El Diario del centro del país

Dogging en la costa

Cada vez se ve más seguido en la costanera la pareja humano-perro corriendo a buen ritmo. Para algunos es bueno, para otros malo. Qué hay que tener en cuenta

En la costanera se ve más seguido: una persona y su perro trotan a buen ritmo, de un lado a otro. Van unidos por la pasión del deporte.

Su nombre es dogging -combinación de dog (perro) y jogging (correr a larga distancia)-, una parte de los deportes clásicos como la caminata rápida junto al can.

Muchos saben cómo hacerlo y es una modalidad tradicional prácticamente en Villa María.

“Si no vengo con mi perro a correr, al menos dos veces por semana, me siento mal”, expresa María Elena, una vecina que practica el dogging en la ciudad.

Claro que hay que tener algunas cosas en cuenta para llevarlo a cabo.

En principio, no hay que hacer deportes con cachorros o perros muy jóvenes. Los huesos y articulaciones de los cachorros aún están en crecimiento y no son lo suficientemente estables como para hacer deportes.

En el caso de los perros pequeños, esto lleva alrededor de un año. Los perros más grandes apenas alcanzan su desarrollo total a los tres años.

También hay que estar atento a no sobrecargar a perros ya mayores o con enfermedades crónicas. Ante la duda, lo mejor es consultar con el veterinario, que le puede hacer al perro un chequeo médico para descartar, por ejemplo, enfermedades cardiovasculares.

El veterinario también debe dar algunos consejos sobre cuál es la mejor actividad física para el animal. Además, sabe qué problemas de salud pueden sufrir determinadas razas.

Los pug y otras razas con la trompa corta suelen respirar mal, por ejemplo. Las razas grandes y pesadas, por otro lado, no son aptas para deportes en los que tienen que saltar mucho porque eso perjudica rápidamente sus articulaciones.

Para elegir bien el deporte, el dueño debería tener en cuenta el carácter del perro, es decir, analizar bien qué tipo de can es. Para los perros de caza lo mejor es un deporte en el que puedan usar su nariz, como, por ejemplo, el mantrailing, en el que los perros deben buscar personas.

Los veterinarios recomiendan actividades en las que los perros puedan moverse de manera pareja, como salir a caminar o andar en bicicleta. Lo ideal es que el perro pueda moverse sin correa. Otra condición importante es que pueda hacer caso correctamente en cualquier situación.

Si se va a andar en bicicleta con el perro atado a una correa, lo mejor es comprarse un accesorio especial que permite que el animal mantenga una distancia óptima con la bicicleta. También se recomienda la natación porque es un deporte que no afecta a las articulaciones. Deportes como el frisbee, en los que el perro tiene que saltar y girar con su cuerpo, pueden afectar la columna vertebral del animal.

Más allá de la salud, también es importante que el perro y el dueño se diviertan haciendo deportes juntos. A la hora de elegir un deporte, la máxima es que puede ser nada que perjudique la salud del animal. También es importante tener en cuenta el clima a la hora de elegir un deporte y no hacer actividades con el perro al aire libre en medio del calor agobiante del verano.

Por otra parte, hay que observar si el perro disfruta del deporte y, en caso contrario, no obligarlo a ejercitar. Es fácil detectar si el animal la está pasando bien observando su comportamiento y lenguaje corporal.

Se puede evidenciar cuando el animal tiene dolor muscular si después de hacer deporte no quiere levantarse por un rato. Si se ha exagerado con el ejercicio, hay que tener más cuidado la próxima vez.

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