El primer estadio desmontable

El estadio tendrá capacidad para 40 mil espectadores
El estadio tendrá capacidad para 40 mil espectadores

Los organizadores del Mundial de Qatar están dando a conocer poco a poco el aspecto que tendrán sus estadios. Es evidente que quieren hacer historia más allá de lo deportivo y por eso han contado con grandes figuras internacionales de la arquitectura como Zaha Hadid Architects o Foster and Partners.

Acaban de mostrarse las primeras imágenes del estadio Ras Abu Aboud, el séptimo que se ha presentado de los que se construirán para el Mundial de Qatar 2022. La obra será llevada a cabo por el estudio español Fenwick Iribarren y tendrá capacidad para 40 mil espectadores.

El campo se situará en la costa de Doha y acogerá varios partidos de los cuartos de final del evento futbolístico. Una vez concluido el evento, podrá desmontarse y trasladarse a otros recintos deportivos donde pueda servir de utilidad.

El estudio elegido para el proyecto tiene una dilatada experiencia en la construcción de este tipo de recintos. Ha participado en el diseño de otros estadios deportivos como el RCDE Stadium del Espanyol, en Cornellá (Barcelona), así como los de la ciudad de Casablanca en Marruecos, el nuevo Estadio Nacional de Noruega o el Qatar Foundation Stadium, que también formará parte del Mundial 2022.

La obra estará compuesta por un serie de estructuras modulares que se ensamblaran en el lugar y podrán descomponerse para volver a montarse en otra ubicación. Los organizadores han destacado que al ser un edificio modular se utilizarán menos materiales para su construcción, producirá menos residuos y se reducirá notablemente la emisión de gases nocivos a la atmósfera en su proceso constructivos.

Los contenedores modulares que forman el estadio pueden disgregarse para formar otro tipo de instalaciones menores

Qatar puede presumir de haber conseguido el primer estadio desmontable, transportable y reutilizable del mundo. Los módulos son en realidad contenedores que pueden reutilizarse de manera conjunta o de forma individual, así el campo también puede disgregarse y convertirse en otros tipo de instalaciones deportivas de menores dimensiones. De esta forma, resulta más viable económicamente para los promotores de la obra, además el solar quedará libre y podrá venderse en futuros desarrollos y recuperar así la inversión inicial. Una estrategia que puede permitir invertir en la investigación de sistemas de construcción más sostenible, según afirmaron los propios organizadores.

 

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