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Diez años de prisión para padre e hijo por abusar de una menor

Poco antes de que comenzara el juicio, Ramón Alvarez (a la izquierda) y su hijo César respondieron con estos gestos y expresiones sarcásticas al advertir que iban a ser fotografiados por la reportera gráfica de El Diario

A puertas cerradas – La Justicia villamariense dictó sentencia anoche, poco antes de las 21

Las penas recayeron en Ramón y César Alvarez, dos albañiles domiciliados en Villa Nueva que violaron a una niña de su entorno familiar en al menos cinco oportunidades. Los graves episodios ocurrieron en 2010, 2015 y 2017 en dos viviendas de la vecina ciudad

La jueza Eve Flores de Aiuto condenó anoche a un hombre y a su hijo, luego de hallarlos culpables de haber violado varias veces a una menor de su entorno familiar indirecto en 2010, 2015 y 2017, cuando la criatura tenía 5, 10 y 12 años, respectivamente.

Se trata de Ramón Ceferino (52) y César Gabriel Alvarez (26), quienes fueron declarados autores penalmente responsables de “abuso sexual con acceso carnal reiterado, gravemente ultrajante y agravado por la convivencia preexistente”, en concurso ideal con “corrupción de menores”, en cinco hechos independientes entre sí.

El fallo de la magistrada se conoció minutos antes de las 21, luego de una maratónica audiencia de debate que se realizó a puertas cerradas en el recinto que la Cámara del Crimen tiene en el quinto piso de los Tribunales locales.

El juicio comenzó a las 9.30 y la primera parte se extendió hasta las 14. Luego de un cuarto intermedio de tres horas, se reanudó a las 17 y concluyó con el dictado de la sentencia, exactamente a las 20.50.

Durante la jornada, el tribunal y las partes escucharon seis testimonios: declararon una docente que denunció los abusos ante la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), organismo que luego dio intervención a la Justicia; una tía de la víctima, un amigo y dos hijas adoptivas de Alvarez (p) y la psicóloga particular de la nena.

Como los hechos son de instancia privada, incluso cometidos en perjuicio de un menor de edad, no se permitió el acceso del público ni de los medios de prensa a la sala de audiencias y solo se abrieron las puertas cuando se dio lectura al veredicto.

César Alvarez se agachó para ocultar su rostro apenas vio a los fotógrafos, mientras su padre tenía la mirada clavada en el suelo y no lo advirtió

Siempre en octubre

No obstante, El Diario pudo saber que los abusos por los cuales fueron condenados padre e hijo se produjeron en fechas no precisadas con exactitud, pero durante octubre de 2010 (el primero de los hechos), el mismo mes de 2015 (otros tres) y octubre de 2017 (el quinto y último), en los domicilios particulares de padre e hijo.

A poco de comenzado el debate oral y tras la lectura de la pieza acusatoria, tanto Ramón como César se abstuvieron de declarar y solo se refirieron a los hechos cuando se les concedió la “última palabra”, poco antes de que la jueza dictara la sentencia. En esa instancia, los dos negaron terminantemente los hechos y se declararon inocentes.

Previamente, a la hora de los alegatos, el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, mantuvo la acusación original, elaborada por el fiscal que instruyó la causa, René Bosio, y solicitó penas de 10 años de prisión de cumplimiento efectivo para ambos convictos.

A su turno, el abogado defensor Sebastián Elía pidió la nulidad de todo lo actuado invocando “cuestiones procesales” y reclamó la absolución de sus clientes. Cabe señalar que el letrado villamariense se hizo cargo de la causa cuando ya había sido elevada a juicio y no tuvo posibilidad de proponer un perito de control para evaluar las pericias psicológicas realizadas a la víctima.

Durante la investigación del caso, la menor declaró en Cámara Gesell y ratificó lo que poco antes le había contado a su maestra, pero tiempo después se retractó y negó que los Alvarez hubieran abusado de ella.

Sin embargo, las pruebas colectadas en el expediente (sobre todo las pericias y los informes psicológicos) complicaron la situación procesal de los dos sujetos y convencieron tanto al fiscal Márquez como a la jueza Flores de la culpabilidad de padre e hijo en los hechos.

 

Otros detalles

Ramón Alvarez, alias “Pipi”, se domicilia en cortada 4 de Septiembre 1219 de Villa Nueva, mientras que su hijo César, apodado “Chulín”, está radicado en Lima y 25 de Mayo, también en la vecina ciudad. Los dos están detenidos desde fines de octubre de 2017.

Según la investigación del fiscal Bosio, el primero de los abusos fue cometido en la casa de Alvarez hijo, cuando la criatura tenía apenas 5 años. En tanto, en octubre de 2015 fue sometida en tres oportunidades por Alvarez padre en su vivienda particular (para entonces la niña tenía 10 años), mientras que el último hecho fue perpetrado en el mismo mes de 2017, cuando la víctima tenía 12 años.

Actualmente la menor tiene 13 años y está próxima a cumplir los 14.

 

El dato

Los hechos por los cuales fueron condenados “Pipi” y “Chulín” Alvarez se produjeron en 2010, 2015 y 2017, siempre en el mes de octubre, en sus domicilios particulares. El padre fue hallado culpable de tres violaciones y su hijo de dos, según las pruebas colectadas en el expediente.

 

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