Ecuador, a salvo de la tragedia

Rubén Rüedi, a cargo de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Justicialista de Villa María, se refirió a la segunda vuelta de Ecuador, que se desarrolló el pasado domingo 2 de abril. A través de una opinión enviada a nuestra Redacción, Rüedi destacó el triunfo de Lenín Moreno, que lo convirtió en el sucesor del presidente Rafael Correa.

“El pueblo de Ecuador miró hacia la Argentina y supo entender de qué se trataba lo que le ofrecía el candidato de la oposición, que no era otra cosa que el regreso a los 90, ya que el potentado ‘empresario’ de oscuros antecedentes Guillermo Lasso representaba la reivindicación de las políticas económicas y sociales que en los 90 generaron el estallido de 1999.

Ecuador vio en este personaje el reflejo de Mauricio Macri y Michel Temer y avizoró lo que se venía si no tomaba recaudos.

El recaudo fue votar al candidato del proyecto nacional y popular que, conducido por Rafael Correa, había otorgado derechos y dignidad a un pueblo que históricamente vivió sumido en la pobreza. Una Nación víctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas que la saqueaban impunemente y ahora pretendían sumarse a los Gobiernos colonialistas de Brasil y Argentina para hacerse de las reservas petroleras de Ecuador, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y sumarse como simples lacayos a la estrategia guerrerista del imperio que devasta al mundo tras los recursos naturales, como lo es el viscoso líquido que también guarda Venezuela en gigantescas reservas bajo su tierra y su mar. No es la democracia el tema. Eso es otra cosa.

El personaje neoliberal ecuatoriano, emparentado en modos y aviesas intenciones con el presidente argentino, ya había anunciado que ampliaría los márgenes de autonomía de las fuerzas del mercado, reduciría el gasto público, privatizaría la Salud y la Educación y pondría fin al supuesto ‘populismo económico’. La política social sería recortada. Sin decir cómo, Lasso aseguraba que crearía un millón de nuevos empleos en cuatro años (¿pobreza cero?). Declaró que cerraría la sede de la Unasur, continuando con las intenciones de evitar toda unidad de la América Latina, tal cual lo vienen haciendo los agentes del imperio que gobiernan Brasil, Paraguay y Argentina.

En adulador gesto hacia los Estados Unidos y los ocupantes de Malvinas, anunció que entregaría a Julián Assange, exiliado en la Embajada ecuatoriana en Londres, a las autoridades británicas y se alejaría de todos los acuerdos y organismos regionales como la Unasur, la CELAC y el ALBA.

Pero el pueblo de Ecuador decidió no dar un paso atrás y la América morena se salvó de lo que hubiera sido una tragedia política y social: otro gobierno de derecha al servicio del poder económico mundial, destruyendo los derechos fundamentales de los pueblos.

El año que viene nos espera Brasil. La esperanza está en plenitud”, concluyó Rüedi.

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