“El mes de la solidaridad nos invita a reflexionar sobre esta virtud”

Cáritas hizo una reflexión en el marco del mes de la solidaridad

Cartas – Opiniones – Debates

“A la luz de la fe, la solidaridad, tiende a superarse a sí misma”, expresa Cáritas Villa María

En el mes de la solidaridad Cáritas Argentina Diócesis de Villa María nos invita a reflexionar sobre el sentido profundo de esta virtud. Para ellos, compartieron una pequeña síntesis de la encíclica “La preocupación social” de San Juan Pablo II dada en el año 1987. Al referirse a la solidaridad encontramos estas reflexiones: “La solidaridad que proponemos es un camino hacia la paz y hacia el desarrollo… el objetivo de la paz, tan deseada por todos, solo se alcanzará con la realización de la justicia social e internacional, y además con la práctica de las virtudes que favorecen la convivencia y nos enseñan a vivir unidos, para construir juntos, dando y recibiendo, una sociedad nueva y un mundo mejor.

Signos positivos del mundo contemporáneo son la creciente conciencia de solidaridad de los pobres entre sí, así como también sus iniciativas de mutuo apoyo y su afirmación pública en el escenario social, no recurriendo a la violencia, sino presentando sus carencias y sus derechos humanos frente a la ineficacia o a la corrupción de los poderes públicos.

El mismo criterio se aplica en las relaciones internacionales, La interdependencia entre los pueblos debe convertirse en solidaridad, fundada en el principio de que los bienes de la creación están destinados a todos.

La solidaridad nos ayuda a ver al “otro”- persona, pueblo o nación-, no como un instrumento cualquiera abandonándolo cuando ya no sirve, sino como un “semejante” nuestro para hacerle partícipe del banquete de la vida a la que todos los hombres son igualmente invitados por Dios. De aquí la importancia de despertar la conciencia religiosa de los hombres y de los pueblos.

Se excluyen así la explotación, la opresión y la anulación de los demás. La solidaridad no es, pues un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas. Al contrario es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

A la luz de la fe, la solidaridad, tiende a superarse a sí misma, al revestirse de las dimensiones específicamente cristianas de gratuidad total, perdón y reconciliación. Por tanto el prójimo debe ser amado, aunque sea enemigo, con el mismo amor con que le ama el Señor”.

 

Alexis Puello, DNI: 38.478.321

 

“La solidaridad nos ayuda a ver al “otro”- persona, pueblo o Nación-, no como un instrumento cualquiera abandonándolo cuando ya no sirve”.

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