El Diario del centro del país

En el diome del mundo

HUMOR VIAJERO

Por El Peregrino Impertinente

La Ciudad del Mundo es un espacio turístico ubicado en la plenitud de Ecuador que marca de forma simbólica, justamente, el sitio por donde pasa la línea del ecuador. El lugar, que no es precisamente una de las obras más extraordinarias que haya realizado el hombre, sienta domicilio en la provincia de Pichincha. Ambas certezas, ayudan a que algunos graciosillos que lo visitan digan que es “una flor de pinchincha”, lo que evidencia la chabacanería, vulgaridad y falta de imaginación de la muy pervertida sociedad moderna.

El parque cuenta con distintos atractivos, entre los que destaca el Monumento Ecuatorial. Una torre/museo coronada con un globo terráqueo, que al nivel del suelo es atravesada por una línea amarilla que representa el “paso” del ecuador. Lo curioso es que la verdadera traza se encuentra unos 240 kilómetros al sur de allí, de acuerdo a investigaciones realizadas con GPS a fines del siglo XX “Recalculando: joder que le erraron feo, hay que ser pringao tío”, dijo entonces la famosa española que vive adentro del aparatito, quien ha sido más enviada a la madre que la parió que Capitani de vacaciones en la Fábrica de Pólvoras.

Otros sitios de interés de la mentada “Ciudad” son los distintos pabellones culturales (que rinden homenaje a las civilizaciones autóctonas y a los pioneros europeos que en el siglo XVIII realizaron la primera misión geodésica en la zona), la Plaza Central, la Plaza Cultural, la Plaza del Cacao, el Museo de la Cerveza, el Museo de las Vírgenes, la Capilla, las Viviendas Ancestrales y la Granja de Llamas. En ésta última, los lanudos mamíferos se ríen de lo lindo viendo los decepcionados rostros de los turistas, mientras entre dientes y salivazos mascullan: “Y después dicen que los guanacos somos nosotros”.

 

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