El ruido abdominal puede ser una mala señal

No sólo advierte que hay ganas de comer, también puede delatar problemas

Cuando es continuo y con dolor

Científicos australianos han descubierto por qué el sonido de tus tripas se parece al que hacen las termitas, y no es bueno

Escribe: Mónica De Haro
YahooVida y Estilo

El rugir de tripas no siempre se debe a que tengas el estómago vacío, puede ser síntoma de una obstrucción intestinal.

Casi siempre asociamos el rugir de tripas con las ganas de comer, pero ese sonido puede responder a otras causas como gases, una ingesta inadecuada -como haber engullido la comida sin masticar lo suficiente-, porque el tubo digestivo está funcionando (es decir, estás haciendo la digestión) o porque tienes alguna dolencia intestinal.

Para averiguarlo, un grupo de científicos australianos realizó un curioso experimento valiéndose de un cinturón acústico para detectar los sonidos.

“Queríamos encontrar una manera de escuchar los ruidos del intestino para identificar patrones que caracterizan las afecciones intestinales crónicas, como el síndrome del intestino irritable (SII)”, explica uno de los principales investigadores del estudio, Barry Marshall, director del Centro Marshall de la Universidad de Western, en Australia.

Lo interesante es que para ello usaron la tecnología de detección acústica que se creó originalmente para rastrear los sonidos de las termitas, “para ver si podíamos detectar problemas en el intestino humano”, señala el investigador y premio Nobel de Medicina en 2005.

El SII es una afección frecuente y con frecuencia dolorosa que causa hinchazón, diarrea y estreñimiento. Se estima que afecta a más del 10% de la población mundial. Pero es difícil de diagnosticar; el médico especialista suele seguir el criterio de Roma III que indica que el dolor abdominal debe reaparecer al menos tres días al mes durante los últimos tres meses.

Además hay que someterse a una colonoscopia, una prueba incómoda que la mayoría evitamos. Esto hace que las personas con SII no sean diagnosticadas y, por lo tanto, no reciben tratamiento. De ahí que este hallazgo sea considerado como un gran avance al mejorar el diagnóstico de SII simplemente al escuchar los ruidos del estómago.

Otras causas del ruido excesivo en el estómago pueden ser la diarrea o la intolerancia a la lactosa, que hace que el intestino se esfuerce más.

La enfermedad de Crohn, que produce una enfermedad inflamatoria intestinal y para su diagnóstico requiere endoscopía, y la obstrucción son otras dolencias que pueden provocar el ruido excesivo del estómago.

No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de los ruidos abdominales son normales, hay que quitarles el sentido negativo. Solamente debes preocuparte cuando son continuos y van asociados a más síntomas como dolor intenso.

Para evitar que tu intestino sufra debes desterrar el alcohol de la dieta, beber suficiente agua (de 1,5 a dos litros) y comer pocas cantidades de comida repartidas en, al menos, cinco veces al día. Y recuerda masticar despacio y repetidas veces para incorporar menos aire a cada bocado.

Y ojo con abusar de la comida preparada, los productos light, muchos están edulcorados con fructosa o sorbitol, o con fibra.

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