El convenio colectivo: un debate abierto

El secretario General de ATILRA Villa María analizó el presente de los trabajadores lácteos. Uno de los temas que preocupa es la discusión por el convenio colectivo, que desde el gobierno y algunos sectores de la industria pretenden cerrar cercenando derechos

Hay dos temas centrales en la agenda de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra): la apertura de la discusión por el convenio colectivo y la demora en la negociación por el aumento salarial. Ambos, atravesados por la crisis de SanCor.

“Nosotros firmamos el acuerdo para discutir el convenio, porque así podíamos destrabar el aporte que el Gobierno le daría a SanCor. Fue a pedido del Gobierno y, si bien nosotros creemos importante discutir el convenio porque tiene 29 años y hay que introducir temas nuevos, como los que genera la tecnología que ya tienen muchas empresas, lo que no queremos es que nos quiten derechos”, dijo Pedro Fernández a EL DIARIO.

Precisamente, el interés de la contraparte en la negociación por el nuevo acuerdo pasa por disminuir el porcentaje que se paga al trabajador por año de antigüedad, reducir al 100% las horas trabajadas en fines de semana (actualmente se pagan al 150%), bajar el presentismo y achicar los plazos que tienen los lácteos para faltar en casos de enfermedad. “Nuestros compañeros tienen enfermedades laborales como consecuencia de la fuerza que se hace en las plantas. Por eso, tenemos derecho a dos años de rehabilitación con goce de sueldo. Lo quieren bajar a uno”, planteó Fernández.

Sobre el particular, el dirigente de Atilra Villa María dijo que quería “dejar muy claro”, que “sobran los ejemplos de que las empresas no se funden por pagar sueldos”.

“Tenemos fábricas que empezaron con 10 a 12 empleados procesando de 10 a 12 mil litros de leche y hoy han crecido, sin dejar de pagar aportes ni sueldos. Se han tecnificado, son eficientes y el único secreto es que son las fábricas que están bien administradas y que se sostienen aun en épocas de crisis”, dijo.

“En el caso de SanCor, muchos quieren hacer creer que la caída se debe a los sueldos y eso es una falacia. SanCor tuvo malos manejos y ahí tiene el problema”, agregó.

De todas maneras, dijo que el gremio colaboró para que se siguiera aportando a la empresa cooperativa “porque en la historia de la lechería SanCor tuvo un rol de equilibrador, tanto en lo que hace al pago de los trabajadores como al precio de la leche y a la relación con los productores primarios. Es una empresa argentina que ojalá se recupere, más aun en un contexto en donde se multiplican las multinacionales. Es una empresa que está muy vinculada a la vida de los pueblos del interior de Córdoba y Santa Fe”.

Volviendo a la discusión del convenio, Fernández informó que hace tres meses que están en debate y que a la llegada de un acuerdo está atada la negociación salarial. “Nuestro acuerdo terminó el último día de abril y estando en septiembre aún no podemos hablar de aumento. Si no conseguimos un incremento acorde al ritmo de la inflación, vamos a estar perdiendo, en términos reales, un 25% de nuestro salario. Es por eso que estamos preocupados, resistiendo y en permanentes gestiones”.

“Queremos recordar que así como el empleado necesita del capital que aporta la empresa, la empresa necesita de la mano de obra. Por pagar esa mano de obra nadie se funde”, expresó.

 

En Villa María

Al referirse específicamente a la Seccional Villa María, señaló que en la región en la que tiene cobertura el gremio lácteo hay alrededor de 1.750 empleados, la mayoría afiliados al sindicato.

“Hay que señalar que acá los puestos de trabajo se sostienen”, dijo.

Comparó el número de hoy con los afiliados que tenían en el año 2000. “En esa época, tras sufrir la década del 90, donde se perdieron muchas fuentes de empleo, teníamos 958 afiliados. Hoy, prácticamente se duplicó”, expresó.

 

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