la oferta, Rosas cancela algunas mensualidades interrumpiendo los pagos en 1845 cuando se produce el bloqueo anglo-francés por el río Paraná.

Después de Caseros, el grupo Mitrista que pasa a controlar la provincia de Buenos Aires se preocupa por arreglar las cuentas: se envía a Norberto de la Riesta a Londres para la renegociación. De la Riesta reconoce una deuda en concepto de capital más intereses, más intereses de intereses, elevando la deuda a la módica suma de 2.618.000 libras.

Ya con la organización nacional, cuando el Mitrismo necesita financiación para Guerra de La Triple Alianza, envía nuevamente a de la Riesta a Londres en busca de nuevos fondos. Este obtiene allí un nuevo empréstito por 2.500.000 libras cuyos títulos se colocan en su mayor parte a 72,5% y que restado sus gastos y comisiones deja un remanente de 1.735.703 libras.

Al concluir la Presidencia de Mitre la deuda externa se haya cercana a los cinco millones de libras esterlinas.

Su sucesor, Domingo Sarmiento, también toma fondos externos; el fin seguiría siendo la estructuración del país. Sin embargo la facilidad de obtener crédito a bajo precio estímulo extraordinariamente el comercio y la especulación en todas las clases sociales, ocasionando una ficticia suba de precios. La especulación se dio principalmente sobre la propiedad raíz, el efecto ingreso de este auge ficticio llevo a un desmesurado aumento de las importaciones. Con un importante déficit de balanza de pagos, el oro comenzó a exportarse en marzo de 1873 cuando comenzó a hacerse sentir la crisis.

En 1874, al culminar el período presidencial de Sarmiento, puede estimarse que la deuda externa oscila alrededor de 14.500.000 de libras y el pago de los servicios anuales por amortización e intereses constituye ya un ítem importante en el presupuesto del Estado.

La crisis promovida por la gran abundancia de capitales introducidos al país por medio de empréstitos culmina en 1876 durante el Gobierno de Nicolás Avellaneda.

De esta forma, podemos observar que la toma de crédito para estimular el desarrollo económico del país se repite cíclicamente: “El desarrollo económico de la Argentina en el siglo XIX fue financiado con préstamos del mercado mundial de capitales”.

Ya durante el mandato de Roca, argentina en 1881 promulga importantes reformas monetarias a fin de remediar las repetitivas situaciones caóticas en que se había visto el circulante.

La principal medida fue la fijación de un nuevo peso oro. Argentina volvió así formalmente al patrón oro: “A fines de 1883, la argentina tenía por primera vez un sistema monetario practicable” 3.

Durante su mandato comienza un programa para colonizar nuevas tierras, expansión que requería el desarrollo económico; circunstancia tal que derivó en un desmesurado aumento de los préstamos.

Nuevamente el volumen de préstamos extranjeros con destino a la Argentina crecían desmesuradamente y ya en 1884 los pagos del servicio de la deuda alcanzaban 28 millones de pesos oro 5. Para el final del mandato de Roca, Argentina elevaba sus deudas externas a 38 millones de libras esterlinas.

Una nueva crisis provocada por un continuo déficit de balanza de pagos se precipito, llevando al país a un eventual abandono del patrón oro.

Después de esta breve crisis, el boom recomenzó con mayor intensidad trayendo consigo una nueva ola de empréstitos, situación tal que elevaba la carga de la deuda. En 1889 los intereses sobrepasan los nuevos empréstitos obligando al Gobierno confesar su insolvencia. Esta nueva y aguda crisis precipito la salida de Juárez Celman y hacia 1890 antes de asumir Carlos Pellegrini, las cargas anuales por pagos de servicios de la deuda habían crecido a 60 millones de pesos oro.

A pesar de la ascendente tendencia de los volúmenes de exportación durante los primeros años de la última década del siglo XIX durante las presidencias de Sáenz Peña y Uriburu la argentina no logró recuperarse por los decrecientes precios mundiales de los productos primarios, situación que se revertiría solo a fines de siglo. Con la recuperación de los precios mundiales de los productos primarios la Argentina tuvo una sucesión favorable de balanza de pagos, por tal motivo ve apreciar su moneda y decide retornar al patrón oro.

 

En resumen…

  • El empréstito se hizo por un valor nominal de £1.000.000 (equivalente a $ 5.000.000).
  • Se emitirían 2.000 bonds por valor de £500 cada uno, suscriptos por la provincia de Buenos Aires.
  • Se colocarían al público, por medio del agente autorizado, la Baring, al 85%, o sea que por cada bond de £ 500 se abonarían £ 425.
  • El Gobierno bonaerense recibiría el 70%, £700.000 ($3.500.000).
  • El interés sería del 6% anual sobre el capital nominal (£ 60.000).
  • Se establecía un fondo anual para amortización del capital del 0,5%, o sea de £ 5.000 ($ 25.000), la ducentésima parte de la deuda pactada, que debía enviarse a Londres en dos pagos anuales de £ 2.500, junto con cada remesa semestral de intereses.
  • El Gobierno provincial se hacía responsable con sus bienes, rentas y tierras públicas por el pago del capital nominal más sus intereses.

 


 

En cada entrega, el siguiente trabajo pretende realizar un análisis histórico descriptivo de la deuda externa argentina, y como está condicionado las posibilidades de desarrollo de nuestro país. Describiendo brevemente los antecedentes históricos del proceso de endeudamiento nacional, y analizando cómo ha afectado este proceso, por lo cual se describe las profundas consecuencias que siguen impactando en la realidad del país.

 

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