El Diario del centro del país

En búsqueda de que se valore la capacidad por encima del sexo

Con paso firme: Rocío, Lucía, Gloria, Lucía y Carolina (de izquierda a derecha)

Mes de la Mujer – Ocupan puestos laborales que tradicionalmente fueron de hombres

Son choferes de ambulancia, empleadas de empresas metalúrgicas, entre otras cosas. En una reflexiva charla, compartieron sus impresiones, realidades y deseos a futuro

Escribe: Daniel Rodríguez. Foto: María Victoria Araujo

Ellas decidieron convocarse para asegurar, en el Mes de la Mujer, que todo es posible.

Lucía Pereyra, quien conduce una ambulancia en Corpus, fue más precisamente quien actuó de portavoz y coordinadora de todo el grupo de mujeres que dialogó con El Diario.

Ellas son la misma Lucía junto a Rocío Pizarro, enfermera profesional, conductora de ambulancia y paramédica; Lucía Fonseca (profesora de Tecnología), Carolina Ferreyra y Almada (administradora de MIC Montajes Industriales) y Gloria Moisés de Risso, médica cirujana y directora ejecutiva de Corpus Emergencias Médicas.

 

Historias personales

En una conversación de casi una hora, cada una de las mencionadas remarcó sus impresiones respecto al panorama que atraviesan las mujeres y la importancia de capacitarse en todo momento para estar a la altura de las circunstancias y poder demostrar que pueden tener las mismas posibilidades que cualquier hombre para desarrollar diferentes roles.

En ese mismo sentido, Pereyra definió que “hace poco salió en los medios de comunicación que una chica en Traslasierra conducía la ambulancia. Nosotras por ahí ya lo veíamos como algo normal. Ella salió como la primera mujer, pero nosotras hace tiempo que lo hacemos” (Rocío es su compañera en dicha labor).

En ese mismo sentido, la joven hizo alusión a que durante su tarea se encuentran con muchas personas sorprendidas ante algo que lo ven como cotidiano. “Podemos saber manejar”, expuso la joven con una sonrisa.

A la vez, Pizarro nombró que algunas de las preocupaciones manifestadas al momento de los socorros médicos era la fuerza que podían (o no) tener cada una de ellas en ocasión que se requiera sacar una persona por la ventana o bajarla desde el segundo piso. Aunque vale la pena mencionar que no hubo problema alguno y ha pasado.

“Se trata de que sea normal vernos trabajar porque lo disfrutamos y nos parece genial”, agregó la conductora.

Por su parte, Gloria (quien ocupa un puesto ejecutivo en la empresa de emergencias) destacó que dicho grupo de auxiliares es pionero en ser inclusivo y que analiza “la capacidad” por sobre el género.

Al mismo tiempo, lejos de querer generar una disputa en géneros, la coordinadora admitió que cada cuestión de la vida tiene: “Metas que cada cual se impone y son negociaciones o pautas que uno va entablando en las distintas relaciones. En mi caso, con 41 años de casada, es todo paralelo. Nunca uno dentro del otro, entonces las experiencias individuales son diferentes y a mis sueños siempre traté de cumplirlos”.

En ese mismo sentido alentó a capacitarse porque “allí está el lugar y el espacio al que uno pueda llegar”.

Desde su experiencia docente, Lucía Fonseca, quien se desempeña en el Instituto Rosario Vera Peñaloza de nuestra ciudad, atestiguó que cuando ella comenzó con sus estudios muchas personas le decían: “Vas a cumplir 40 años y no te va a tomar nadie a esa edad. No te van a alcanzar los aportes, vas a dejar la casa y vas a dejar la nena”, entre otras cosas.

Pese a ello, la profesional de la educación hoy se encuentra desenvolviéndose en dos niveles y destacó también el apoyo de su hija (Lucía Pereyra), quien tuvo que cumplir diferentes tareas apoyando dicho deseo.

Caro y sus borceguíes anaranjados

En referencia a la historia personal de Carolina, la joven que actualmente cumple funciones administrativas en una empresa metalúrgica, se vivencia una cuestión muy particular.

Se la puede ver con sus borceguíes anaranjados (“me los trajo una amiga de Chile”, comentó) dando vueltas por las diferentes obras en construcción, mientras va analizando cada uno de los números que ayudan al sostenimiento de dicha industria.

“Cuando voy a una empresa nueva, me miran como diciendo “¿vos qué hacés?”. “Yo estoy acá para hacer un relevamiento”, respondo. “Y al rato me consultaban de nuevo porque me ven con casco blanco y piensan que son ingeniera, pero no”.

A su vez, la trabajadora rememoró que a veces, mientras la ven recorriendo los espacios de construcción, se lamentan que “se está ensuciando toda”, entre risas.

“Cuando me dicen que no puedo hacer algo, me da muchas más fuerzas”, contó Rocío, recordando momentos complejos.

 

Compartir sin competir

Gloria, por su parte, apeló a la reflexión y reafirmó que: “El espacio que gira en cualquier persona, sea mujer u hombre, está dado por la capacitación, por la excelencia de lo que hacen, por el espíritu de lucha de llegar a donde quieren”.

A la vez, valorando el rol masculino, especificó: “Creo que cualquiera de nosotras tenemos compañeros donde compartimos y no competimos”, subrayó.

Mirando ya hacia el futuro, la mujer destaca que piensa en sus nietas y el mundo que habitarán a futuro, donde sea más importante el estudio y el desarrollo personal en un contexto donde todos sean pares. “La voluntad es uno, el motor es uno y uno va para donde quiere ir, pero el trabajo duro fue el de otras generaciones”.

Entre otras palabras que se fueron sumando en la larga mesa donde se desarrolló la entrevista, Pereyra también animó a las mujeres a no dejar de estudiar a pesar de que queden embarazadas. En ese mismo sentido se explayó: “Las que tienen bebés a veces dejan la escolaridad más allá de que tiene que ver con el sistema económico”. A su vez afianzó la propuesta de que “una vez que se estabilicen tienen que seguir capacitándose, no es necesario que te recibas con 17 años del colegio secundario y comiences en una carrera. Lo podés con 30, con 40 y hasta con 60 años. Sin ninguna necesidad de tener el título, pero tener un deseo y seguir superándose”.

En el espacio de apreciaciones también mencionaron (a modo de ejemplificación en la integración) que no hace mucho tiempo atrás contrataron a una pareja de mujeres para pintar su vivienda y que otra les ayuda con la jardinería y hasta les corta el césped.

Es llamativo que se continúen escribiendo estas notas como algo inédito, pero siempre es bueno recordar y recabar cada una de las historias que ocurren en los ribetes de las dos Villas.

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