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Dos condenas de prisión efectiva y una en suspenso en tres juicios

Matías Ñáñez recibió una pena de cinco años de prisión por un asalto cometido el 21 de julio del año pasado. Cuando escapaba se le cayó el celular y una foto propia que había colocado como fondo de pantalla lo terminó “delatando”

Procesos abreviados en la Cámara del Crimen de Villa María

Matías Ñáñez recibió una pena de cinco años de cárcel por un asalto con arma blanca, mientras que a Javier Rodríguez le impusieron tres años y cuatro meses por numerosos delitos. En tanto, Juan Quinteros pudo recuperar la libertad

Un joven villamariense fue condenado ayer a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo luego que confesara haber perpetrado un asalto callejero con un cuchillo, en el marco de un juicio oral y público realizado en la Cámara del Crimen de esta ciudad.

Se trata de Matías Daniel Ñáñez (23), quien fue declarado coautor penalmente responsable de “robo calificado por el uso de arma blanca” y “violación de domicilio”, a raíz de un atraco cometido junto a un cómplice -que nunca fue identificado- a mediados de julio del año pasado.

En tanto, un albañil domiciliado en barrio Industrial recibió una pena de tres años y cuatro meses de prisión efectiva, con declaración de reincidencia, por una serie de delitos contra la propiedad, uno de los cuales lo llevó a cabo en compañía de un menor.

Orlando Javier Rodríguez (31), alias “Tortuga”, fue hallado culpable de “tentativa de robo”, “amenazas calificadas reiteradas”, “daño reiterado”, “agresión con arma”, “lesiones leves”, “encubrimiento”, “violación de domicilio”, “robo agravado por la participación de un menor” y “robo calificado por uso de arma impropia, en grado de tentativa”.

En el tercer juicio de la jornada, el panadero Juan Pablo Quinteros (27) fue sentenciado a dos años de prisión de ejecución condicional -es decir, en suspenso- por hechos de violencia de género en perjuicio de su expareja y pudo recuperar la libertad luego de pasar cuatro meses entre rejas.

Las tres audiencias de debate se realizaron bajo la modalidad de trámite abreviado ya que todos los imputados admitieron su responsabilidad en los hechos que se les atribuían, lo que derivó en penas previamente pactadas por la Fiscalía y la Defensa.

 

Lo “delató” el celular

La condena más alta recayó en Matías Ñáñez, quien admitió haber protagonizado un asalto en horas de la madrugada del 21 de julio de 2018 en la vía pública cuando, empuñando un cuchillo y acompañado por otro sujeto, le sustrajo 600 pesos en efectivo, el celular y una mochila a Fernando Maineri, quien regresaba caminando a su domicilio.

Los jóvenes delincuentes escaparon a bordo de la bicicleta en que se conducían, al tiempo que la víctima se subió a un remís que pasaba por el lugar y los persiguió algunas cuadras.

Cuando Ñáñez y su cómplice se percataron que el hombre al que acababan de asaltar iba tras sus pasos, aceleraron la marcha y lograron darse a la fuga sin ser alcanzados, pero a uno de ellos se le cayó su propio teléfono en la calle.

Maineri advirtió ese hecho, levantó el celular y lo entregó a los efectivos policiales que llegaron poco después. Lo curioso del caso es que gracias a la foto que el ladrón había colocado como fondo de pantalla en el dispositivo, personal de la División Investigaciones logró identificarlo y detenerlo cinco días más tarde en una vivienda de barrio San Martín.

Cuando los uniformados llegaron a su domicilio para concretar el allanamiento, Ñáñez ingresó ilegalmente a la casa de una vecina y se escondió debajo de la cama matrimonial, donde finalmente fue atrapado.

La audiencia de debate fue presidida por el camarista Félix Martínez y contó con la participación del fiscal Francisco Márquez y de la defensora oficial Silvina Muñoz.

Orlando “Tortuga” Rodríguez recibió una pena de tres años y cuatro meses de prisión, con declaración de reincidencia

Convicto reincidente

En tanto, en otro de los juicios sustanciados en la víspera, Javier Rodríguez se declaró culpable de los numerosos delitos que se le atribuían, perpetrados entre mediados de diciembre de 2013 y el 24 de agosto de 2017, fecha en la que fue detenido en flagrancia cuando intentaba robar unos cables en el predio ferroviario ubicado en la zona de barrio Las Playas.

Rodríguez, quien durante el juicio admitió ser adicto a las drogas y al alcohol, registra como antecedente una condena de cinco años de prisión impuesta por la Justicia local el 10 de diciembre de 2009 por dos asaltos a mano armada y otros delitos contra la propiedad, motivo por el cual fue declarado reincidente y no podrá acceder al beneficio de la “libertad condicional”.

Uno de los atracos que cometió “Tortuga” lo hizo en compañía de Michael Colazo (19), quien ayer también debió sentarse en el banquillo de los acusados a pesar de que al momento del hecho tenía 17 años.

En efecto, como Colazo era menor de edad, no se le pudo imponer sanción penal, aunque igualmente se lo declaró coautor de “robo agravado” por haber sustraído -junto a Rodríguez- la batería de una locomotora del ferrocarril Nuevo Central Argentino.

Previo a las deliberaciones, el fiscal Márquez y el abogado defensor del convicto reincidente, Luis Caronni, habían acordado la pena que iban a solicitar en sus respectivos alegatos si Rodríguez se declaraba culpable de todos los hechos, lo que finalmente ocurrió.

Del mismo modo que en el juicio anterior, la audiencia fue presidida por el camarista Félix Martínez.

 

Panadero irascible

En el tercer juicio de la jornada, Juan Pablo Quinteros recibió una condena de dos años de prisión en suspenso luego de confesar los hechos de “lesiones leves calificadas reiteradas” y “desobediencia a la autoridad” cometidos en perjuicio de su exconcubina, Yanina Soledad Ortega.

Quinteros recuperó la libertad ni bien concluyó la audiencia de debate, aunque previamente la jueza Eve Flores le impuso una serie de reglas de conducta que deberá cumplir sin excepción si no quiere volver a la cárcel.

El joven panadero local fue detenido el 21 de noviembre pasado, poco después de hacerse presente en el domicilio de la mujer, en pleno centro de la ciudad, incumpliendo así una orden dictada por la Justicia que le impedía acercarse a ella.

Previo a ese incidente, Quinteros lesionó a Ortega en dos ocasiones (la mordió en una mano y en la muñeca izquierda), hechos que derivaron en sendas denuncias y en la posterior restricción judicial.

Además de la magistrada, intervinieron en el debate oral el fiscal Correccional, Horacio Vázquez, y el abogado Martín Mattea, quienes previo a la audiencia habían acordado la pena que iban a requerir en sus conclusiones y que le permitiría recuperar la libertad al irascible sujeto.

 

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