Edificios patrimoniales: la antigua Usina Eléctrica

Escribe Sebastián Borghi (*)
Especial para EL DIARIO

Transitando por la calle Amadeo Sabattini, cuando la avenida se convierte en arteria de un sentido, como quien va hacia el bulevar Vélez Sarsfield, se erige una llamativa construcción de ladrillo visto que impacta por sus dimensiones, sus ventanales amplios y un monograma con las iniciales CAAE en la fachada. Se trata del edificio de la antigua “Usina Eléctrica de la Compañía Anglo Argentina de Electricidad”.

La entidad había adquirido en el año 1913 -de los señores Bermúdez y Figueroa, que fueron los que implantaron la usina en Villa María- las entonces “precarias” instalaciones que con el paso del tiempo fueron mejorando, sustituyendo la explotación a vapor por el sistema a combustible interno, tipo Diésel.

Según una publicación del año 1927 del diario Los Principios, editado en la capital provincial, la Compañía Anglo Argentina de Electricidad era la que proveía a la ciudad de la fuerza motriz y energía eléctrica, como así también era concesionaria del alumbrado público y particular.

Tras su llegada se vio incrementada la potencia generadora con tres motores marca “Linke Hoffmann”, uno de 350 HP y dos de 500 HP. A partir de esa implementación, la corriente eléctrica abasteció las 24 hs, extendiéndose, de manera parcial, dentro de los cuatro bulevares.

Había focos de alumbrado en el microcentro y hasta las primeras cuadras de calle Salta, próximas a las vías ferroviarias. Incluía la calle Corrientes (hasta el puente) y se extendían, en parte, por calles Belgrano, Mendoza y bulevar España.

El servicio poseía algunas deficiencias, con cortes periódicos en algunos sectores o intersecciones, lo que provocaba constantes reclamos y la necesidad de un encargado de vigilancia nocturna con el fin de solicitar rebajas y descuentos en las facturas de la empresa. El 21 de julio de 1914 se instaló, con esa finalidad, una oficina de control.

En el año 1918 el aspecto de la ciudad sufrió una transformación interesante al cambiarse las voluminosas lámparas de arco voltaico por las modernas lámparas incandescentes. Dos años después, el alumbrado público contaba con un total de 100 focos. Las postales de época dan testimonio de ello.

Según los planos que hay en el Archivo Histórico Municipal, la usina eléctrica de calle Amadeo Sabattini fue proyectada en el año 1924. En la fachada del inmueble se puede apreciar que la edificación estuvo a cargo del constructor Eduardo Turri.

El arquitecto Carlos Pajón, en un trabajo realizado en el año 2000, advirtió la influencia europea en la arquitectura de Villa María. Precisó el estilo de esta edificación como “modernista industrial” e incluyó, dentro de esta categoría, a otras dos construcciones también ubicadas en inmediaciones a las vías del ferrocarril (entre calles San Juan y bulevar Vélez Sarsfield): el Molino “Fénix” y la cervecería “Río Segundo”.

Al respecto, agregó: “…muestran sus elevados volúmenes de ladrillo sin revocar, coronados por techos de chapas de zinc, pero no dejan de aportar fachadas interesantes con ventanas de arco y algunas fajas revocadas con detalles de gusto modernista”.

“Modernismo industrial”

A mediados del siglo XVIII y hasta principios del XX se produjo en Europa el fenómeno conocido como Revolución Industrial, que constituyó el cambio fundamental hacia la edad moderna y contemporánea en lo que se refiere a los modelos de producción económica, que conllevaron también drásticos cambios en la sociedad,  la cultura y el paisaje: las ciudades se llenaron de naves de ladrillo y altas chimeneas.

Como expresión arquitectónica, el modernismo es una corriente esencialmente decorativa, aunque dotada de soluciones arquitectónicas originales. La arquitectura de la ingeniería del siglo XIX estaba ampliamente basada en el desarrollo del hierro, primero como hierro fundido, después como hierro forjado, más tarde como acero. Pero posteriormente fue incorporando nuevos elementos, como el hormigón armado.

Impregnada de los gustos estéticos de esa época, esa arquitectura industrial también evolucionó incorporando los criterios ornamentales de la corriente modernista, al igual que ocurriera en el caso de la arquitectura residencial. El origen de este tipo de arquitectura se localiza en Bélgica, donde nace bajo en nombre de Art Noveau.

En Hispanoamérica, como en Francia y España, también se lo denominó de esa manera.

 

Ventanas geminadas en la Antigua Usina Eléctrica

Eclecticismo

Otros profesionales no son tan taxativos en cuanto a la definición de los estilos arquitectónicos locales. Consideran que las edificaciones combinan distintos sistemas constructivos y adoptan elementos decorativos de origen diverso.

En ese sentido, por ejemplo, en la fachada de la antigua usina se destacan las ventanas geminadas  (o gemelas), compuestas de dos arcos idénticos enlazados por un pilar denominado parteluz. Este tipo de ventanas es frecuente en la arquitectura medieval, especialmente en las construcciones góticas y en las de tipo mudéjar, ambas recuperadas posteriormente a principios del siglo XX durante el período eclecticista o historicista con el resurgir de los neos (neo-gótico, neo-mudéjar, neo-clásico, etcétera).

Otras edificaciones de interés patrimonial recrean este tipo de ventanas. Tales son el caso de la Casa Juan Santiago Aime (estilo: neo-plateresco) ubicada en calle Tucumán 466 o el chalet “Morisco” que perteneció a la familia de Bautista Fiorano y se ubica en bulevar Alvear 325.

 

En esta fotografía tomada desde un acceso, se puede apreciar el Molino “Fénix” de fondo, otra construcción del mismo estilo arquitectónico

Fin de un ciclo

A mediados de la década del 30, la Compañía Anglo Argentina de Electricidad transfiere todos los servicios a la Compañía Argentina de Electricidad SA (CCAE) que, a poco de funcionar, inauguró la planta en Las Playas, generadora de corriente alternada, que contaba con dos motores alemanes diésel Krupp, de 4500 HP cada uno, a dos tiempos y ocho cilindros que accionaban a dos alternadores de 3.144 KW, 50 ciclos y 13.800 voltios. De esta manera, se comenzó a suministrar corriente alternada de 220/380 voltios y se alimentaban usinas subsidiarias de varias localidades.

Hacia el año 1951, la maquinaria del edificio de la calle A. Sabattini, donde actualmente funciona la guardia de EPEC,  fue retirada. Parte del inmueble se utiliza como depósito para la sección almacenes.

(*) Miembro de la Dirección de Patrimonio Histórico de Villa María

 

Fuentes consultadas

1.- Archivo Histórico Municipal (Bv. Cárcano esquina Av. Dante Alighieri).

2.- Calvo, Bernardino, “Historia Popular de Villa María y sus barrios”, Tomo II. Año 1989. Poder Legislativo de Córdoba, Cámara de Senadores. Argentina

3.- 1º Congreso de Historia. Junta Municipal de Historia de Villa María. Año 2000. Argentina.

4.- Benítez, Julio, “Tiempos viejos: ¿Te acordás hermano?”,1ª edición. Año 2011. Eduvim, Argentina.

5.- https://arquiterrassa.wordpress.com/modernismoindustrial

 

Print Friendly, PDF & Email
Facebooktwittergoogle_plusFacebooktwittergoogle_plus