“El PRO se quiere adjudicar el sello de Cambiemos, no están siendo amplios”

Escribe: Nancy Musa 

Nació en Río Cuarto, el 17 de marzo de 1975. Es martillero y corredor público. A los 16 años, comenzó a militar en su ciudad natal acompañando a un dirigente del Partido Federal, uno de los aliados del radicalismo cordobés durante la gestión de Eduardo Angeloz. A los 19 años vino a vivir a Villa María. Empezó a trabajar en el estudio jurídico de Jorge Valinotto, Domenech y Sufé. En 2007, de la mano de Valinotto, vuelve a la militancia activa dentro del Frente Cívico. En 2013 fue candidato a diputado nacional, fue asesor de la Cámara de Diputados de la Nación de 2011 a 2015 y candidato a concejal en la boleta de Juntos por Villa María. Presidió el Frente Cívico Departamental hasta 2016 y hoy ocupa la Vicepresidencia

 

Tuvo una infancia difícil. La pérdida de su madre siendo un pibe lo llevó a buscar nuevos horizontes. Fue así que llegó a Villa María, sin nada. En su equipaje trajo un poco de ropa, muchos sueños y disposición para el trabajo. Para ganarse el sustento diario fue abandonando la ilusión de ser abogado, pero logró cumplir con la expectativa de andar caminos en la política. Se muestra tranquilo, no anda con rodeos al responder las preguntas, se emociona y usa el humor.

Delfín Polack es un admirador de Juez, apuesta al diálogo y se muestra preocupado por la situación del país. No es fanático, defiende lo bueno, cuestiona los errores y tiene aspiraciones de llegar a un cargo ejecutivo para “resolver los problemas de la comunidad”.

-¿En qué situación se encuentra hoy el Frente Cívico departamental y local?

-Tenemos un solo concejal que integra el bloque de Juntos por Villa María y en lo que respecta a militancia, personalmente estoy haciendo algunas cosas, es difícil porque la situación económica está complicada y si vas a un barrio, hay cientos de problemas que no les podés resolver.

Está complejo, no estamos haciendo mucha militancia, pero viene el desafío de este año que es electoral.

-¿El hecho que hayan integrado Cambiemos hizo mella en el trabajo territorial del Frente Cívico?

-Creo que tenemos que diferenciar dos cosas. Cambiemos es una marca que la integran en Córdoba cuatro fuerzas políticas: el PRO, el radicalismo, el Frente Cívico y la Coalición Cívica.

Hay que entender que no es una marca del PRO y hoy el PRO se quiere adjudicar el sello de Cambiemos. Me parece que van a tener que ser más amplios, hoy no están siendo amplios, debemos tener mayor participación el radicalismo, el Frente Cívico y la Coalición Cívica.

Es necesario que se entienda que somos socios y en una sociedad todos tenemos voz y voto y todos debemos tener participación porque eso es la democracia.

-¿En algún momento sintió que el PRO los quiso absorber? Por ejemplo, en la asunción de las nuevas autoridades de dicho partido, usted estaba en la foto como si fuera parte de la conducción.

-Sí, nos invitaron. Siempre hubo situaciones en que para la foto se invitó a todas las fuerzas y por ahí no lo hicieron para algunas decisiones. Para las decisiones sólo están algunos referentes, por eso sería bueno que la foto esa que se vio el día de la asunción de autoridades donde estaban Darío Capitani, Karina Bruno, Patricia Gómez, Ignacio Tagni, yo, se siguiera formando para armar estrategias, para tomar decisiones, para hacer caminatas, para recorrer los barrios y ya que tenemos un Gobierno nacional, sería importante ser generosos y bajar cuestiones que ayuden a los barrios y que les demos soluciones a las necesidades de la gente.

Porque es fundamental escuchar a la gente, pero más importante es llevarle soluciones. Hoy la gente necesita tener esperanza y es lo que está perdiendo.

El año pasado el Gobierno nacional tuvo una ayuda muy fuerte de todos los que vislumbrábamos un futuro mejor pero hoy se ve en la calle que está difícil, que no alcanza, ves negocios que cierran, días atrás estuve en Buenos y ves la cantidad de locales para alquilar, lo ves en Córdoba, lo ves acá. Son cosas que no se pueden dejar de ver.

-Si tuviera que hacer un análisis breve de lo realizado por Mauricio Macri en este año y tres meses de gobierno, ¿qué cuestiones destacaría?

-Creo que hizo muy bien dándole esperanzas a la gente, la esperanza del cambio fue lo mejor. Las denuncias de corrupción que supuestamente hubo me parece espectacular que se hicieran, pero creo que ahora tiene que dejar que actúe la Justicia. Y nosotros, como políticos, corrernos de eso y dejar que la Justicia siga su camino. No que cada cuestión que pase en lo judicial los políticos la agarremos para salir a pegarle a la oposición. Hablo en general. Me parece que es un juego que ya está gastado, la gente no quiere más eso.

Cometió errores, estuvo bueno reconocerlos, pero está mal cometer muchos errores seguidos. Tampoco fue claro en su momento con la famosa herencia. Cuando asumió el 10 de diciembre, ver cómo era el panorama y decir el 1 de marzo en qué situación estaba el país y terminar con la historia.

Estar a 14 meses hablando de la herencia ya molesta, ya está con lo recibido porque la gente piensa qué se hizo en estos 14 meses. Es el momento para mirar hacia adelante, para ver el país que queremos y en lo pasado que lo trabaje la Justicia. Y es el momento en que todos los que hacemos política busquemos la unión del pueblo, bajemos al diálogo entre los gobiernos municipal, provincial y nacional. Debemos entender que si les va mal a los gobiernos, nos va mal a nosotros.

-Cuándo usted dice definir qué país queremos, ¿cree que Macri ha sido claro en ese sentido?

-El ha sido claro en decir que quiere un país con pobreza cero, con seguridad, con viviendas para todos los argentinos. Es el país que todos queremos. Pero veamos cómo lo ponemos en movimiento porque yo también puedo querer un montón de cosas pero debo ser coherente en saber cómo las puedo lograr.

La pobreza cero es lo que nos merecemos como país, han pasado gobiernos de todo tipo, militares, radicales, peronistas, de todas las banderas, dicen que se ha robado y seguimos estando. Entonces lo podemos hacer, pero hay que tener un proyecto de país. Porque decir pobreza cero sin decir cómo se va a llegar a ese punto y ver que cada día se agrava más, realmente me preocupa.

-Usted dice que todos tenemos que tirar para el mismo lado. Sin embargo, la grieta pareciera profundizarse cada día más, los odios andan sueltos y dando vueltas.

-Sí, hubo un momento, que fue cuando ganó Macri, que parecía se había comenzado a cerrar la grieta. Pero en los últimos meses veo que ha vuelto el fanatismo. En algún momento criticábamos el fanatismo del kirchnerismo que por más que Cristina hiciera las cosas mal la salían a defender o como en su momento lo defendieron a Milani, que hoy está preso y procesado.

Y hoy noto que mucha gente está haciendo lo mismo con Macri. Que la defensa es total. Yo lo defiendo, trabajé para ese espacio, quiero que le vaya bien, pero noto que la grieta se abrió y hay gente que defiende a muerte el Gobierno nacional.

Y no es así, hay cosas que están mal, lo que pasó con los jubilados, lo que pasó con el Correo Argentino. No sólo hay que parecer, también hay que ser. Y si hablás de honestidad, tenés que demostrarlo y ser ético. Y noto que mucha gente que está en la política no está siendo ética.

-Y en esta grieta abierta se agudiza el antiperonismo, es una especie de blanco para culparlo de todos los males. ¿En algún momento usted fue o se sintió antiperonista?

-Yo empecé a conocer lo que era la política el día que ganó Alfonsín. Fui a festejar (tenía 8 años) con una boina blanca y mi mamá con una bufanda roja y blanca. La tengo muy presente a esa imagen, se gritaba, se festejaba, era toda una fiesta. Los que nacimos con la democracia vimos al radicalismo. Y también me acuerdo lo que fue la crisis económica, ir al súper y ver a las chicas remarcando los precios, la inflación era monstruosa. Y hoy dicen que está bajando la inflación, pero lo que yo veo es que está bajando el consumo, vas a los negocios y no hay ventas. Y me preocupa que también veo una grieta dentro del peronismo, o sea, que estamos cada vez más divididos. Pero volviendo a tu pregunta, me gustan mucho las personas sin importar el partido. O sea, que no soy antiperonista porque hay peronistas que me gustan.

-Empezando por su trabajo para Luis Juez, que venía del peronismo.

-(Risas). Sí, empezando por ahí, por Luis Juez, que en su escritorio tenía la foto de Perón y Evita. Y Luis es para sacarse el sombrero. (Sonríe). Las cosas que podés hacer por Luis… Recuerdo haber ido a un congreso a Carlos Paz, que era a las 9 y arrancó al mediodía, estaban todos enojados, y llegó Luis, tarde, y cuando llegó habló cinco palabras y todo el mundo nos paramos a aplaudirlo y se olvidaron del enojo (risas).

-¿Qué recuerdo tiene del momento en que conoció a Luis Juez?

-A Juez lo conozco por Jorge (Valinotto). Luis vino como candidato a gobernador (2007), recuerdo que vino con la señora y la hija y cenamos en un restaurante del bulevar Vélez Sarsfield. Ahí lo conocí y después en los últimos años he tenido relación con él y podés estar horas hablando con él y te termina convenciendo (risas). Pero te escucha.

-¿Desde niño tuvo inclinación por la militancia?

-No sé si por la militancia, porque me cuesta, me hace mal ver las necesidades y no poder resolverlas. Pero sí, desde chico me incliné por la política, ver programas, leer, ir al Congreso y pensar “acá me gustaría llegar”. Me gustaría en algún momento estar en un cargo y poder ayudar a la gente, que es lo que me gusta.

-Y su infancia, ¿cómo fue?

-Fue complicada. Mis padres se separaron antes de que yo naciera. Fui a una escuela privada, de curas franciscanos, donde ser hijo de padres separados era muy difícil. No era aceptado en ese momento. Hoy lo anormal es decir que tenés a los padres juntos (se ríe), pero en ese momento no era aceptado. A eso lo sufrí, no tenía buena relación con mi papá, él era policía y mi relación con él era muy difícil.

Viví un tiempo con él y después con mi mamá, ella formó pareja y tuve una hermana, que es otra de mis perdiciones. Las dos personas que más me pueden son mi hijo y mi hermana. Ella nació cuando yo tenía 14 años y mamá falleció cuando tenía 16 años. Tuve una relación distante con mi hermano, que estudió en el Liceo militar y trabaja en la Policía.

Fue difícil, cuando murió mi mamá en plena adolescencia, justo cuando la necesitás (se emociona), gracias a Dios Villa María me regaló una familia de la vida.

-¿La relación con su madre fue buena?

-Muy buena, excelente. Cuando ella murió, me tuve que ir a vivir con mi papá porque era menor y hasta los 19 años, que me vine a Villa María con mi hermano.

-¿Y en su infancia era callado?

-Sí, sentí la presión en todos los sentidos, la separación de mis padres, mi mamá trabajaba en un banco y no eran los sueldos de hoy. Ella trabajaba muchas horas para poder mantenernos y yo iba a una escuela donde el nivel era medio alto. Y sentí la presión. Mi relación era con grupos pequeños y hoy tengo buenos amigos en grupos muy chicos.

-¿Y ya tenía aspiraciones de estudiar algo en especial o todavía no estaba definido?

-Hice todo el primario con Llamosas, hoy intendente de Río Cuarto; con los González Schiavi, con el hijo de Abella, o sea, dentro de la escuela había muchos hijos de políticos. Entonces siempre me gustó la política.

Y cuando hice primer año de secundario, estaba el programa el Senado en la Escuela y a mí me encantaba. Me portaba bien, estudiaba, porque nunca fui de los mejores promedios, pero hacía lo mejor para estar en ese programa.

Y un día me peleé con un senador, Eduardo Dicola, y me costó que me retaran porque era el abogado de mi mamá en el divorcio (se ríe).

-¿Por qué fue la pelea?

-Porque él contaba que había dejado su profesión y todo por la política y que pareciera que por eso había que hacerle un monumento. Y yo le dije “pero a usted nadie lo obligó, está ahí porque quiere, vuelva a trabajar a su profesión y deje el lugar a otro si no está conforme con lo que gana” porque él decía que no ganaba lo suficiente. Bueno, cuando le dijo a mi mamá, me retaron (risas).

Después terminé el secundario en la escuela pública y ahí era distinto, todos éramos hijos de alguien, pero nadie sabía quién era el alguien, un colegio mixto y ahí socialicé mucho más.

Fue la mejor experiencia, creo que los años en la escuela pública fueron los más felices y me duele pasar hoy por ese colegio y ver cómo está, como ha sido abandonado por los gobiernos. Me duele mucho ver el estado de abandono que tiene.

-¿En ese momento ya tenía pensado seguir una carrera terciaria?

-Cuando me vine a Villa María, quería estudiar abogacía. Pero bueno, venía sin apoyo, más que la ayuda de mi hermano con la comida o vivir y tenía que trabajar. Y empecé vendiendo planes de ahorro y trabajé en dos librerías hasta que comencé a trabajar en el estudio jurídico después de varias veces de ir a ofrecerme (se ríe).

-¿Llevaba el currículum una y otra vez?

-(Risas). Sí, ahí la conocí a Vania, que fue una de las hermanas que me regaló la vida. Iba y preguntaba y nada. Y un día me la encuentro y me dice que habían preguntado por mí. Yo no había ido más porque me había cansado.

En realidad fui a ese estudio porque fui al Colegio de Abogados, me atendió una chica -Patricia, que todavía está- y le conté que venía de Río Cuarto, que había trabajado en un estudio jurídico y ella me recomendó el estudio de Valinotto, Domenech y Sufé.

Y empecé varias veces abogacía, pero me puse a trabajar. Yo comencé de cero y gracias a Dios, mi trabajo me ha dado la posibilidad de vivir dignamente y me dediqué cada vez a eso y fui postergando la abogacía. Después estudié martillero, me ayudó mi familia, mi amigo Isaías, creo que hicimos la carrera entre varios (se ríe), pero al título me lo gané yo.

-Dicen que el trabajo en equipo es el que rinde.

-(Se ríe). Sí, a los parciales los hacíamos entre varios, pero después yo iba a rendir (risas). Pero una de las materias pendientes es la abogacía y si mi hijo se decide a estudiar abogacía, tal vez estudie con él, son mis fantasías, pero después hay que concretarlas. Y hoy no puedo pensar en irme a Córdoba, tengo un trabajo, un hijo y mi vocación de seguir en política.

-Hablemos de sus inicios en la militancia política.

-En Río Cuarto yo trabajaba en un estudio y teníamos un cliente que fue candidato a senador por el Partido Federal, que había hecho alianza con el radicalismo por la Gobernación de Angeloz. Llegó a ser senador y trabajé con él en la campaña y me empecé a involucrar.

Después, cuando vine a Villa María, estuve años sin hacer nada, lo conozco a Jorge Valinotto y él va como candidato a legislador provincial y lo empecé a ayudar, me seguí involucrando, iba a la Legislatura, luego hicimos la fundación La Vanguardia, trabajamos para Juez en sus candidaturas a gobernador y cuando Jorge fue diputado, ya estaba muy involucrado.

Y en la campaña de Juan Zazzetti (candidato a intendente) hicimos un trabajo muy duro, cuando empezamos el nivel de conocimiento de Juan era bueno, pero la intención de voto era muy baja e hicimos un gran trabajo en equipo y llegamos a hacer una excelente elección y logramos cinco bancas con Juntos por Villa María.

Fue un compromiso que me gustó mucho y me costó mucho, en tiempo, en familia, en la parte económica porque no sólo uno gasta en campaña, sino que deja de generar. Pero me gustó y la elijo para seguirla repitiendo.

-De cualquier forma esa quinta banca, que hoy ocupa otra persona, era para usted

-(Pausa y sonrisa). La cuestión del cupo fue lo complicado, fue un armado, son cuestiones que pasan en política, yo tengo la conciencia tranquila de que no trabajé para mí, trabajé para un equipo y si todos los políticos trabajaran pensando en el bien de la ciudad, de una provincia, de una nación, no habría estos problemas de las mezquindades.

Porque nosotros como Frente Cívico impulsamos a Juan y nos pasamos horas con Jorge y Omar Rabaglio tratando de convencerlo de que sea candidato. Y cuando fuimos a la mesa de negociación, peleamos por Juan y dimos todo.

Como decís vos, yo podría haber peleado por esa banca número cinco para que fuera para un hombre. Pero, bueno, cuando se planteó y el radicalismo dijo el número uno es una mujer, yo seguí trabajando hasta el último día más allá de que quedé afuera.

Sí me molesta que no te convoquen a trabajar porque si uno fue una persona que trabajó muchísimo, que fue parte de un equipo que dio todo, también necesita un reconocimiento y que le digan “vení”. No únicamente para la foto. Porque, a decir verdad, durante la campaña me ofrecieron de todo menos el lugar de Macri (se ríe). Nos decían que iba a haber lugar para todos.

-Pero no hubo para todos

-(Risas). No hubo para todos. Por lo menos, no hubo para mí.

-¿Qué análisis hace del bloque de Juntos para Villa María?

-Me parece que siguen jugando los personalismos. Si bien el bloque está unido, más allá de los pronósticos que decían que no iba a durar, creo que están poniendo su granito de arena, hubo momentos en que votaron por separado como el tema de la tarifaria, algo que no entendí. Porque la tarifaria fue muy buena, bajaron los impuestos, me parece que ser oposición no significa poner palos en la rueda.

Creo que si somos un bloque, hay que ir todos juntos, encerrarse hasta lograr un consenso, por eso no entendí que votaran divididos.

Y me parece que falta diálogo y dejar de lado los personalismos.

Sí hubo otra situación. Pasó que nuestra concejala (Gisele Machicado) votó en contra de la creación del Consejo de los Partidos Políticos y yo lo apoyo totalmente y, de hecho, lo conformo y es un espacio hermoso para dialogar. Y yo salí apoyando eso y ella lo había votado en contra.

-Por lo que se ve, no hay mucha relación entre la concejala y el partido.

-Ese tema no se habló. Después tengo buena relación con ella, pero por ahí me parece que deberíamos, y eso lo hago como una cuestión de crítica personal, que como espacio político todo lo tenemos que debatir y sobre todo hacernos fuertes para estar dentro de un espacio que hoy no le está dando a nadie la posibilidad de formarnos.

Nosotros tenemos que estar fuertes porque somos socios de Cambiemos y si estamos débiles nos van a manejar como quieran.

-Es lo que está pasando hoy

-Es lo que está pasando hoy, sí, pero no solamente a nivel local, sino a nivel provincial y nacional. Vos escuchás a todos los que integran Cambiemos hoy la crítica es la misma. Señores, ustedes son PRO, como nosotros somos Frente Cívico, como el radicalismo, o Coalición Cívica pero somos una sociedad y todos tenemos derechos, lo más lógico es que hasta los cargos se repartan proporcional a las fuerzas que lo integran pero es una cuestión que decide quien gobierna y tiene la facultad de elegir sus funcionarios que pueden ser todos PRO, pero pretendemos que se nos deje dar nuestra opinión y nuestros puntos de vista.

-Están por tener la primera reunión del año en el Consejo de Partidos Políticos, ¿van a encarar la reforma de la Carta Orgánica?

-Se habló, fue uno de los temas que quedó pendiente. Hay que analizarlo y ver qué queremos reformar. Hay que escuchar todas las voces, de políticos, los que han sido constituyentes y abrir debate.

Pienso que hay cosas que deberían cambiarse, somos una ciudad que se hizo grande, creo que podríamos tener la figura del vice intendente y cambiar la Auditoría por el defensor del pueblo. Hay varias fuerzas que piden que se agreguen concejales, será un debate de este año que además es difícil porque es electoral.

Y no queremos que se tome como bandera electoral estos temas.

-Hablando del año electoral, ¿qué cabida va a tener el Frente Cívico en el armado de la lista?

-(Sonríe). Rumores hay un montón, la semana pasada salió un rumor que podría venir Juez a encabezar la lista. Luis ha sido muy coherente, él dice que la embajada lo hace pensar más de lo que puede hablar porque no tiene con quien hablar (risas). El siempre dice que va hacer lo que le pida el presidente, él no va hacer nada que rompa la armonía pero ojo haciendo respetar que somos parte de Cambiemos.

Pero, creo que va a ser un armado de lista difícil y algunas fuerzas van a tener que pasar por las PASO.

Porque el radicalismo, el PRO van a querer los mejores lugares y nosotros, la Coalición Cívica vamos a querer tener lugares.

Vos ves que todos tienen un montón de candidatos, nosotros hemos sido los más medidos y no hemos hablado de poner a nadie.

-En todos estos años, es un dirigente joven, pero tiene una militancia desde la adolescencia ¿cuáles fueron los momentos más alegres y los más tristes?

-Los más alegres fueron formar parte de la lista de diputados, difícil de llegar, ser candidato a concejal con expectativas de llegar, fueron importantes. Más allá que me gustaría formar parte del Ejecutivo porque creo que se pueden hacer más cosas y dar más soluciones.

El más triste lo tengo presente fue el día que a Juez le robaron la elección. Teníamos la casa del partido en la calle Mendoza y a las 2 de la mañana Luis era el gobernador. Festejamos, tiramos fuegos artificiales y a las 3 nos fuimos a descansar con el resultado de Luis gobernador. A la mañana me levanto temprano, voy a la oficina, me traen un café, prendo la computadora, abro La Voz y ve que ganó Schiaretti. Fue un momento tristísimo y todo lo que vino después, las marchas, salir a pelear, se abrieron las urnas, me dio tristeza que no era la democracia que había vivido en 1983, no era la alegría de cuando ganó Alfonsín.

-Usted dijo que su corazón tenía algo del radicalismo porque su mamá lo llevó a festejar el triunfo de Alfonsín, pero había leído sobre los diversos partidos para analizar su posición o era una cuestión sentimental

-Era sentimental. Y hasta el día de hoy me pasa que me gustan muchos las personas. Si me parece que la persona es buena, como me pasa con Juan Manuel Llamosas de Unión por Córdoba, intendente de Río Cuarto, tal vez lo hubiera votado porque sé la clase de persona que es.

No hubiese tenido problemas de votar a un peronista, es como todo, en el peronismo hay buenos y hay malos, en el radicalismo hay buenos y han malos, en el PRO, en el Frente Cívico, en las profesiones, en todo hay buenos y hay malos.

Y el que es malo para mí puede ser bueno para otro. Pero, he leído cosas del peronismo que han sido buenas y no me gusta la corrupción, pero no me gusta en ningún partido.

No me gusta la corrupción del kirchnerismo, pero tampoco me gusta la de Cambiemos con el tema del Correo porque también se puede tomar como un acto de corrupción.

-Habló de la educación y de los maestros, ¿qué siente cuando ve como se vapulea a los docentes y que surjan movidas de voluntarios que se ofrezcan para dar clases?

-Me causa mucha impotencia. Hay profesiones que deben estar excelentemente bien pagas. Los paros vienen desde que empecé la escuela y te hablo de 30 años atrás, si vos querés cambiar las formas tendrían que haber empezado a negociar el 15 de enero, no ahora que quedan 15 días.

Creo que los docentes tienen que estar bien pagos, el personal de salud que nos cuida en el hospital que se desvive por atendernos y la policía que nos cuida y le exigimos que nos cuide los sueldos son mínimos y no valoramos los riesgos que tienen. Son tres sectores que deberían estar muy bien pagos y no debemos igualar para abajo. No debemos decir que un diputado gane lo que gana un docente, deberíamos decir que un docente gane lo que gana un diputado.

-Vamos con las últimas. ¿Le gustaría ser intendente?

-Sí, me gustaría. Si ves lo que es el trabajo, muchas veces decís ni loco me metería en esto. Pero me gustaría ser intendente de esta ciudad donde me desarrollé, y pueden surgir otras cosas, me gustaría estar en un lugar dentro del Ejecutivo, me gustaría seguir desarrollándome en política y el sueño de todos es estar en la Casa Rosada (sonríe).

-En un momento me dijo que le gustaría que el intendente convoque para cargos claves a dirigentes de la oposición. Si lo convocaran, ¿aceptaría?

-Me parece que si vos vas en un lugar de control, uno puede formar parte de equipos sabiendo que sos oposición. Yo voy a seguir siempre dentro del Frente Cívico y me han invitado a ponerme otras remeras dentro del espacio, pero yo sigo siendo juecista.

Pero integro el consejo de partidos políticos, el ente de control de servicios públicos, he tenido el privilegio de tener cargos adhonorem (se ríe).

-¿Un sueño en especial?

-Sí…llegar a la Quinta de Olivos pero no para cortar el césped (se ríe). Y poder ver que mi hijo pueda vivir en un país mejor.

 

Me gusta

Compartir momentos con mi hijo y con amigos.

 

Me encanta

Los desafíos políticos.

 

Me divierte

Los buenos momentos con amigos.

 

Me entristece

La pobreza, los chicos en la calle.

 

Me enoja

La falta de palabra, sobre todo en la política.

 

“Estar a 14 meses hablando de la herencia, ya molesta, ya está con lo recibido, porque la gente piensa qué se hizo en estos 14 meses.

Pienso que es el momento para mirar hacia adelante, para ver el país que queremos y en lo pasado que trabaje la Justicia”.

“Es fundamental escuchar a la gente, pero más importante es llevarle soluciones. La gente necesita tener esperanza y es lo que está perdiendo hoy”.

 

Opiniones

 

Mauricio Macri

Me parece que tiene muchas ganas de hacer cosas. Está cometiendo muchos errores de comunicación, no dijo bien a la gente en su momento lo que pasó y hoy está pagando el costo porque la gente está perdiendo la ilusión. Ojalá que Dios lo ilumine y nos dé la oportunidad de tener el país que dijo que quería para nosotros y por el cuál lo acompañamos.

Creo que debe abrirse más a escuchar al resto de las fuerzas políticas y darle más participación a la gente.

 

 

Juan Schiaretti

Creo que está haciendo un buen gobierno, es un político de años. Creo que hace falta un cambio generacional y se está dando. La foto de Río Cuarto fue un cambio, estaba Llamosas, Gill, Llaryora, y me parece bien la relación con el Gobierno nacional porque eso es bueno para nosotros como provincia.

Y le pido que no especule con el aumento que le den a los docentes en Buenos Aires, sino que a los docentes los trate como todos deberíamos tratarlos porque la educación es la pieza fundamental.

 

 

Martín Gill

Tengo que destacar el discurso de apertura de sesiones, si bien la oposición que escuché lo cuestionó. Me parece que es para felicitarlo por el tema de la educación. Porque sin educación, no vamos a ningún lado, creo que ha dado un espacio al diálogo, me pareció muy bueno que pida una auditoría para su gestión.

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