Recorridos Virtuales / Estancia Jesuítica La Candelaria

Otra reliquia para “visitar” desde casa

El Diario Viajero continúa brindando herramientas para “viajar” sin movernos del hogar. En este caso, y con la ayuda de la tecnología, a través de un tour virtual por una verdadera joya histórica y arquitectónica de Córdoba
domingo, 5 de abril de 2020 · 08:00

Escribe: Pepo Garay
ESPECIAL PARA EL DIARIO

En el marco de la cuarentena general obligatoria, desde El Diario Viajero continuamos ofreciéndoles a nuestros lectores propuestas para descubrir lugares de forma virtual. Esto es, a través de plataformas que permiten “visitar” distintos sitios de interés (las comillas nunca estuvieron mejor empleadas) con la ayuda de la tecnología.

En este caso, ahondaremos en un sitio muy especial de la geografía cordobesa: la Estancia La Candelaria. El menos concurrido de los cinco emprendimientos rurales levantados por la Compañía de Jesús en tierras mediterráneas (acaso por lo alejado que está de los centros urbanos), y que junto con sus cuatro cofrades y la Manzana Jesuítica (Córdoba capital), ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

A través del sitio web www.lacandelaria.com.ar, el usuario puede recorrer las múltiples virtudes de esta verdadera joya histórica y arquitectónica, mediante el uso de recursos varios, entre los que destaca fundamentalmente un “Paseo en 3D” muy bien logrado.

 

Características principales del lugar

Nacida en el año 1683, la Estancia La Candelaria sienta domicilio a 1.200 metros sobre el nivel del mar, unos 55 kilómetros al oeste de La Falda, por camino de tierra (270 desde Villa María, por asfalto hasta La Falda). Perdida entre los paisajes de roca y pastizal de pampa de altura, al norte de las Sierras Grandes, el complejo bien combina con esas postales de soledades y redención.

Lo mejor de la Estancia descansa en el inmueble central. Allí el pasado revive en cada paso, en el acceso al patio, las habitaciones de los religiosos, y las ruinas de las rancherías (otrora hogar de los esclavos) y del tajamar, el molino y las acequias, y la capilla.

El templo es el emblema máximo de La Candelaria. Tan entrañable con sus pintas coloniales, sus muros estoicos, el campanario “triple”, su característica puerta de arco hundido y los tejados haciendo juego. En el interior sobresale el aura religiosa que ofrece pinturas y demás objetos venerables, distribuidos en la base principal, altar, sagrario y sacristías.

 

Antiguo centro productivo

Este tesoro de nuestra Córdoba, llegó a abarcar dominios equivalentes a más de 300 mil hectáreas. Se lo imagina el “turista virtual” en el recorrido que hace pantalla mediante (de su computadora, tablet o celular). Allá cree ver a los frailes, acá a los esclavos. Más adelante a algunos baqueanos y, por supuesto, miles de mulas, vacas, ovejas, caballos y cabras. A los corrales (aún se pueden contemplar los restos) se sumaban extensas plantaciones de frutales y hortalizas.

Llegados a este punto, hará falta aclarar que La Candelaria fue a lo largo de varias décadas (y hasta le expulsión de los jesuitas, allá en el meridiano del siglo XVIII) un referente de la ganadería, sobre todo de la cría de mulas (la mayor parte de ellas adquiridas por comerciantes y militares que transitaban los caminos que llevaban al Alto Perú).

Tour virtual a través de www.lacandelaria.com.ar

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