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El Club Central Argentino cumple un siglo de vida

El frente de la entidad de avenida Naciones Unidas, con su gimnasio. A la par se están construyendo la nueva Secretaría

“Los rojos de avenida costanera”, “los rusos”, el “Expreso Rojo”, todos estos motes fue acumulando a lo largo de un siglo de vida. La entidad villamariense cumple hoy cien años desde su formación el 2 de diciembre de 1918

Escribe Gustavo Ferradans

Una imagen de la copia de la primera Acta donde se conforma la nueva entidad, el 2 de diciembre de 1918

Hace un siglo atrás, allá por 1918, un año que quedó marcado en la historia de la provincia cuando un grupo de jóvenes rebeldes impulsaron la Reforma Universitaria; surgió en nuestra ciudad una de las entidades deportivas más simbólicas de estas tierras.

Hacía poco tiempo la ciudad había conmemorado los 51 años de su fundación, cuando otro grupo de jóvenes rebeldes empleados del ferrocarril, fundaban el Club Atlético Ferroviario, casi siguiendo la tradición de numerosas instituciones de todo el país, que surgieron a la par de los trabajadores del ferrocarril.

Una huelga ferroviaria, originó que posturas diferentes entre los trabajadores, muchos nucleados en el Club Unión Central (fundado en 1908) y decidieron separarse y formar una nueva entidad.

La pileta del Central Argentino es un ícono de la vida villamariense, con su tobogán y trampolín, el más alto de la ciudad

Aquella población comenzaba a crecer, y sumaba una nueva entidad. Aquel Club Atlético Ferroviario, mutaría su nombre con el tiempo. Primero se denominaría Club Atlético Central Argentino (en homenaje al nombre del ferrocarril), pero las bromas por su sigla (CACA), rápidamente motivó a modificarlo por el de Club Deportivo Central Argentino, nombre establecido en una asamblea el 25 de enero de 1924.

 

El origen

Un documento aportado por el mismo club a El Diario, muestra la copia fiel de la primera Acta de la entidad, que cuenta que aquel día 2 de diciembre, pasadas las 6 de la tarde se reunieron un grupo de personas para formar la comisión provisoria y en votación unánime fueron designados los señores: Saturnino H. Ochoa, Victorino B. Pizzo; Ernesto A. Carranza, M. Díaz, Aureliano López, Gervasio Quevedo, Blas Bove, Florencio Pedernera, José Pérez y Santiago Perrone.

Además se nombra una comisión para elaborar los estatutos. Cuenta aquel documento que se le solicitó a la Federación Ferroviaria, un anticipo de 30 pesos, para los primeros gastos que origine la conformación de la nueva entidad.

También se decidió que los colores de la entidad sería con camiseta roja y vivos blancos, que perduraron en el tiempo.

Por el club, a lo largo del tiempo pasaron actividades sociales, culturales y deportivas. Eran tradicionales las reuniones con la presencias de diferentes orquestas.

 

Un momento difícil

La entidad ocupó diferentes espacios hasta que compró los terrenos de su actual emplazamiento, cuando todavía no estaba definida la actual costanera local, a partir de la famosa rifa que realizaba durante muchos años.

Cuando no salían los premios era todo ganancia, pero un par de años hubo ganadores y hubo mucha pérdida. Eso provocó una gran deuda y estuvo en bancarrota.

En 1977-1978, llega a la presidencia Arturo Moroni y generó un gran cambio para torcer la suerte del club.

“El Club estaba en bancarrota y se buscó una serie de empresarios para que pusieran avales. Si bien fue un gobierno de transición logramos salvar al club, primero hicimos un loteo en parte del terreno que contaba la entidad, mudamos la cancha, concesionamos él salón de la cúpula que luego se convirtió en una confitería como lo fue Kabranca. Al final pudimos salvar al club y también a los empresarios que pusieron los avales”, cuenta el conocido médico local.

Las actividades

También fue sumando actividades y con el tiempo, el club fue sumando disciplinas, y en casi todas ellas contó con equipos federados, como fútbol (por donde pasaron inolvidables jugadores, entre otros el Gitano Juárez, baby fútbol, básquet, handball (a nivel local tuvo el primer equipo de varones que participó de los torneos de la federación cordobesa), pelota paleta, natación, karate (el recordado José Caminos a poco de llegar a la ciudad estuvo en el club, siendo la segunda sede de su escuela), Judo, entre otros deportes. Hoy en la entidad solamente se practica básquet, participando sus equipos de los torneos de la Asociación de Básquetbol de Villa María, del Regional Interasociativo y en algunas ocasiones de las ligas cordobesas en diferentes categorías, que organiza la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba.

Fueron varios los presidentes que marcaron huella a lo largo de su historia, pero sin dudas, muchos socios y simpatizantes del club coinciden en nombrar a Roberto Pérez, como uno de sus principales impulsores.

 

Los apodos

Algo particular ocurre con los apodos que cosechó a lo largo de un siglo Central Argentino. Además del “rojo de avenida costanera”, cosechado más recientemente en el tiempo, la entidad villamariense era conocida como “los rusos”, por contar entre sus socios a varias familias y presidentes de origen judío, entre otros Traktman, además de León y Salomón Gornitz.

Otro que es muy utilizado es el del “Expreso Rojo”, expresión que simboliza la máquina ferroviaria de sus orígenes y el color de su camiseta.

El fútbol

Aunque en estos años, el fútbol ya no se practica en la entidad, Central Argentino mantiene su cancha en el barrio Mariano Moreno, que es utilizada actualmente por Unión Central.

Fue uno de los clubes pioneros en la Asociación Villamariense de Fútbol, y a lo largo de su presencia en los torneos oficiales, logró seis títulos: 1924, 1935, 1954, 1963, 1964 y 1971 (con Alassia, Toledo y Martínez entre otros jugadores).

 

Surgieron del club y trascendieron el país

Miguel Angel Ludueña (imagen capturada de Internet)

Ludueña y Jaskowsky, dos símbolos

A lo largo de su historia fueron muchos los deportistas que pasaron por la entidad y que quedaron en el recuerdo de sus simpatizantes y también de la ciudad.

Pero sin lugar a dudas, a la hora de señalar a dos deportistas que trascendieron el deporte local y que luego pasaron a competir a otro nivel, jugando en las principales competencias de sus respectivas disciplinas.

Ottón Jaskowsky

Se trata del exfutbolista Miguel “el Negro” Ludueña, que tras surgir de Central Argentino, pasó por Alumni y Alem, por Belgrano y Talleres de Córdoba y por Racing e Independiente de Avellaneda (fue campeón con ambos), convirtiéndose en un caso muy curioso del fútbol local, ya que vistió la camiseta de clubes considerados adversarios históricos en la ciudad, en la provincia y en el país. También integró el seleccionado argentino en una ocasión, cuando la dirigía Alfio “Coco” Basile, en 1991, enfrentando a Brasil en un recordado empate en 3 goles.

Otro ícono del club es Ottón Jaskowsky. El “Oso” como lo llaman en el mundo del básquet también es un caso particular. Era jugador de fútbol pero un día pasó, Julio Liendo lo invitó a jugar al básquetbol y no abandonó más la actividad. En 1985 jugó la primera Liga Nacional, a tal punto que en la llamada “Liga de transición”, un año antes, marcó un hecho histórico, al ser parte del salto inicial del partido inaugural, entre su Club Pacífico de Bahía Blanca vs. Ferro Carril Oeste.

Apenas jugó un año en Central Argentino porque enseguida emigró, lo particular de su caso es que en 2018, retornó al club para ser el entrenador de los equipos de básquetbol.

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