El Diario del centro del país

El Inescer montó una Biblioteca Libre en un comedor infantil

El comedor, de reciente formación, está ubicado en Salta y Seydell y recibe a cerca de 35 niños desde hace varias semanas

PROYECTO de la carrera de Bibliotecología del establecimiento terciario

El viernes pasado, alumnos y docentes de una cátedra llevaron alrededor de 300 títulos de literatura infantil a la copa de leche 4 de Agosto creada recientemente

 

Escribe Juan Ramón Seia

“Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín, ya no os faltará de nada”, decía el orador y político romano Cicerón antes de Cristo.

Y precisamente, uno de los objetivos de la Biblioteca Libre que ha montado días atrás la carrera de Bibliotecología del Instituto de Educación Superior del Centro de la República (Inescer) Doctor Angel Diego Márquez en un comedor infantil germinado en las afueras de la ciudad tiene que ver con proveer de frutos imaginarios a los más pequeños en la cercanía de la naturaleza y de sus espacios recreativos.

Como parte de la asignatura Espacio de Definición Institucional (EDI) del tercer año del mencionado trayecto educativo, los alumnos han llevado el viernes pasado alrededor de 300 títulos de literatura infantil al comedor 4 de Agosto, ubicado en la esquina de las calles Salta y Seydell y que es coordinado por Marilina Suárez y Yamila Salguero.

La profesora a cargo, Virginia Ventura, comentó a El Diario cómo llegó el proyecto comunitario a concretarse. “Teníamos intención de montar una Biblioteca Libre en algún espacio de la ciudad. Preguntamos en el Hospital Pasteur, pero no se logró la gestión y luego consultamos en otro comedor, hasta que dimos con este emprendimiento que está llevado adelante por exintegrantes del comedor Caritas Felices. Este nuevo espacio comenzó a gestarse en 2015 cuando se empezaron a brindar terrenos para la construcción. Allí, estas dos chicas empezaron a formar el proyecto que recién, hace pocas semanas, se puso en funcionamiento. Hasta ahora sólo abren los sábados, que es el día que los niños no tienen Paicor en las escuelas y en lo que poco que funciona ya van 35 chicos acompañados por sus mamás en muchos casos. También valoramos este espacio por ser totalmente independiente, sin banderías políticas detrás”, indicó.

 

Fomentar a la lectura

“Una Biblioteca Libre apunta a que cada uno que desee se lleve los libros y que también deje otros. Los volúmenes -que en su mayoría han sido donados por particulares- no están catalogados porque no hay un bibliotecario a cargo”, remarcó Ventura.

Esta iniciativa, según subrayó la docente, se encolumna dentro del proyecto general del comedor que pretende fomentar a la lectura de sus menudos asistentes. “Las coordinadoras tienen proyectados diferentes actividades para los chicos, desde lo deportivo hasta una huerta orgánica. Por eso, la biblioteca se suma a esa variedad de propuestas de incentivo”, agregó.

Por ello, el cometido de la propuesta comunitaria se ligue de alguna manera a una de las frases célebres del escritor español contemporáneo Arturo Pérez-Reverte: “Una biblioteca no es un conjunto de libros leídos, sino una compañía, un refugio y un proyecto de vida”.

Print Friendly, PDF & Email

En la misma categoría

El compromiso de escribir dialogando con el presente

Mercedes Dagna

Búsqueda identitaria en marco de seguridad

Noemí Bramardo

Visitas de Arturo Jauretche a Sabattini

Mercedes Dagna