El reencuentro con Fito

Después de varias semanas, el perrito apareció caminando por la plaza de Villa Nueva. Sus dueños nunca bajaron los brazos y finalmente pudieron cruzar sus caminos nuevamente con su querida mascota

“A Fito lo encontré un día que estaba saliendo de mi casa. Llego a la esquina y lo encuentro. Se me aparece desnutrido, yo pensé que era bebé, pero en realidad era muy chiquitito. Tenía mucha sarna también. Me tenía que ir, pero el perro me empezó a seguir, entonces volví a mi casa, busqué plata, ya le había dado agua y comida, y me fui al veterinario a que lo revisen”.

Así Fito se cruzó un día de julio en el camino de Cami Riera: “Me dijeron que estaba delicado y que se estaba muriendo, tenía una sarna muy avanzada”, afirmó ella.

“Le dije que no era mío, que estaba en el barrio, pero empecé a llevarlo todos los lunes a control. Me dijo que tenga cuidado porque esa enfermedad contagia mucho, tanto a humanos como otros perros y yo tenía ya a mi perra Lupe”, contó a este suple.

“Le hicimos una cuchita en la entrada de nuestra casa, en el patio de adelante y Lupe estaba en el patio de atrás. No se había charlado el adoptarlo, pero con mi novio ya lo bañábamos, lo alimentábamos todos los días, vivía con nosotros”, añadió.

Camila es de Villa María, pero hasta hace pocos meses vivía con su novio, Lucas, en San Francisco, ciudad donde encontró a Fito. A las pocas semanas, por cuestiones de trabajo se enteraron que debían mudarse a nuestra ciudad: “No sabíamos qué hacer porque el perro no era nuestro, lo estábamos cuidando, pero no sabíamos si tenía dueño. No lo queríamos abandonar, pero no sabíamos a dónde íbamos a vivir en Villa María. Tratamos de ubicarle un lugar, pero lo pensamos y cuando conseguimos casa acá, decidimos efectivamente adoptarlo y traerlo con nosotros. Fue lo más lindo que nos trajimos de San Francisco, queremos un montón a los animales. Por ahí no se puede salvar a todos los que uno quisiera, pero cuando se puede con alguno… Con Lupe nos pasó algo parecido”.

 

Buscando a Fito

Unos días después de instalarse en Villa María, Fito se perdió. Fue el 28 de agosto, cuando salió de su casa en barrio Vista Verde, donde vive con Camila, Lucas y Lupe: “Vivimos momentáneamente en una casa que tiene rejas, pero es tan flaquito y chiquito que las pasa”, contó Cami, y agregó: “Probamos con ramas, alambres, pero siempre se las ingeniaba para escaparse. Es tan callejero que no aguanta mucho estar en el patio, y eso que es grande. Mientras estaba en casa yo veía que salía y siempre volvía, hasta que un día no volvió”.

Sus dueños sabían que podía estar en cualquier parte, pasaban las semanas y como no aparecía pensaban que alguien lo podría haber encontrado y alojado en su casa: “Buscamos en auto, en bicicleta, caminando, de a grupos, solos, a la mañana, a la tarde, a la noche, pegamos panfletos, hicimos búsquedas por Internet, por celular. Mucha gente se comunicó con nosotros y nos mandaban fotos de perros parecidos que encontraban, pero no aparecía”.

De todos modos, insistían y seguían compartiendo en sus redes sociales la foto de su mascota, seguían dando vueltas por la ciudad para ver si tenían la suerte de cruzarlo.

Fito estaba perdido hacía varias semanas, pero nunca bajaron los brazos.

Este macho negro, de menos de un año de edad seguía sin aparecer y Camila ofreció una recompensa por cualquier dato que la ayudara a encontrar a su querido can, pero nada daba resultado.

Pasaban los días y Camila y Lucas lo extrañaban mucho, hasta que un día sucedió.

“¡Acabo de encontrar a Fito, tenemos una felicidad que no se puede describir! ¡Gracias a todos los que compartieron su foto y nos ayudaron a encontrarlo!”, publicó Cami Riera el martes en su Facebook.

Después de tanto buscarlo, Fito apareció.

“Fuimos con Lucas a Villa Nueva porque teníamos que hacer un trámite. Fue muy loco, yo creo mucho en Dios y creo que las cosas cuando tienen que pasar, pasan. Casi no vamos ese día, pero al final decidimos ir. No encontrábamos la Municipalidad, nunca habíamos ido. Estacionamos el auto, entramos y nos pidieron una fotocopia del DNI, que había quedado en el vehículo. Cuando salgo, voy a sacar las fotocopias, vi que en la plaza había muchos perros, entonces me fijé si lo veía. No estaba. Cada vez que salía por algo, yo lo buscaba”, relató.

“Cuando voy a una segunda fotocopiadora porque la primera no estaba abierta, lo vi. No lo podía creer, lo encontré. Estaba a mitad de cuadra, lejos, pero uno sabe cuál es su perro. Entré un poco en shock, un ratito. Empecé a correr gritando ‘Fito, Fito’ y ahí nos abrazamos. El perro lloraba, salió el señor de la fotocopiadora a preguntar qué había pasado. Lo agarré upa y lo llevé adentro de la Municipalidad donde estaba mi novio, yo lloraba. No lo podía creer. En la Municipalidad de Villa Nueva nos trataron súper bien, nos preguntaron sobre la historia, nos contaban que no lo habían visto esos días. De la Muni alimentan a los perros de la plaza, pero a él no lo recordaban”, contó Cami.

“Está gordito y muy lindo. Ningún vecino me supo decir si sabían de alguien que lo haya cuidado todos estos días. Pero está bien, que es lo más importante. Lo llevamos a la vete, lo desparasitaron, le pusieron una vacuna y está bien. Ahora estamos tomando medidas de seguridad más intensas, para que no se escape de nuevo” expresó.

De casualidad, Cami lo distinguió y pudo reencontrarse con él: “Agradezco a Dios profundamente que nos puso en el mismo camino nuevamente”, finalizó.

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