“El radicalismo no es escuchado ni participa en la toma de decisiones”

Nació en Córdoba el 15 de agosto de 1965. Es abogado y docente universitario. Casado, tres hijos. A los 18 años comenzó su militancia en las filas de la Unión Cívica Radical. Ocupó diversos cargos partidarios, entre ellos fue secretario del comité provincial, delegado del comité nacional y secretario del máximo órgano partidario nacional. En 2007 asumió la banca en la Legislatura provincial, al terminar su mandato fue designado subsecretario de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba, cargo que dejó en 2014. Es abogado de planta permanente de dicho municipio. Hoy ocupa la Secretaría del comité provincia y es uno de los principales referentes de la línea Identidad Radical

 

Escribe Nancy Musa 

Siempre dio la pelea dentro de la interna del radicalismo. Con su personalidad aparentemente calma, un perfil diplomático y con buena disposición para responder todas las preguntas, Dante Rossi sigue trabajando sin prisa, paso a paso, en aras de su vocación. Es un apasionado de la política, la incorporó a su vida para siempre hace treinta y cinco años cuando cayó rendido ante las palabras de Raúl Alfonsín y supo que ése era el camino elegido para andar sin detenerse ante los obstáculos. Cada día se impone un nuevo desafío, analiza, cuestiona y espera. Sabe que la lucha no es fácil, pero está decidido a librar todas las batallas.

-¿Qué expectativa tiene con respecto a su candidatura en las legislativas de 2017?, una decisión que ya anunció

-Estoy dispuesto a ser diputado nacional, he dicho que voy a participar de las PASO, vengo trabajando desde hace muchísimo tiempo. Lo cierto es que cada vez que me tocó asumir una responsabilidad, como cuando fui legislador o en otros cargos que he ocupado, lo hice siempre con muchísima responsabilidad, con mucha pasión y honestidad.

Cuando fui legislador fui el que más proyectos presenté, cerca de 300 iniciativas de las cuales más de la mitad eran proyectos de ley, en esos años recorrí varias veces la provincia, fui el que más oposición hice al peronismo y al kirchnerismo, fui el que más habló a pesar de no ser el presidente de bloque. La verdad que me apasioné con esto.

-Y quiere llevar sus ideas al Congreso de la Nación.

-Sí, y además creo que el radicalismo se tiene que aggiornar, no pueden ser siempre los mismos los candidatos del partido, yo nunca fui diputado nacional y creo que mis aspiraciones son legítimas y esa es mi vocación.

-¿Usted que viene de una línea interna del radicalismo le costó mucho, ha sido fuerte la pelea por los espacios?

-Siempre difícil (risas). Me acuerdo que cuando asumí como legislador había varios pesos pesados de mi partido en la Legislatura y pensé que iba a ser más fácil y que ellos me iban a guiar para ejercer la función (se ríe). Y lo cierto es que a uno lo largan solo, y ahí está con las cosas que tiene que hacer. La verdad es que en el radicalismo no hay una escuela en donde te vayan guiando en cómo hacer política, el maestro que tuve y con quien me formé fue Carlos Becerra.

Con él recorrí la provincia y cuando llegué a mi banca, en 2007, a partir de allí empecé a moverme solo, pero siempre junto a los amigos del núcleo. Siempre milité en el alfonsinismo y desde allí empecé a conocer los distintos dirigentes, incluso a Carlos Gagliano que es uno de mis amigos en Villa María.

-Y usted que viene del alfonsinismo, cuando mira para atrás, un radicalismo que gobernó hasta el 99 la provincia, que recuperó la democracia, ¿qué sentimientos tiene al verlo hoy un aliado o socio de Cambiemos?

-(Pausa). Mirá, participé del congreso de Gualeguaychú, hubo correligionarios que participaron del debate, yo era secretario del comité nacional y participé. ¿Y por qué?… Porque me parecía que había que dejar atrás doce años de kirchnerismo, donde el que pensaba distinto era el enemigo, donde se buscaba una sola idea que era la de quien ostentaba el poder en ese momento, había que dejar atrás hechos de corrupción y me pareció que si el radicalismo no estaba ahí apoyando a Cambiemos no íbamos a poder ganar la elección. Y los resultados así lo reflejaron, ganamos sólo por dos puntos y si el radicalismo no hubiera estado allí el presidente sería Daniel Scioli, no se hubieran investigado los casos de corrupción y hubiera seguido el mismo modelo del kirchnerismo.

Creo que ese fue el gran valor de formar Cambiemos, luego en el Gobierno se cometieron errores.

El radicalismo no es escuchado ni participa en la toma de decisiones del Gobierno, soy un convencido que si el radicalismo participara del debate y formara parte no se hubieran cometido errores importantes como fue lo del Correo, bajar el cálculo jubilatorio, bajar las retenciones de las mineras, hacer móvil el feriado del 24 de Marzo.

Cuando recuerdo la época de Alfonsín, añoro que había un dirigente político como Alfonsín que era realmente un estadista, que tenía ideología, valores, principios que me parece que es lo que hoy está faltando en el debate político de Argentina.

-A Raúl Alfonsín le dieron un golpe económico.

-Sí, absolutamente.

-¿Y no siente que los mismos grupos están participando hoy del poder?

-No, me parece que ha cambiado la Argentina. Si bien la Sociedad Rural en su momento tiró en contra de Alfonsín, me parece que no es la misma Sociedad Rural de hoy, creo que no tiene el mismo poder, en aquel momento se aprovechó la debilidad económica y hubo movimientos que hicieron que Alfonsín perdiera rápidamente el poder y fue un golpe económico que hizo que cayera y entregara seis meses antes el gobierno para salvar la democracia.

Pero, creo que los actores políticos no son los mismos, no tienen el mismo poder y creo que Macri representa el liberalismo económico, seguramente, pero distinto al conservadurismo del Gobierno de Carlos Menem.

-¿Cuál es el plan económico del Gobierno nacional?

-Soy crítico de muchas cosas que están pasando en el Gobierno nacional. Evidentemente me doy cuenta que han cambiado para bien las condiciones institucionales del país. Hoy en el Congreso se debate y se han consensuado un montón de leyes. Cambió el tema de la Justicia, investiga hasta al propio presidente como el caso de los Panamá papers, o el del Correo, se pone límites, la oposición tiene formas de expresarse, pero no me gustan algunas cosas económicas que se han hecho.

Hay cosas buenas como los arreglos que se hicieron en el ámbito internacional, no me gusta la eliminación de retenciones a las mineras, por ahí al Gobierno le falta sensibilidad social y eso hace que le falte política y le sobren Ceos. Pero eso es lo que reclamó el radicalismo en Villa Giardino, queremos participar de las tomas de decisiones.

El malestar que sentían muchos radicales se dejó ver en el encuentro de Giardino.

-Entre las cosas que más molestaron y se dijeron en ese Congreso ¿cuáles rescata?

-Empezando de atrás para adelante, se reclamó la decisión del presidente Macri de nombrar dos ministros de la Corte Suprema por decreto, cosa que después se revisó, se reclamó la eliminación de las retenciones de las minera, se aumentó un millón y medio más de pobres y si el radicalismo hubiera estado habría alertado de esa situación. No nos gustaron las declaraciones ni formar parte del mismo gobierno que Gómez Centurión, que dijo que no había un plan sistemático de desaparición de personas cuando la Justicia ya había resuelto ese tema y dijo que sí había un plan sistemático de desaparición de personas.

No nos gustó el silencio de muchos dirigentes ante las cosas que el radicalismo está planteando en las provincias, no nos gustó lo del feriado móvil, de bajar las jubilaciones que fue un error político enorme y de falta de sensibilidad y no nos gustó, por supuesto, como se manejó el tema del Correo Argentino.

-Pero el tema del Correo lo manejó Oscar Aguad.

-Sí, pero debo decir que Aguad está en el Gobierno no por una decisión del partido, sino por su cercanía con el pensamiento de Mauricio Macri.

Si alguien pregunta si Julio Martínez está ahí por ser radical, efectivamente, si preguntan si Cano está ahí por ser radical, efectivamente, ahora Oscar Aguad está ahí por la cercanía con el presidente y no por haber sido recomendado por el comité nacional.

-¿Y el comité nacional cómo ve las disputas para armar las listas que se van a dar este año?

-Primero, soy muy crítico de cómo se para el comité nacional frente al Gobierno de Macri. Porque tuvieron que estallar los reclamos de Villa Giardino para que el comité nacional dijera alguna cosa, porque lo cierto es que estaba ausente del debate que se estaba dando en algunas provincias y del malestar de las bases.

Recién reacciona ahora. Espero que reclame mayoría en las listas de diputados nacionales para la Unión Cívica Radical. En Córdoba, el intendente Mestre ha dicho que pugna porque el radicalismo en Córdoba tenga tres diputados nacionales que es lo que pone en juego.

Espero que esto se lleve a la práctica y que no tengamos que retroceder por presiones del presidente.

-¿Tiene competidores ya para las PASO?

-(Risas). Sí, ya tengo competidores, como siempre en el radicalismo. Pensamos que Ramón Mestre estaba claramente como candidato a gobernador en 2019 y los rumores y los movimientos políticos indican que Mario Negri también podría ser candidato y en enhorabuena. En el radicalismo está la pretensión de Diego Mestre de ser candidato de nuevo, de Soledad Carrizo y de Brenda Austin que son los tres que se les vence el mandato de volver a competir.

Así que sí, tenemos competencia (se ríe) y si no hay un acuerdo, no voy a dejar que los candidatos se elijan por el dedo y voy a ir a una compulsa que en definitiva es la gente la que resuelve.

-Parece que el poder tiene una seducción muy fuerte porque nadie quiere largar la banca.

-(Risas).Creo que la gente hoy reclama el cambio, y sería muy bueno que los que ocuparon bancas, ocuparon espacios, ocupan cargos desde hace un tiempo, permitan que las listas se oxigenen y que otros dirigentes puedan ocupar esos cargos políticos.

-¿Por qué se hizo radical?

-Porque me acuerdo en el año 1982 estaba estudiando para ingresar en la Facultad de Derecho y vino Raúl Alfonsín a Córdoba, a un acto en Redes Cordobesas. Y vi unos afiches pegados y fui solo a ver el acto. Se ve que ya tenía el germen de la vocación política porque fui solo, y si bien mis padres eran votantes radicales nunca tuvieron participación activa, y fui al acto.

Y la verdad quedé maravillado de las cosas que escuché. Escuché a un Alfonsín con una lucidez enorme, con una visión de lo que era la Argentina y una visión de lo que había que hacer en materia de derechos humanos que me encantó.

Y a partir de allí, volvía todos los días, desde barrio Jardín donde vivía, en colectivo y veía un local radical en la avenida Valparaíso.

Me bajé un día, había un cartelito y vi que las reuniones eran los miércoles a las 21 y volví a la semana siguiente y nunca dejé de militar.

-Cuando fue a esa reunión y dijo vi luz y entré ¿quién lo recibió?

-(Sonrisas). Me acuerdo que me recibió Carlos Lorenzetti, que es un dirigente que todavía sigue militando en la seccional cuarta y es autoridad partidaria, él me recibió.

Y me llamó la atención, cosa que hoy no ocurre, que cada vez que uno iba a una reunión de un centro cívico o local partidario siempre se llevaba alguna opinión sobre un tema que estaba ocurriendo.

Y hoy no se discuten ideas políticas, hoy lo único que se discute es el poder.

Y me acuerdo que llevé un texto que se llamaba “La contradicción fundamental” para leerlo y decir nuestra opinión a la reunión siguiente y esa idea me cautivó.

-¿Cuándo era niño tenía disposición para qué actividad?

-(Risas). Para el fútbol. Me probé en Talleres, me acuerdo que jugaba al arco y terminé firmando contrato de chico en el club Universitario, después pasé a Juniors y seguí jugando y después me daba mucho estrés. No soy muy alto y me acuerdo que me daba mucho estrés todo los domingos defender el arco (se ríe). Hasta que un día dije no es lo mío el fútbol y me dediqué a la política con pasión.

-¿Tuvo una infancia tranquila?

-Sí, tranquila. El secundario fueron mis mejores años, recuerdo el secundario que me marcó con amigos que todavía hoy los tengo y lo mismo los años de la universidad. En el primario era bastante solitario, en el secundario estalló el tema de la amistad, de las salidas, del fútbol y hoy nos juntamos dos veces al año con compañeros de esa época y guardo muy buenos recuerdos.

-¿Sus padres a qué se dedicaban?

-Mi padre era docente y mi mamá estudiaba Bioquímica y le faltaron dos materias para recibirse, se dedicó a ama de casa. Y mi papá era docente del primario, tenía vocación para la enseñanza y se jubiló siendo docente.

-¿En su casa se hablaba de política o no era un tema de interés?

-Sí, se hablaba de política. Y me educaron de manera democrática, yo tengo dos hermanos, uno de ellos es un año más chico y él arrancó militando en el Partido Intransigente. Después no militó más, pero cada uno podía esgrimir sus posiciones, nos fomentaron el espíritu de discusión y debate en la política.

-¿Por qué decidió estudiar Abogacía?

-Porque me parecía que era lo menos difícil (risas). Y después cuando entré a la facultad me encantó. Me encanta la profesión y la docencia. Soy docente, arranqué desde los 22 años siendo primero jefe de trabajos prácticos, haciendo la adscripción en la universidad y me gusta mucho.

Es una carrera que tiene mucho campo de acción, ayuda mucho para la actividad política, para la actividad legislativa, pero lo cierto es que arranqué pensando que era lo más fácil (se ríe) y después me gustó.

-Usted anduvo por el camino legislativo, ¿nunca pensó en el Ejecutivo entre sus aspiraciones?

-Sí, pensé y lo sigo pensando. En 2011 fui precandidato a gobernador en la interna con Oscar Aguad, me ganó la interna por supuesto (sonríe).

-Usted es docente y es un tema que está candente hoy y desde hace años

Es uno de los temas más importantes sobre los cuales pienso y tengo equipos generando ideas. Creo que no va a cambiar la sociedad si no se invierte como corresponde en educación.

Y no es más plata, porque hay mucho volcado a educación pero falta un cambio radical y absoluto. Y son las cosas que estoy proponiendo. Primero hay que mantener la escuela contenedora, pero hay que pasar a la escuela formadora. Hoy la calidad de la escuela pública es bajísima, en Córdoba, por ejemplo, De la Sota creyó que la calidad era construir escuelas, pero lo cierto es que la calidad es bajísima en la provincia.

Nosotros queremos proponer la creación de una escuela de formación docente que ponga el foco en mejorar cómo los docentes le enseñan a los chicos. En muchísimos casos hoy los docentes no están a la altura para educar a chicos que son activos digitales. Veo mi hija más chica que va a cumplir 10 años y maneja la computadora de manera extraordinaria. Cada vez que yo tengo algún problema (se ríe) ella va y lo arregla y lo pone en órbita.

Tenemos que pasar a una visión distinta y el Estado tiene que estar presente en todo lo que tenga que ver con eso.

Pero no puede haber esa parte si no hay un incentivo salarial, tiene que haber un sustancial aumento del salario docente, porque si no la vocación se va apagando.

Hoy, los docentes se hacen cargo de muchas cosas, de enseñar, de contener, de absorber los problemas de violencia familiar, con problemas en las familias, una tarea enorme y cobran muy poco.

Tenemos que mejorar la calidad de la educación pública, porque si no es igual a la privada, no hay igualdad de oportunidades.

-De acuerdo a su criterio y su trayectoria ¿por qué no se soluciona el problema docente, por qué quince días antes de empezar las clases se los convoca a negociar, ofreciendo aumentos irrisorios, con los resultados que ya conocemos?

-Porque los gobiernos intentan acorralar a los docentes los últimos días y hacerles cargar el peso que los chicos no vayan los primeros días a clases y pretenden cargar todo sobre los docentes. Tiene que haber vocación, pero uno no puede aprovecharse de la vocación para pagar salarios de miseria.

Entiendo que tiene que haber un compromiso del Gobierno de poner la educación por encima de cualquier otra actividad pero eso tiene que venir de la mano de un aumento salarial importante.

-Fue una semana compleja, movilización docente, de la CGT, reclamos justos de las mujeres, ¿esta zona de conflicto lo daño al Gobierno nacional?

El paro tiene componentes políticos, tomando palabras de Mario Negri, el peronismo cuando no se puede reorganizar por sus diferencias apela al sindicalismo. Lo de las mujeres es un paro internacional que tiene que ver con la reivindicación de la mujer y la igualdad de género.

Si hoy no se le paga a la mujer lo mismo que al varón en las mismas condiciones laborales es un problema serio en que el radicalismo tiene que involucrarse.

Lo mismo que en los femicidios, hay que proteger a las mujeres. Hay que trabajar por la igualdad y entiendo las razones por las cuales se visibiliza una movilización en ese sentido.

-Usted es y ha sido muy crítico con el Gobierno provincial ¿qué temas son los más candentes hoy de acuerdo a su opinión?

-Creo que la democracia tiene que ver con la alternancia en el poder y el peronismo va a cumplir en 2019 veinte años ininterrumpidos en la función pública. Eso hace que no tenga los mismos reflejos, ni las mismas ganas, independientemente de la calificación que uno le pueda poner.

Soy muy crítico de lo que han hecho en distintas cuestiones, en materia de seguridad Córdoba tiene un policía cada 150 habitantes, pero carecen de un plan. Porque han hecho marketing y publicidad.

Y los cordobeses nos sentimos cada vez más inseguros, con miedo de perder la vida en un asalto porque cada vez es con más violencia. Con lo cual ha fracasado en materia de seguridad.

En materia de educación, bajísima calidad. Para Unión por Córdoba la educación pasa por construir escuelas y no por su calidad.

En salud, hay alguna inversión pero en algunos lugares hay nosocomios que no tienen partero.

En cuanto a las obras con mitigar las inundaciones recién ahora están haciendo algunas obras.

El panorama para mí, si le tengo que poner una nota, le pongo un 3.

-Usted viene siempre a Villa María, tiene una estrecha amistad con Carlos Gagliano, ¿cuál es su visión sobre la ciudad?

-Nadie puede negar que ha tenido un avance importante la ciudad en virtud del alineamiento que había con el kirchnerismo. Hoy, eso no pasa, Gill está más alineado con Schiaretti, pero lo cierto es que ha crecido y sería un necio si yo negara el crecimiento que ha tenido.

Pero eso se debió a que el kirchnerismo bajaba fondos en forma discrecional y le tocó a Villa María y bienvenido sea. Pero también, con situaciones complicadas desde el punto de la ética, las investigaciones judiciales que pesan sobre el exhombre fuerte Eduardo Accastello, el tema del Eninder, son cuestiones complicadas.

-¿Cómo definiría la relación entre el radicalismo de Córdoba y el PRO de Córdoba?

-No es buena. Es tire y afloje, hay discusiones. Se armó la mesa de Cambiemos el año pasado y eso generó que se mitiguen algunos problemas y se reencaucen algunas situaciones. En la Legislatura es buena pero en el resto no. Y te cito un caso, de las reparticiones nacionales que tiene Córdoba, al radicalismo no le tocó ninguna. El 100% se las adjudicó el PRO y eso independientemente del significado que tenga, marca a las claras que el PRO quiere generar un crecimiento político por encima del radicalismo.

-¿Las banderas del radicalismo tienen alguna sintonía con el proyecto del PRO?

-Desde el punto de vista social tenemos muchas diferencias, y desde el punto de vista institucional en algunas son las mismas como el respeto por el que piensa diferente o la división de poderes y en otras pensamos distinto, por ejemplo, en materia de derechos humanos, nosotros nunca tendríamos a Gómez Centurión en el Gobierno nacional.

Ahora frente a la fragmentación de los partidos políticos que es un problema mundial, lo que hoy está en marcha son coaliciones de partidos, se da en Francia, en otras latitudes ni que decir en Latinoamérica.

Nosotros convivimos dentro de Cambiemos porque tenemos coincidencias en materia institucional, discusiones profundas en otras cuestiones y fundamentalmente en dónde poner el acento en lo económico. Pero son coaliciones de partidos en que hoy estamos en el Gobierno y veremos hasta donde se avanza.

-¿En qué falló la dirigencia política para que hoy tengamos, después de más de treinta años de democracia, un índice de pobreza tan alto?

-Me parece que primero no se puso el acento en lo social, no se generaron políticas de Estado que perduren a lo largo del tiempo, eso ha generado el aumento exponencial de la pobreza.

-La famosa grieta se sigue profundizando ¿por qué?

-Creo que se generó una enorme grieta durante el kirchnerismo, allí el que pensaba distinto era un enemigo y no un adversario. Pero debo reconocer que este Gobierno no ha hecho gran cosa para eliminar la grieta.

Es más, a mí me parece un error machacar siempre sobre el pasado, una de las cosas que cuestiono del discurso presidencial de Macri , cuando abrió el período de sesiones del Congreso, es seguir generando esa brecha hablando sobre el pasado.

Creo que lo que la sociedad busca a casi un año y medio de gobierno es que plasmemos medidas que generen un bienestar en la sociedad, basta de discutir si Cristina, si el pasado, la sociedad no vive del pasado, vive del presente y de las esperanzas que tiene para el futuro.

-Usted es abogado y desde su profesión ¿qué análisis hace de la lentitud del Poder Judicial, dejando en la incertidumbre causas tan importantes relacionadas con la corrupción?

-Creo que los jueces le han tenido miedo al poder y recién los investigan cuando los gobernantes se han ido del poder. Le pasó a Menem que después de tantos años de haberse ido del poder todavía sigue investigado y es fruto de sentencias en causas que han tenido que ver con su gobierno.

Y ni qué decir del kirchnerismo, ni fiscales, ni jueces profundizaron causas en esa época.

Creo que hay un atisbo de fiscales y jueces que hoy estudian causas que afectan al poder, como los Panamá papers o el caso del Correo y veo con optimismo que los jueces se quiten ese miedo para poder investigar cuando los hechos salen a la superficie.

-La mayoría de los analistas coinciden en decir que la idea de Macri es polarizar con Cristina ¿usted qué piensa?

-Creo que eso puede tener su correlato electoral, pero creemos que la democracia tiene que dar un salto de calidad y nosotros debemos discutir sobre las cosas que se han hecho en el Gobierno, sobre los avances y no mirar tanto el pasado.

-¿Le gustaría ser intendente de Córdoba?

-Sí, me gustaría mucho.

-¿Y está en sus planes?

-Está en mis planes ahora discutir para ver si puedo ser diputado nacional. Yo siempre voy paso a paso, veremos más adelante si se puede dar o no. Es más si alguien me preguntara por mi preferencia para ser intendente en 2019 es Martín Lucas.

-¿Quién le gustaría que sea el candidato a gobernador en 2019?

-Me gustaría que sea Ramón Mestre, creo que la gestión va a explotar en obras en estos años y me parece que renueva la política de Córdoba.

-¿Cuál es su sueño hoy en lo político y en lo personal?

-En lo político es que no haya tantas desigualdades y que la Argentina vuelva a generar movilidad social ascendente, esa que permitía que cualquier persona pobre pudiera educarse y superarse en todo sentido.

Y los sueños personales generalmente uno lo subordina a ese sueño político (sonríe). Yo he dejado mucho por militar en la UCR y las utopías que uno tiene en lo personal tienen que ver con eso.

-­­­Y alguna vez su familia le dijo basta de la política, quédate más en casa.

-(Risas). Muchas veces, reclamos de mis hijos y mi familia. Pero esto es una vocación y ellos la entienden.

 

Opiniones

Mauricio Macri
Me parece que está haciendo bien las cosas desde el punto de vista institucional y ha generado un cambio importante en la Argentina. Desde el punto de vista económico, el país no despega y si bien hay un esbozo de mejoramiento en algunas áreas como el campo o la venta de autos, todavía no despega en otros sectores.

Juan Schiaretti
Es un gobernador que le pinta a los cordobeses una provincia que no existe en la práctica. Si uno ve hay anuncios de obras, anuncios en materia de seguridad, en educación, que no se corroboran para nada con la realidad.

Ramón Mestre
Está haciendo un enorme esfuerzo para domar la Municipalidad de Córdoba que de por sí es muy difícil. Le tocaron cuatro años en donde no hubo envíos de fondos del Gobierno nacional y estos cuatro años que arrancaron el año pasado van a ser el despegue de su gestión, seguramente va a haber muchas obras ya que pudo tomar créditos internacionales y me parece que va a terminar con una buena Intendencia.

Me gusta: Hacer política, pensar en términos de política.

Me encanta: Viajar y el mar.

Me divierte: Leer, juntarme con la familia, nos juntamos todos los sábados al mediodía, ver películas, leer el diario de papel en un bar.

Me entristece: No poder hacer más cosas por reducir las desigualdades.

Me enoja: Me enojo poco, pero me enoja mucho la corrupción.

 

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